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Los jacobinos y la guerra contra los conservadores

El despiadado celo de los jacobinos está vivo hoy en Estados Unidos. El intento reciente de expulsar a la congresista de Georgia, Marjorie Taylor Greene, por parte del flanco ultraizquierdista del Partido Demócrata, es un ejemplo de ello

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Maximilien Robespierre y Louis Antoine de Saint-Just fueron los artífices intelectuales del modelo de terror socialista que se implantaría posteriormente en los regímenes comunistas. Los jacobinos fueron la facción radical dentro de la plataforma de poder de la Revolución Francesa. El golpe de Estado que llevaron a cabo con éxito, en 1793, desencadenó el infame Reinado del Terror durante sus dos años de gobierno antes de ser derrocados e ilegalizados.

El despiadado celo de los jacobinos está vivo hoy en Estados Unidos. El intento reciente de expulsar a la congresista de Georgia, Marjorie Taylor Greene, por parte del flanco ultraizquierdista del Partido Demócrata, es un ejemplo de ello.

Aproximadamente, 72 demócratas de la Cámara de Representantes firmaron una resolución redactada por el representante Jimmy Gómez, en la que se pedía la expulsión de la conservadora y combativa republicana del 14º distrito del Congreso del Estado del Melocotón (Georgia). Aunque las posibilidades de que se apruebe una medida así son prácticamente nulas, la intención de esta búsqueda autoritaria de consolidar el poder para el dominio hegemónico de la izquierda, va mucho más allá de librar al Congreso de uno de los más firmes opositores al izquierdismo y al Gobierno de Biden.

La Ley de Prevención del Terrorismo Doméstico de 2021 (H. R. 350), un proyecto de ley patrocinado por los demócratas que apunta descaradamente a la derecha y busca censurar e ilegalizar potencialmente el activismo conservador, mientras sanciona el terrorismo comunista de Black Lives Matter y Antifa, ha sido un primer paso en el camino de la izquierda hacia el gobierno absolutista. Aunque la aprobación de la ley H. R. 350 tal y como está redactada puede ser una batalla difícil, la secta de extrema izquierda del Partido Demócrata parece empeñada en lograr el dominio de un solo partido por cualquier medio posible.

La autora y activista conservadora, Candice Owens, ha etiquetado correctamente a un grupo influyente que promueve las nociones falsas de que los partidarios de Donald Trump y la derecha representan una amenaza existencial para Estados Unidos, como BlueAnon. Esta guerra conspirativa de la izquierda contra los conservadores está en el centro del ataque a Taylor Greene.

senado
Estos jacobinos del siglo XXI que conspiran contra la República americana deberían tomar nota de la historia. (Archivo)

El dilema ético que supone el hecho de escamotear el principio de legitimidad dentro de la noción de autogobierno democrático, parece no inquietar a los que quieren destituir a la congresista republicana. El hecho de que esta acción pisotee la elección soberana de los georgianos, le importa poco a los instigadores. El representante de Florida, Matt Gaetz, se refirió recientemente a Taylor Greene como una “peleadora”, en un segmento de una entrevista televisiva en Newsmax que él mismo tuiteó.

Anthony Sabatini, también del Estado del Sol (Florida) y miembro republicano de la Cámara de Representantes del estado, la calificó de forma solidaria como “una verdadera badass americana“. Taylor Greene encarna una operativa política agresiva que en muchos aspectos es similar en estilo y sustancia a la de Trump. Tal vez eso explique su enorme popularidad entre los electores, así como la animosidad que ha cosechado entre sus colegas demócratas. 

El artículo 1, sección 5, de la Constitución americana le otorga a la Cámara de Representantes la autoridad para expulsar a cualquier miembro. Debe reunir una mayoría de dos tercios. Esto no es fácil. Según la división de Historia, Arte y Archivos de la Cámara de los Estados Unidos, sólo se ha expulsado a 5 miembros del órgano inferior. El Senado ha expulsado a 15, pero 14 de ellos fueron por sedición y por servir a la Confederación. Estas cifras nos indican que es extremadamente raro, además de difícil, expulsar legalmente a un miembro electo del Congreso. ¿Por qué este grupo de demócratas pierde su tiempo y el dinero de los contribuyentes en este intento absurdo contra la republicana de Georgia? 

El mismo frenesí que pastoreó la guerra de la izquierda contra Trump, ha continuado contra sus partidarios y herederos políticos. No se trata de una mera cuestión de antipatía. La nación conservadora que despertó el 45º presidente ha disparado a la izquierda en modo pánico desde 2016. Pensar que toda una nueva generación de políticos y activistas afines está desafiando su esquema de consolidación del poder es muy preocupante. Estos jacobinos del siglo XXI que conspiran contra la República americana deberían tomar nota de la historia. El destino de estos conspiradores extremistas del Partido Demócrata terminará, con alta probabilidad, igual que el de los autores inspiracionales del régimen comunista moderno. 

1 comment
  1. No comento nada, porque en este pais esta prohibido comentar a no ser que seas hispano malhagradecido, negro, comunista, ilegal, ladron, violador, degenerado, mentiroso (como la mayoria de los democratas izquierdistas), etc,etc,etc.

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