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La información fraudulenta de los grandes medios sobre los disturbios del Parque Lafayette

Los medios de comunicación independientes y alternativos son todo lo que queda de una prensa creíble en Estados Unidos

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Pravda, el medio de comunicación oficial del Partido Comunista de la antigua Unión Soviética, ha sido clonado y ha hecho metástasis en los medios de establishment americano. El colapso del periodismo de investigación y el abandono del principio primordial de informar sobre la verdad, incluso cuando esta desafía los preceptos ideológicos, es una cosa del pasado en Estados Unidos.

A diferencia del caso de Pravda y su ámbito de producción coaccionado, el activismo político de los medios de comunicación tradicionales de Estados Unidos, han entrado voluntariamente en esta fase de “pravdaización” por convicción política.

La información fraudulenta

Los últimos acontecimientos, sin embargo, han desacreditado oficialmente a la prensa tradicional americana. Las credenciales de “noticias falsas” que el expresidente Donald Trump y muchos en la derecha les impusieron, fueron desechadas por la izquierda como una conspiración. El informe del inspector general (IG) del Departamento del Interior (DOI) publicado el 9 de junio echó por tierra la narrativa establecida de los acontecimientos que rodearon la elogiada visita del 45º presidente a la Iglesia Episcopal de San Juan el 1 de junio.

La información fraudulenta de los medios corporativos sobre los disturbios del Parque Lafayette, un conjunto de actos violentos y criminales llevados a cabo por “Black Lives Matter” (BLM) y “Antifa” entre el 29 de mayo y el 2 de junio de 2020, fue expuesta e investigada a fondo. Su conclusión ha propinado otro golpe letal a la credibilidad de los medios de comunicación.

La narrativa falsa, tal y como informaron medios emblemáticos como The New York Times el 1 de junio de 2020, ha resultado ser errada. La afirmación inventada era que Trump ordenó a los agentes federales, que incluían a la Policía de Parques de Estados Unidos (USPP) del DOI, que obligaran a los “manifestantes pacíficos” a desalojar el Parque Lafayette mediante una fuerza brutal que incluía el uso de gas lacrimógeno, para poder hacerse una foto sosteniendo una Biblia frente a la emblemática Iglesia de San Juan. Los medios de comunicación controlados por la izquierda, así como el ahora equipo presidencial de Biden-Harris, repitieron esta farsa.

La narrativa falsa, tal y como informaron medios emblemáticos como The New York Times el 1 de junio de 2020, ha resultado información fraudulenta (Flickr)
“La narrativa falsa, tal y como informaron medios emblemáticos como The New York Times el 1 de junio de 2020, ha resultado información fraudulenta” (Flickr)

La “Revisión de las Acciones de la Policía de Parques de los Estados Unidos en el Parque Lafayette”, el informe del inspector general del DOI, afirmaba categóricamente: “Las pruebas que obtuvimos no apoyaron la conclusión de que la USPP despejara el parque para permitir que el presidente inspeccionara los daños y caminara hasta la Iglesia de San Juan”.

El Informe no dejaba ninguna duda sobre la veracidad de lo que el presidente republicano había dicho en todo momento. “En cambio”, se lee, “las pruebas que revisamos demostraron que la USPP despejó el parque para permitir que el contratista instalara con seguridad el vallado anti-escalado en respuesta a la destrucción de la propiedad y las lesiones de los agentes que se produjeron los días 30 y 31 de mayo. Además, las pruebas demostraron que la USPP no supo del posible movimiento del presidente hasta mediados o finales de la tarde del 1 de junio, horas después de haber empezado a elaborar su plan operativo y de que el contratista del vallado hubiera llegado al parque”.

El propio inspector general del Departamento del Interior, Mark Lee Greenblatt, en una declaración emitida el 9 de junio se sumó a esta aclaración importante decapitando así aún más la falsedad patética de la izquierda en torno a la visita relevante de Trump al centro de culto, popularmente conocida como “Iglesia de los Presidentes” (St. John’s Church), después de que turbas marxistas de BLM intentaran quemar la iglesia hasta los cimientos.

Greenblatt dijo: “Las pruebas que revisamos mostraron que la USPP despejó el parque para permitir que un contratista instalara de forma segura vallas antiescaladas en respuesta a la destrucción de la propiedad federal y a las lesiones de los agentes que se produjeron el 30 y el 31 de mayo. Además, las pruebas establecieron que los funcionarios pertinentes de la USPP habían tomado esas decisiones y habían comenzado a aplicar el plan operativo varias horas antes de saber de una posible visita presidencial al parque”.

La parte más grosera de la negligencia obscena de los medios industriales en la cobertura de este evento, no es ni siquiera el proselitismo obvio que, colectivamente, ellos y las Big Tech, estaban haciendo para el Partido Demócrata. Durante esos actos de Terrorismo Doméstico en el Parque Lafayette y en la zona que lo rodea, más de cuarenta y nueve agentes de la USPP resultaron heridos mientras cumplían con su deber de proteger la propiedad federal (y privada) de ser objeto de vandalismo y de mayores actos incendiarios. El presidente tuvo que ser trasladado a un lugar seguro, dado el alto nivel de amenaza que suponían los agitadores comunistas.

“A diferencia del caso de Pravda y su ámbito de producción coaccionado, el activismo político de los medios de comunicación tradicionales de Estados Unidos, han entrado voluntariamente en esta fase de “pravdaización” por convicción política”. (Flickr)

Los principales medios de comunicación y los líderes del Partido Demócrata hicieron apología de los terroristas marxistas y condenaron el acto patriótico, religioso y virtuoso de Trump de demostrar al país que el reinado de la turbas había sido repelido, cuando visitó la iglesia de San Juan. La alcaldesa de D. C., Muriel Bowser, llegó a dignificar el terrorismo de BLM nombrando una plaza para el grupo comunista que busca derrocar el orden sociopolítico americano existente, precisamente el día después, el 2 de junio.

Las mentiras que los medios de comunicación industriales no se detendrán. El Informe del inspector general del DOI le ha hecho un buen servicio al país al poner de relieve la verdad. La larga lista de falsedades de los medios de comunicación dominantes incluye el hoax de Rusia, las mentiras de los disturbios de Charlottesville, el encubrimiento del FauciGate del virus de China en Wuhan, la conspiración de la “supremacía blanca” del 6 de enero en el Capitolio, el mito del extremismo del “nacionalismo blanco”, las actividades terroristas del “verano del amor” de BLM/Antifa y el encubrimiento de los escandalosos vínculos de corrupción del hijo del presidente (solo por nombrar algunos).

Los medios de comunicación independientes y alternativos son todo lo que queda de una prensa creíble en Estados Unidos.

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