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Saturday Night Live

El idiota de la semana: Saturday Night Live

El late show ha dejado de contar chistes para convertirse en uno. Por eso es nuestro idiota de la semana. Confiamos en que se lo tomen con buen humor, si es que aún les queda

Saturday Night Live, el late show de comedia que en los años 70 revolucionara la televisión americana y que ha servido de trampolín para decenas de los más famosos cómicos del mundo del espectáculo, hace tiempo que ha dejado de tener gracia y se ha convertido en un patético programa de propaganda del Partido Demócrata.

En el primer episodio desde la toma de posesión del nuevo presidente, presentado por John Krasinski, y emitido el pasado 30 de enero, no hicieron la más mínima broma o referencia a Joe Biden o a Kamala Harris, lo cual no pasó desapercibido para muchos espectadores.

No es que sea tradición del programa no meterse en política o respetar al presidente, al contrario, siempre ha hecho burla de todos los nuevos presidentes. De hecho, se ha pasado los últimos años burlándose ácidamente de Donald Trump, interpretado por Alec Baldwin, quien lo imitaba igual de bien que su esposa Hilaria imitaba el acento español.

Alec Baldwin imitando a Donald Trump en Saturday Night Live.
Alec Baldwin imitando a Donald Trump en Saturday Night Live. (YouTube)

Tampoco es que Biden o Harris no hayan dado motivos para la burla. Los lapsus freudianos de Joe, su desarrollado sentido del olfato para con las cabelleras ajenas o haber insinuado que Trump era un dictador por haber abusado de las órdenes ejecutivas, para luego él mismo batir todos los récords firmando compulsivamente hasta 40 órdenes ejecutivas en tan solo nueve días, hubiera sido un fantástico material para algún sketch.

Los orígenes de Harris, cambiantes a conveniencia, o su desvergonzada capacidad para atribuirse anécdotas de Martin Luther King como propias también se nos antojan como buenas premisas para algún tipo de chiste.

Saturday Night Live abandona la comedia política

Pero no, Saturday Night Live ha decidido abandonar la comedia y la sátira política para convertirse en un decadente bufón al servicio del Partido Demócrata. De hecho, llamarlos bufones no es justo con los bufones. Al menos estos tenían el valor de reírse de los reyes y poderosos en sus caras, humanizándolos y haciéndolos sentir temporalmente como un mortal más, eso sí, con el riesgo de que les acabaran cortando la cabeza.

Extraño tirano ha sido Trump, que lejos de firmar órdenes ejecutivas exigiendo cortar cabezas de bufones opositores —ni literal, ni figuradamente—, ha tenido que soportar ver una réplica de la suya cercenada por Kathy Griffin; mientras que ahora los comediantes de Saturday Night Live renuncian a todo tipo de comedia, no vaya a ser que se molesten sus altezas reales demócratas, a las que probablemente consideren ángeles caídos del cielo.

La izquierda ha perdido definitivamente el sentido del humor, que empieza por la capacidad de reírse de uno mismo, y solo se dedica a reírse en la cara de sus propios votantes, a quienes parece que toman por idiotas.

Saturday Night Live ha dejado de contar chistes para convertirse en un chiste. Por eso, en esta ocasión, es nuestro idiota de la semana. Confiamos en que se lo tomen con buen humor, si es que aún les queda.

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