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La inflación está destruyendo las vidas de los americanos: “No podemos pagar el nuevo alquiler”

La inflación está destruyendo las vidas de los americanos: “No podemos pagar el nuevo alquiler”

Viviana Sánchez, una mujer hispana residente en el área de Edgewater en Miami, contó a El American que el incremento de los precios le está haciendo imposible renovar el contrato para tener un hogar

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Estados Unidos enfrenta una de las peores crisis económicas en las últimas décadas. Tras el colapso de la burbuja inmobiliaria en 2008 el país no enfrentaba una depreciación de su moneda tan drástica, con un 5.4 % de inflación acumulada en los últimos 12 meses contando hasta septiembre, según el Buró de Estadísticas Laborales.

La Administración Biden desde que asumió el poder ha reiterado en la toma de decisiones que continúan afectando la economía nacional: la paralización del Oleoducto Keystone XL, que no solo provocó la perdida de más de 10 mil empleos, sino que a su vez redujo las expectativas de auto sustentabilidad energética en el país y ocasionó un alza en los precios de combustible; así como los proyectos de ley para elevar la carga tributaria en los contribuyentes, el aumento exacerbado del gasto público, y la paralización y restricciones al comercio impuesto en estados liberales. Todo ha deteriorado drásticamente la calidad de vida de los americanos.

La tasa de inflación generalizada ha visto un aumento del 24.9 % en el costo de la energía, a lo que se suma el crecimiento del 4.1 % en los precios de los alimentos, esto además se suma al aumento en el precio de los servicios que también se elevó un 6.4 % en lo que va de año.

“No podemos pagar el nuevo alquiler”

Viviana Sánchez, una mujer hispana residente en el área de Edgewater en Miami, contó a El American que su contrato de arrendamiento vence en diciembre. Ella paga actualmente 1,956 dólares por un apartamento de dos habitaciones, sin embargo en el Rental Community le han informado que el nuevo precio de renta para su apartamento será de 2,422 dólares; ella y su compañera han intentado buscar un nuevo lugar para mudarse por la zona, sin embargo, hasta el momento no han corrido con suerte: “Esto nos complica bastante las cosas, pues no solo es el aumento del precio del apartamento, también es la gasolina, la comida, se nos hace muy cuesta arriba, no podemos pagar el nuevo alquiler”.

Edificios residenciales Miami (Flickr)

Sánchez mencionó que muchas personas han decidido mudarse a Florida por los confinamientos y restricciones que ocurren en otras partes del país: “La gente se está mudando a Florida para buscar trabajo y tener un poco de libertades, esto también nos ha dificultado el conseguir un lugar para mudarnos, los precios se han disparado y nuestros salarios siguen igual”.

Alejandro Corredor, otro residente hispano en el sur de Florida conduce una Mazda CX-5, que tiene una capacidad para almacenar combustible de 14.79 galones, él se moviliza a diario desde el Doral al Downtown de Miami.

“El año pasado llenaba el tanque de mi camioneta con aproximadamente 35 dólares, ahora debo gastar 60 dólares para poder llenarla, en el último mes gasté más de 350 dólares solo en combustible”, dijo Corredor a El American.

Comprar los alimentos también se ha transformado en un problema

En el mes de julio la Casa Blanca celebró que los americanos se ahorrarían 16 centavos en el Barbecue del 4 julio, la publicación no fue tomada con agrado por parte de la población, pues los precios de servicios, alquiler y la gasolina ya se habían ido a los cielos al momento de este mensaje.   

En la cumbre de Glasgow COP26, el presidente Joe Biden declaró que los precios de los alimentos, del pollo, y la carne, estaban subiendo porque según él, comerciantes estaba inflando los precios y rompiendo leyes federales; en el pasado el mandatario también ha dicho que la inflación se puede controlar con un mayor gasto público y emisión monetaria, pues según él ello crearía más empleos y haría que creciera la demanda, algo que históricamente se ha comprobado que no funciona.

Claudio Parra, padre de familia, comentó a El American que los precios de sus mercados también se han disparado: “Nosotros somos unas familia de tres, tenemos una niña pequeña, solíamos gastar entre $150 y $180 dólares semanales en mercado, ahora estoy más cerca de los $250 por semana, he notado que principalmente el precio de las proteínas se ha disparado”, el residente de la zona sur de Miami también agregó que los precios de los restaurantes también se han inflado.

“Comer en la calle también se ha vuelto más costoso, en IBurguer la hamburguesa clásica costaba $10 dólares el año pasado, ahora cuesta $14, y a eso hay que sumarle el tip y los impuestos, puede no parecer mucho, pero en una familia de tres cada pequeño aumento golpea el bolsillo”.

US Secretary of Labor Marty J. Walsh gets a tour from Kroger store manager Matt Cappellett, left, and customer service manager Cassie Walker (Flickr)

Solo en el mes de septiembre los alimentos subieron un 0.8 % en el país, y el costo de la comida por entrega también subió un 1.2 %, todo esto ha desmejorado la capacidad adquisitiva del americano promedio, quienes ahora deben optar por hacer el mercado o salir a comer a la calle, pero difícilmente podrán hacer las dos.

El gasto público del Gobierno lo pagan los americanos

Motivado por la pandemia todos los americanos recibieron cheques de parte del Estado por concepto de “estímulo”, el presidente republicano Donald Trump fue el primero en ejecutar estas políticas, y luego su sucesor, el demócrata Joe Biden también rompió la caja de ahorros para repartir dinero a los ciudadanos.

Muchos tomaron el “regalo” del Gobierno como una bendición, pero la realidad es que el tal “regalo” es financiado con el trabajo y los pagos de los contribuyentes; el elevado gasto público se traslada de forma directa a la deuda nacional que ha llegado a la escandalosa cifra de más de $28 billones, y a pesar de esto el actual mandatario, Joe Biden, desea seguir incrementando la deuda con su plan de gasto que estimó en 3.5 billones de dólares —que tras la negativa del ala moderada de su partido se ha visto obligado ha reducir a 1.75 billones—, cifra que de igual forma continuará cavando a la economía.

Presidente Joe Biden (EFE)

La semana pasada se filtró la noticia que la Administración Biden tenía la intención de indemnizar con $450,000 dólares a cada inmigrante ilegal que hubiese cruzado la frontera y sido separado de su familia, algo que el presidente desmintió, pero incluso los medios liberales como CNN han hecho un fact-checking a las declaraciones de Biden, pues su propio equipo de prensa no lo ha desmentido, esto, mientras Estados Unidos atraviesa un déficit fiscal enorme.

El Estado sigue expandiéndose, el gasto continúa creciendo, aumentan los impuestos, pero la creación de empleos se ha ralentizado y la economía va en declive producto de las regulaciones y restricciones que el propio Gobierno ha establecido.

La inflación está destruyendo la vida de los americanos, y si la actual Administración continúa incrementando el gasto público sin incentivar la inversión y producción, podemos esperar que el dólar continue perdiendo su capacidad adquisitiva y que los americanos tengan cada vez más difícil cubrir sus necesidades. Al final toda la deuda y los desajustes que hoy se cometan lo terminarán pagando los más inocentes y menos responsables: los hijos, los nietos, y los hijos de los nietos de esta generación endeudada.

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