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Israel se siente “decepcionado” con la ONU y aumenta su presencia en Jerusalén

Israel, El American

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El premier israelí Naftalí Bennett, líder del partido nacionalista Yemina (“Derecha”), que encabeza una frágil coalición multicolor de 60 legisladores sobre 120, advirtió que la comunidad internacional no debe ignorar las agresiones de Hamás y la Yihad islámica, organizaciones terroristas con sede en la Franja de Gaza. 

En un diálogo con el secretario general de la ONU, Antonio Guterres, afirmó sentirse decepcionado pues la organización no condena a Hamás por lanzar cohetes a poblaciones civiles. También se analizaron los esfuerzos del estado judío para lograr el fin de la invasión rusa contra Ucrania, que ha causado miles de muertos y unos cinco millones de exiliados.

Por su parte, el ministro del Exterior israelí, Yair Lapid, se reunió con los enviados de la administración americana Yael Lempert, subsecretaria de Estado para el Cercano Oriente, y Hady Amr, subsecretario adjunto y exhortó a los líderes regionales a actuar de manera responsable y fomentar la calma. Los diplomáticos llegaron a la región como parte del esfuerzo de Washington para bajar la tensión entre Israel y grupos violentos palestinos, especialmente en Jerusalén. Lapid destacó su aprecio por los esfuerzos americanos:

“Israel protegerá el statu quo en el Monte del Templo y no tiene intención de cambiarlo”, dijo el canciller, en contraste con el relato palestino que incita los disturbios argumentando —como lo hace desde 1967— que la mezquita de Al Aqsa, construida en el lugar donde se hallaba el bíblico Templo de Salomón, está en peligro. 

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Los altos funcionarios americanos e israelíes analizaron los nuevos esfuerzos de Jerusalén, y el gobierno hebreo comentó que cientos de miles de musulmanes rezaron en la mezquita de Al Aqsa en las primeras semanas del Ramadán, antes que seguidores de Hamás construyeran barricadas, lanzaran piedras y agredieran a fieles de otras religiones en el barrio árabe de la ciudad vieja. “Nuestra política permanece igual —dijo Lapid— el mayor problema al que nos enfrentamos son los falsos rumores”. 

El canciller y líder del partido centrista Yesh Atid (“Hay Futuro”) destacó “la cantidad increíble de noticias falsas y videos alterados que se han vuelto virales (…) que encontraron su camino en los principales medios de comunicación” y pidió a los musulmanes moderados y a los líderes de estados árabes que combatan la desinformación para fomentar la calma.

Lapid informó a los medios extranjeros que “las organizaciones terroristas han estado intentando ocupar la mezquita Al-Aksa para crear un estallido de violencia en Jerusalén y, a partir de ahí, un conflicto en todo el país… Hamás y los fanáticos de la Yihad Islámica irrumpieron en la mezquita una y otra vez”, agregó. “Trajeron armas, lanzaron piedras y explosivos desde su interior y la usaron como base para incitar disturbios violentos”. 

La política israelí es desde siempre permitir que las oraciones continúen con normalidad, explicó, agregando que su país está “lidiando con el terrorismo islámico cuyo objetivo es sembrar miedo y caos”. Además, el ministro aseguró que Israel no aceptará el lanzamiento de cohetes contra poblados civiles desde Gaza. “Hamás y el mundo deben saber que Israel actuará y hará lo que sea necesario para defender la seguridad de sus ciudadanos”. 

El presidente de facto de la ANP, Majmoud Abbas, amenazó con detener la coordinación de seguridad y suspender el reconocimiento de Israel, durante la reunión con Lempert y Amr. En la práctica, una acción de este tipo provocaría el caos y la probable toma del poder en las zonas autónomas de Cisjordania por grupos radicales, opuestos a su régimen. 

La semana pasada, Abbas canceló una reunión del liderazgo palestino programada para el domingo 24 de abril, para discutir cómo aplicar una decisión del Consejo Central Palestino (CCP) para congelar los acuerdos. La resolución fue anunciada en febrero pasado, durante una reunión en Ramallah, capital de la Autonomía Palestina, que gobierna las zonas de Cisjordania (Judea y Samaria bíblicas), donde vive el 90 % de la población musulmana de la región. Una decisión similar adoptada por el mismo Consejo en 2018 fue ignorada en la práctica.

Durante el diálogo con los diplomáticos americanos, Abbas exigió una intervención para “detener la escalada de Israel en los territorios palestinos”, dijo el funcionario Hussein al-Sheik, quien asistió a la reunión. 

Las demandas del dictador tienen poco que ver con la realidad en el terreno y son más bien consignas para uso interno. Sheik describió la conversación como “clara y franca”, y agregó que Abbas culpó a “la ocupación” por la escalada y la ausencia de un horizonte político. 

En 2001 y 2008, Arafat y Abbas rechazaron —respectivamente— planes de paz que contemplaban casi todos los reclamos palestinos. Actualmente, Israel considera el mapa presentado por la administración Trump como la solución más realista para lograr un acuerdo permanente. Dicha iniciativa también fue rechazada en 2020 por el régimen de Ramallah.

Abbas pidió asimismo a Washington que cumpla su promesa de reabrir el consulado en Jerusalén, que sirvió como misión diplomática ante los palestinos. El mismo fue cerrado en 2018 por el presidente Donald Trump, quien abrió la embajada americana ante Israel en dicha ciudad, sagrada para judíos, cristianos y musulmanes. La administración Biden mantuvo la decisión. Por su lado, los diplomáticos americanos tras los contactos con ambas partes exhortaron “a que todos trabajen por la calma, especialmente en Jerusalén”. Típicamente diplomático.

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