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El Gobierno de los expertos está llegando a su fin

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Otra jornada sin sorpresa: Macron reelecto. Al candidato centrista, supuestamente liberal, le favoreció muchísimo la invasión de Putin contra Ucrania, que tuvo un impacto letal en la campaña de su contrincante, Marine Le Pen. Macron ganó porque Le Pen no era necesariamente una mejor candidata que él, no porque él haya sido un buen presidente. De hecho, lo contrario. Su triunfo deja a un porcentaje masivo de la población frustrado, que aún reprueba su gestión, pero que no vio con buenos ojos a Le Pen. 

Por otro lado, hablemos de la tiranía sanitaria en Estados Unidos, que ya está que acaba, afortunadamente.

Luego de que la juez federal de Florida, Kathryn Kimball Mizelle, levantara el mandato de los CDC (Centros para el Control y Prevención de Enfermedades) de que la mascarilla debía de ser obligatoria en el transporte público, la élite progresista de Washington D.C. reaccionó colérica. Sin embargo, una de las reacciones que más desconcertó fue la de Anthony Fauci, asesor del presidente Biden. 

Durante casi dos años, funcionarios en Estados Unidos, y en el mundo, han actuado como si su poder estuviera sobre la justicia y, bajo el pretexto del COVID, todo estaba permitido. A partir de ese argumento, diferentes gobiernos fueron rebanando las libertades de sus ciudadanos. Ahora Fauci dice que, en efecto, la justicia sí está bajo la autoridad de los supuestos “expertos”.

“El principio de que un tribunal anule el juicio sobre salud pública de una entidad calificada como los CDC es perturbador”, dijo Fauci en una entrevista con CBS. Luego, agregó a CNN: el mandato de la mascarilla obligatoria “es un asunto de los CDC, no de las Cortes”.

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Aunque el COVID dejó de ser pandemia, la tasa de mortalidad se ha reducido decisivamente y la vacuna evitó el riesgo de muerte, los CDC, y Fauci, pretenden mantener activa la histeria por el virus, que no está justificada. 

Varios estudios han concluido que las mascarillas de tela (que usa la mayoría de la gente), y en menor medida las quirúrgicas, no sirven para evitar el contagio o proteger de la enfermedad. 

No hay duda de que, a estas alturas, cuando el virus dejó de ser una amenaza, mantener las medidas restrictivas, la obligatoriedad y limitar a la gente su capacidad de decidir cómo se quiere proteger, es una demencia. Eso lo sabe muy bien la juez federal Mizelle y por eso falló en contra del mandato. Ahora cada quien tiene el derecho de elegir, como siempre debió de ser.

Pero no, Fauci se cree por encima de la justicia. Y eso es así porque hasta el momento los medios lo han encumbrado como una especie de erudito incuestionable, cuya palabra está por encima del bien y del mal. El dios Fauci. El gran hermano. 

Lamentablemente para él y para el resto de los burócratas que se creyeron con tanto poder durante la pandemia, la gente se está hastiando, está volviendo la sensatez y la pandemia llegó a su fin. Se agota el Gobierno de los expertos.

Este artículo apareció originalmente en el Newsletter de El American el 25 de abril de 2022. ¡Suscríbete gratis aquí!

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