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Halloween en Cuba: entre la celebración, la vigilancia policial y la censura

Halloween en Cuba: entre la celebración, la vigilancia policial y la censura

El régimen castrista envió a las fuerzas del orden a vigilar a los ciudadanos que se disfrazaron y celebraron la tradicional Noche de Brujas

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Halloween desde hace mucho tiempo no se limita a Estados Unidos o Canadá. La tradicional fiesta se convirtió en una fecha de celebración en toda Centroamérica, Latinoamérica y el Caribe. Sin ir más lejos, es una oportunidad de jóvenes y adultos para disfrazarse, realizar fiestas temáticas y organizar reuniones y concursos entre amigos para elegir los mejores disfraces.

Es un poco diferente, ciertamente, a Estados Unidos, donde los niños salen a buscar dulces de casa en casa llevando el famoso trick or treat a todas las puertas de sus barrios. En Latinoamérica eso no se ve, sin embargo, se ha vuelto casi una tradición celebrar Halloween, incluso en países regidos por regímenes comunistas, como Cuba, donde el Estado mira con el recelo toda «exportación» de tradiciones y fiestas extranjeras americanas.

Al régimen castrista siempre le ha preocupado la Noche de Brujas, de hecho, durante décadas, el régimen comunista persiguió y prohibió la tradicional fiesta de Halloween. Tal y como reseña Reinaldo Emilio Cosano, en una columna para CubaNet, el castrismo multó y persiguió negocios —como el restaurante bar La Casa Quinta, la discoteca Bim Bom y el restaurante El Cocodrilo— solo porque en su momento se atrevieron a organizar fiestas temáticas de disfraces por Halloween.

Según relata Cosano, el castrismo, en sus primeros años, allá por 1959, incluso llegó a prohibir el uso del disfraz y, en los medios estatales, la preocupación de que las ideas o celebraciones extranjeras penetren dentro de la isla es un tema recurrente cada vez que se avecina la Noche de Brujas.

Halloween en Cuba: entre la celebración, la vigilancia policial y la censura
En imagen, cubanos celebrando Halloween, años atrás. (EFE)

Sin embargo, el castrismo no ha podido ganarle a Halloween o, mejor dicho, no ha podido impedir el deseo de los cubanos de disfrazarse, pasarla bien y celebrar. De acuerdo con el portal local ADN Cuba, la Noche de Brujas sigue ganando espacios dentro de la isla y es una clara demostración de que el régimen perdió la guerra contra la celebración.

«“Fiestas burguesas”, “penetración” y “divisionismo ideológico” son algunas de las frases que utilizó el Gobierno para desacreditar festejos como el de la Navidad, arraigados en la cultura cubana», se lee en ADN Cuba. Pese a ello, destaca el medio, «Casi todos los negocios privados, principalmente los bares y restaurantes, ambientan con adornos relativos a la fecha e invitan a los clientes a concursos con premios para la persona o la pareja mejor disfrazada».

Represión en Cuba por Halloween

Así como pasa en toda Latinoamérica, la fiesta en Halloween se ha hecho más popular entre jóvenes y adultos que entre niños, según ADN Cuba, esto puede deberse «a la crisis económica», pues «difícilmente los niños cubanos recibirían golosinas en Halloween. O habría que comprarlas a sobre precio, llegando a costar más de 300 pesos un paquete de galletas y dulces».

Otros reportes destacaron que los cubanos se lanzaron a celebrar Halloween de forma espontánea en el afamado Paseo del Prado de La Habana. La gente empezó a llegar a las 20:00, había niños disfrazados de superhéroes, como Spiderman, o princesas de Disney como Rapunzel. Luego llegaron jóvenes y adultos para festejar cuando, repentinamente, llegaron las fuerzas del orden e intentaron detener la fiesta y expulsar de forma hostil a las personas de las calles, según información del portal 14ymedio.

“Sin embargo, más jóvenes seguían llegando a pesar de los esfuerzos por disolver el grupo en la zona norte del Paseo. Como si hubiera llegado una contraorden, repentinamente los agentes se detuvieron y comenzaron solo a observar y vigilar a los congregados”, se lee en el portal. “Unos iban vestidos de civil, otros de militar, oficiales de la Policía, la brigada canina con sus perros y hasta la brigada especial con motos patrulla e incluso un camión”.

Según se explica en el artículo, un vendedor ambulante intentó ir hasta el Paseo de Prado para vender dulces y golosinas, pero los policías no lo dejaron.

14ymedio recogió una conversación casual en el Paseo de Prado luego de los incidentes con las fuerzas represoras castristas: «¿Yo no sé qué les pasa? Lo miran a uno como si fuera un delincuente. Les molesta hasta que los muchachos jueguen aquí, esto es un lugar público», le comentó un hombre a una mujer que estaba caminando a su lado junto a una niña disfrazada. «Lo que pasa es que tienen más miedo que ganas de vivir. Ni que los niños fueran a tumbar el Gobierno con un hechizo», respondió la mujer.

(Imagen de 14ymedio).

El episodio más grave lo protagonizó el periodista cubano independiente Héctor Luis Valdés, quien fue secuestrado toda la noche por el aparato represor del régimen mientras cubría la celebración de Halloween en un live. De acuerdo con información de Radio Televisión Martí, Valdés fue liberado recién en la mañana.

Durante la transmisión, Valdés calificó las celebraciones de Halloween en Cuba como «un triunfo de la juventud frente al castrismo» recordando que el régimen siempre estuvo en contra de las celebraciones culturales de Estados Unidos.

La hipocresía de la vigilancia policial

El nepotismo también hizo presencia en la Noche de Brujas, mientras los cubanos eran atentamente vigilados por la policía y Héctor Luis Valdés era secuestrado, el nieto de Fidel Castro, Sandro Castro, celebraba a lo grande el Halloween en su negocio EFE Bar. Por supuesto, el bar de Sandro no fue vigilado por policías y los asistentes pudieron bailar y tener una gran noche según se pudo ver en las stories de Instagram del local.

Sandro, una figura polémica en redes sociales por sus habituales demostraciones de opulencia en Cuba, fue criticado por varios cubanos críticos del castrismo que tildaron de hipócrita la celebración en su bar. Sin embargo, lo más sorprendente fue el mensaje de un seguidor del castrismo llamado Dimitri Dimis, quien publicó el siguiente comentario en una de las publicaciones de EFE Bar:

«Sandro, cuando tenemos un nombre tan heroico lo respetamos más que cualquier otro y no nos metemos en anuncios estúpidos, una fiesta estúpida, una fiesta pura imperialista. A ti no te importa, pero esto es muy precioso para tantos, como yo, que vivimos por la Revolución de tu abuelo. Por favor, respeto y discreción a su gloria, gracias por tu comprensión».

El comentario de Dimitri fue recogido por algunos medios de comunicación antes de que fuera eliminado.

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