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¿Pueden Joe Manchin y los Blue Dogs detener a Biden/Harris?

A juzgar por el lento avance de la izquierda regresiva y antiprogresista, el senador de Virginia Occidental y compañía han defendido bien el fuerte contra los revolucionarios socialistas electos

El Partido Demócrata de Barack Obama tiene dos problemas seminales que impiden su capacidad de hacer que Estados Unidos sea socialista. Las capacidades cognitivas del presidente Joe Biden, visiblemente agotadas, están frustrando su plan de utilizar el disfraz de “moderado” cosméticamente coreografiado que el veterano político ha aportado a esta administración. Primero, sirviendo al 44º presidente como su vicepresidente, y ahora encubriendo a la que para algunos es la jefa de facto del Ejecutivo, Kamala Harris. El segundo problema grave es el senador Joseph Manchin III, y un pequeño grupo de demócratas centristas.

Esta coalición funcionalmente compacta, pero poderosa, de auténticos moderados dentro del partido fundado por Andrew Jackson, está poniendo en jaque el esquema socialista de federalizar el voto por correo y el fraude, añadiendo estados y jueces para aumentar el control del Senado y la Corte Suprema, defendiendo la regla consagrada del filibusterismo y desafiando el adoctrinamiento marxista de instituciones clave dentro del cuerpo político americano. Encabezados por el senador principal de Virginia Occidental, estos Blue Dogs (demócratas conservadores) abrazan gran parte de la cosmovisión sostenida por el partido fundado por Abraham Lincoln.

Virginia Occidental, a efectos prácticos, es un estado más rojo (republicano) que se puede tener. Manchin puede ciertamente hacer las cuentas. El hecho es que es una rareza estatal: que un funcionario electo esté registrado como demócrata, sin duda, ayuda a explicar su apoyo incondicional a la Segunda Enmienda, al principio del filibusterismo, a las leyes electorales centradas en la integridad, a leyes de inmigración estrictas, a los jueces y magistrados conservadores, a la independencia energética, a la policía y a la vida de los no nacidos.

La segunda en la fila de este muro de dignidad azul para preservar la composición de la República, es la senadora de Arizona, Kyrsten Sinema. La principal funcionaria electa de la cámara alta de Arizona, ha sido una espina en el costado del líder demócrata del Senado, Chuck Schumer. Procedente del Partido Verde de Arizona, Sinema es consciente plenamente de que el Estado del Gran Cañón está más poblado por republicanos que por los de su partido. En innumerables ocasiones, sus credenciales de Blue Dog se han ganado por su voluntad de pensar y votar fuera de la caja ideológica.

Otros senadores dignos de mención dentro de este bloque de moderados demócratas son Mark Kelly de Arizona, Maggie Hassan de New Hampshire, Jon Tester de Montana, Angus King de Maine, y Chris Coons y Tom Carper, ambos de Delaware. Merece la pena señalar que, dadas las tendencias de extrema izquierda del actual partido elaborado por Obama, siendo la actual maquinaria política demócrata una fusión ideológica del socialismo fabiano y el marxismo cultural, en particular las arterias de la Teoría Crítica de la Raza y la Ideología de Género, cualquier persona a la derecha de un vehemente socialdemócrata (no socialista) es un moderado/centrista.

Congreso Estados Unidos
Una vez que el tsunami republicano tenga lugar en 2022, la valentía de Manchin y los Blue Dogs debe ser recordada y honrada. (Archivo)

¿Podrán Manchin y este pequeño grupo de Blue Dogs aguantar hasta que se produzca un cambio de rumbo en el Congreso por parte de los republicanos en las elecciones de mitad de mandato? A juzgar por el lento avance de la izquierda regresiva y antiprogresista, el senador de Virginia Occidental y compañía han defendido bien el fuerte contra los revolucionarios socialistas electos.

El dúo Biden-Harris no está teniendo un éxito concreto en convirtiendo en ley la agenda socialista de su partido. Sí, ha habido una estampida de directivas ejecutivas que intentan inocular la toxina del socialismo a través de la masa burocrática, esa a la que The New York Times se refirió una vez como el “Estado profundo”. Pero las órdenes ejecutivas y otras acciones fiat pueden ser revertidas por otro presidente o desfinanciadas por el Congreso. Una vez que el tsunami republicano tenga lugar en 2022, la valentía de Manchin y los Blue Dogs debe ser recordada y honrada. 

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