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Israel, El American

Israel: diputada árabe renuncia y Bennett pierde la mayoría

En su carta de renuncia denunció actitudes políticas, afirmando que la coalición tomó un rumbo conservador de línea dura frente a la violencia palestina

La parlamentaria árabe-israelí Ghaida Rinawie Zoabi, del partido izquierdista Meretz, anunció su renuncia a la coalición oficial. El hecho puede conducir a Israel a la quinta elección en tres años. Según ella, su decisión responde a la acción policial en el funeral de la periodista Abu Akleh. Es oriunda de la histórica Nazaret, al norte de país. Su partido intenta convencerla de cambiar su postura y evitar la caída del gobierno. Sin Rinawie el premier Naftalí Bennett mantiene únicamente 59 legisladores sobre 120. La partida ocurre semanas después de la defección de Idit Silman

La decisión sorprendió y molestó a los integrantes de su propio grupo. En su carta de renuncia denunció actitudes políticas, afirmando que la coalición tomó un rumbo conservador de línea dura frente a la violencia palestina. Definió esta política como “acoso”. 

El partido Meretz intenta persuadirla para que recapacite y evite la caída del gobierno. Mossi Raz, parlamentario de Meretz, manifestó su sorpresa por la noticia y expresó su deseo de dialogar con ella para solucionar las cosas y hallar soluciones. Ibtisam Maraana, otra correligionaria también de origen árabe, lamentó la renuncia de su compañera. “Esta coalición es un ancla importante dentro de la compleja realidad nacional y requiere que todos asumamos una gran responsabilidad. Cada día que esta coalición sobrevive, es otro día en que la luz supera a la oscuridad”. El Gobierno del premier Bennett y el canciller Lapid sufrió un duro golpe este último jueves con el anuncio. 

Según Zoabi, ella sintió haber llegado al punto de no retorno y no poder apoyar más a la coalición. No hay vuelta atrás, declaró. Pero curiosamente, cuando se le preguntó cómo votaría sobre un proyecto para disolver la Knesset (Parlamento), si llega al pleno el miércoles 25, su respuesta fue deliberadamente vaga. “Votaré de acuerdo a mi conciencia y veremos qué pasa. No haré estallar automáticamente la coalición”. Indicó que podría apoyar la alianza multicolor sin integrarla. 

Nitzan Horowitz, líder de Meretz, escribió en su Twitter que “nuestra coalición es importante y trabajamos para cuidarla. Su caída sería un premio para Netanyahu y Ben Gvir… realizaremos todo el esfuerzo para asegurar su continuidad. Los problemas del gobierno los solucionamos dentro de casa”.

Un futuro nebuloso

Horowitz ya intentó persuadirla y comenzó manejó su auto hasta su casa en Nazaret, pero ella le dijo que se reuniría con él otro día. El dirigente del partido, de izquierda sionista y cuya base electoral son israelíes tanto judíos como árabes, expresó su confianza en que logrará mantenerla en la coalición oficial. Destacó la importancia de la misma. “Romperla sería muy perjudicial para toda la sociedad, tanto judíos como árabes”.

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Por su parte, el líder opositor “Bibi” Netanyahu convocó a los jefes de partidos aliados el jueves por la noche. El presidente del Likud, Yariv Levin, adelantó que su partido pronto volvería a liderar el estado. 

Independientemente de cómo vote en el futuro, es dudoso que la salida de Rinawie Zoabi allane el camino para que se apruebe un voto de censura y se forme otra coalición. No hay suficientes legisladores que apoyen un gobierno liderado por Netayahu. La gran causa son diferencias personales, no ideológicas. La visión del Likud es más cercana a los partidos coalicionarios encabezados por Bennett, Lapid, Saar, Gantz o Liberman -todos ellos ex aliados del Likud- que a Meretz o al partido musulmán Raam. La clave es que no confían para nada en “Bibi” por el rompimiento de múltiples promesas anteriores.

Altos funcionarios del Likud han declarado que conviene esperar y ver si Zoabi apoya la disolución de la Kneset, o si es mejor aprovechar la conmoción y buscar otro desertor. En principio prefieren ver si el gobierno puede ser legalmente derrocado, sin “pagar” por un legislador que querrá un cargo garantizado en el futuro. El pensamiento predominante es que no queda claro si la diputada votará por tumbar a Bennett. Además, es poco probable que se den nuevas deserciones. 

El jefe de la Lista Árabe, Ayman Odeh, que nunca en su vida criticó el asesinato de civiles, dijo que Zoabi debía alejarse para destituir al gobierno.

La coalición ha sido inestable desde el principio, pues solo obtuvo 61 diputados en 120, una mayoría mínima donde cada legislador es clave. El canciller Yair Lapid afirmó de todos modos que si bien enfrentan desafíos, se han concretado enormes mejoras. Existen problemas —subrayó— pero el gobierno funciona bien y continuará haciéndolo mientras sus miembros actúen de modo responsable.

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