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La historia de Estados Unidos está siendo reescrita

La historia de Estados Unidos está siendo reescrita

Si has estado prestando atención al panorama político actual, es posible que hayas notado una tendencia dentro de los medios: torcer una historia para favorecer una narrativa; muchas veces, completamente fabricando eventos. A menudo, el ciudadano común podrá captar pequeñas mentiras, pero al mismo tiempo, muy pocas personas captarán falsedades colosales cuando se les narre en sus sitios de medios de comunicación y en sus escuelas.

Tal vez la explicación de esto es que la mayoría de las personas dicen pequeñas mentiras en su vida cotidiana, pero muy pocos siquiera considerarán distorsionar la realidad en la proporción titánica que hacen los medios de comunicación y nuestras instituciones, y por lo tanto la mayoría de la gente no creería a otros capaces de fabricar estas vastas mentiras, que desafortunadamente se han utilizado para volver a contar nuestra historia.

Como podemos observar, las corporaciones dominantes actuales y las organizaciones de medios de comunicación parecen estar en un esfuerzo concertado para distorsionar nuestra realidad. Pero ¿hemos considerado realmente las implicaciones de lo que está sucediendo en el presente? ¿Ha sucedido antes? ¿Y hasta qué punto se ha falsificado la verdad de nuestro pasado?

A medida que el COVID-19 ha avanzado, hemos visto definiciones cambiar en tiempo real. La Organización Mundial de la Salud, por ejemplo, modificó su definición de “inmunidad de rebaño”. Hasta el 9 de junio del 2020, la definición era la siguiente: “la protección indirecta contra una enfermedad infecciosa que ocurre cuando una población es inmune ya sea a través de la vacunación o la inmunidad desarrollada a través de una infección previa”.

La definición parece razonable. De hecho, parece de sentido común hasta el punto de que la mayoría de las personas solían entenderla de esta manera, sin tener que recurrir a la lectura de la definición por parte la organización. La OMS, sin embargo, cambió la definición aparentemente de la noche a la mañana, a la siguiente: “un concepto utilizado para la vacunación, en el que una población puede protegerse de un determinado virus si se alcanza un umbral de vacunación”. Además, agregaron, “la inmunidad colectiva se logra protegiendo a las personas de un virus, no exponiéndolas a él”.

La historia de Estados Unidos está siendo reescrita
Tedros Gebreyesus. (Twitter)

Un cambio claro y notable. Ahora, la exposición a un virus para la creación de inmunidad colectiva parece haber desaparecido por completo, al menos desde la perspectiva de la OMS. La pregunta es ¿por qué la OMS cambiaría la definición de inmunidad colectiva para ignorar por completo la otra mitad de la misma? La mitad que siempre hemos conocido intuitivamente.

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También podemos ver la creación de realidades alternativas cuando una red tan grande como CNN hace que parezca que nuestros propios ojos nos están mintiendo cuando nos muestran un video de edificios en llamas, con la leyenda “protesta pacífica”. No tenemos dificultad cuando se trata de buscar historias sensacionalistas o incluso historias falsas que se difunden como pólvora por los supuestos medios de comunicación “confiables”.

El “engaño de Rusia” fue vendido por la mayoría de las principales redes en una campaña diaria de desprestigio contra el expresidente Trump, pero apenas hubo cobertura a los eventos sospechosos de las últimas elecciones. Si están enseñando a los niños en las escuelas que el presidente Trump es un supremacista nazi, atacando intencionalmente a los afroamericanos, ¿qué podrían enseñar dentro de 20 años? Si pudieran salirse con la suya con mentiras tan desproporcionadas en relación con la realidad mientras está sucediendo, ¿con qué saldrán en el futuro?

Tomemos como otro ejemplo el 6 de enero. La protesta que tuvo lugar en el edificio del Capitolio en D.C., mientras el presidente Trump daba un discurso a pocos kilómetros. Los mismos periódicos y escritores que cubrieron los disturbios del verano del 2020 encabezados por Black Live Matter, a los que llamaron protestas cívicas, defendieron las decisiones de no arrestar a los que quemaron y destruyeron ciudades, son los mismos que decidieron que cualquier persona involucrada en la protesta del 6 de enero era un golpista que debería estar en prisión. Un escritor de The Atlantic incluso dijo que no era una insurrección, sino una guerra.

“Más que cualquier otra cosa”, escribe, “el 6 de enero fue la guerra”. Claramente, estamos viviendo en una realidad paralela. ¿Cuál es la realidad que se contará como historia en 20 años? ¿La verdadera? ¿O la falsa? A menudo olvidamos que los dichos clichés de “quién controla el pasado controla el futuro, y quién controla el presente controla el pasado” y “la historia la escriben los ganadores” son clichés por una razón muy real.

Hay imágenes y videos de oficiales abriendo puertas a los manifestantes el 6 de enero, abuelos y abuelas caminando lentamente por los pasillos tomando fotos, aquellos a quienes los medios llaman golpistas y alborotadores violentos; luego también se ve en videos a los mismos “personajes violentos” limpiando su propio desorden dentro de los pasillos del edificio público. Pero esos videos no se mencionan, no se mostrarán. Las únicas imágenes proyectadas a través de la gigantesca máquina de propaganda serán breves clips de ira, gritos, y horror. Obviamente dejando fuera gran parte de la historia. La única persona que fue asesinada a tiros ese día era una veterana, y fue baleada por un oficial de la Policía del Capitolio que dice abiertamente que no sabía ni pensó que la mujer estuviese armada, pero disparó de todos modos, a pesar del hecho de que otros oficiales de policía que la rodeaban podrían haber usado fuerza no letal. Este oficial de policía, ahora se ha convertido en un símbolo de heroísmo para los medios de comunicación.

Están cambiando la historia justo frente a nuestros propios ojos a pesar de nuestra protesta. Y se están saliendo con la suya. Una vez más, considere la implicación. ¿Qué se contará de este evento dentro de 50 años? ¿Y qué nos dijeron de nuestra propia historia que también era una mentira?

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