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Impuesto, California, Insólito

El insólito impuesto que propone la legislatura de California

Se trata de una carga impositiva que gravaría las finanzas al patrimonio durante una década para cualquier persona que pase sesenta días en el estado

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Hay cuestiones en la vida que parecen interminables; los impuestos en California parecen ser una de estas.

Se está hablando mucho de cómo los millonarios, las grandes empresas y los ciudadanos que viven en estados azules (demócratas) están huyendo a estados rojos (republicanos). La razón es que en los primeros existen una serie de regulaciones estatales, regímenes fiscales y un ensañamiento hacia las libertades económicas que no se ven en los segundos.

Indudablemente, esto está provocando que hombres como Elon Musk, vayan de California a Texas, y compañías como Goldman Sachs estén evaluando seriamente en mudar sus operaciones a Florida.

Pero las mudanzas entre estados no solo es un fenómeno que ocurre entre multimillonarios y empresas que “huyen” de las pesadas cargas impositivas y regulaciones, de hecho, los ciudadanos y trabajadores también lo hacen. Texas es, por ejemplo, el segundo estado en el país que más mudanzas recibió en el 2019. ¿De dónde provinieron la mayoría de los ciudadanos que fueron a vivir a Texas? De California.

Estos hechos ya no pueden catalogarse como situaciones aisladas, sino como una realidad manifiesta: California está perdiendo empresas, empleos, trabajadores y a los millonarios que sostienen las arcas del Estado.

En California existe un problema estructural de las finanzas bastante grave, tan solo el 1 % de las personas más ricas de California paga aproximadamente el 46 % del total de los impuestos estatales. Básicamente, solo un 1 % de los contribuyentes financia la mitad de todo aquello que al Estado se le ocurra.

Ante este problema sistemático, cada vez más arraigado, ¿qué está proponiendo la legislatura en california?

¿Un régimen fiscal más flexible?, ¿incentivos para inversión?, ¿menos regulaciones estatales?, ¿garantías de respeto irrestricto a la libertad económica? Pues no, nada de eso. La estrategia pasa por redoblar la apuesta impositiva: proponer un insólito impuesto que podría —de aprobarse—, captar y perseguir a los millonarios —y pequeñas fortunas— así estas no fueran del propio estado californiano.

El tema de las cargas impositivas, probablemente, sea el contrapunto más notorio entre los estados demócratas y republicanos. (Flickr).
¿Cuál es este impuesto?

Se trata de un impuesto sobre el patrimonio, «Proyecto de ley de la Asamblea 2088», que se aplicaría durante una década y buscaría gravar las finanzas de alguien que pase, tan solo, 60 días en el estado en un solo año.

Para ser claros, el impuesto sería del 0,4 % a los residentes con un patrimonio mundial superior a 30 millones de dólares o 15 millones de dólares para un contribuyente casado que hace la declaración por separado.

¿A quién se aplicaría? El impuesto se aplicaría a los residentes, residentes de medio año y residentes temporales. ¿Quiénes son estos últimos? Pues aquellos que pasan unos 60 días en el estado por cualquier motivo o circunstancia.

El proyecto de ley propone calcular el impuesto sobre el patrimonio teniendo en cuenta el patrimonio neto mundial actual de los contribuyentes cada 31 de diciembre. En teoría, para los residentes de medio año y temporales, el impuesto sería proporcional de acuerdo con su número de días en California.

Cuando se habla de que el impuesto recaería en el patrimonio neto actual significa que incluiría la riqueza ganada, heredada u obtenida a través de donaciones o patrimonios mucho antes y mucho después de dejar el estado. Es tu patrimonio, importa poco si lo ganaste en el estado de California o no.

Hank Adler lo explica muy bien en el Wall Street Journal:

«El impuesto sobre el patrimonio propuesto recaería en un atleta estrella de la escuela secundaria o de la universidad que crezca en California pero que se convierta en un profesional rico en otro estado después de graduarse. Se agarraría a un científico que desarrolla una droga para curar el cáncer años después de salir de California. Un nieto que pasara un solo verano surfeando en el sur de California estaría sujeto al impuesto. Incluiría a cualquiera que regresara a un país extranjero después de 60 días en California».

Jocosamente, el autor también deja en claro la siguiente hipótesis: «Imagina al hijo de un príncipe saudí al que se le pide que pague un impuesto sobre el patrimonio de California durante la universidad y durante nueve años después de la graduación». Es esto lo que se está proponiendo en la legislatura.

¿Por qué es preocupante para California este impuesto?

Además del loco impuesto que afectaría a cualquiera que pase 60 días o más en California, preocupa sobremanera la falta de creatividad de las autoridades legisladoras para obtener soluciones a los problemas estructurales que los propios políticos generaron.

En un artículo de California Globe se lee: «California está sangrando puestos de trabajo y lo ha hecho durante dos décadas, ya que los legisladores demócratas sólo continúan aprobando leyes y políticas que exacerban esto: regulaciones empresariales que matan el empleo, y altos aumentos de impuestos corporativos y personales. Y continúan empujando más y más fondos a grupos de interés especial y sindicatos (…) Hay una enorme desconexión casi infantil entre los legisladores demócratas y la economía. A pesar de sus políticas económicas destructivas, creen que impuestos más altos y un rescate federal arreglarán todo».

Y es que el récord de California es preocupante. De acuerdo con el propio artículo de California Globe, escrito por la periodista Katy Grimes, entre los años 2001-2011, California perdió un 33 % de su base manufacturera y 613.000 empleos, según un estudio del Instituto Milken que analizó las regulaciones y los altos impuestos de californianos.

Pero no solo eso, MSN reveló que, desde 2001, justo cuando China se unió a la Organización Mundial del Comercio, hasta 2018, California perdió 654.100 empleos que fueron a la nación asiática.

Además, según reportó Los Angeles Times, en California se perdieron 562.500 puestos de trabajo, que sería el 3,34 % del total de 16.8 millones de empleos del estado en 2017.

Si este insólito impuesto sobre el patrimonio se llegase a aplicar, sumado a los impuestos individuales y agregando las cargas impositivas impuestas a aquellas personas que se fueron de California, el 1 % de la población del estado pagaría alrededor del 53 % de los impuestos individuales.

Lo que en síntesis busca la legislatura de California es, en lugar de promover la inversión privada, atraer empleos y mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, que los multimillonarios paguen las políticas sociales que en el estado llevan aplicándose hace mucho.

El déficit fiscal en California se está volviendo peligroso debido al exceso de gasto público, y la única solución que los políticos están encontrando para mantener sus costosas leyes es aumentar los impuestos. Los electores, que se “benefician” de las políticas públicas continúan votando a los mismos gobernantes porque estos les otorgan sus ayudes estatales.

Y es así como los californianos entran en un círculo interminable de políticas subsidiarias, crecimiento del gasto, problemas en las finanzas y aumento de los impuestos para salvar las papas antes que se quemen.

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