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¿Está en juego la libertad de prensa?

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Quizá no hubo cosa que Alexis de Tocqueville reconociera con más ahínco de su viaje a Estados Unidos que el valor de la libertad de prensa en el desarrollo de la prosperidad americana. Particularmente, de Tocqueville habló de la prensa como el gran muro de contención de delirios autoritarios o desviaciones del sistema democrático.

Han pasado casi doscientos años de la publicación de la gran obra de Alexis de Tocqueville y aún esa libertad sigue estando presente, pero ¿se puede perder?

“¡Qué hijo de puta tan estúpido!”, le dijo el presidente Joe Biden al reportero Peter Doocy, de Fox News, luego de que este la preguntara sobre la inflación. El insulto marca, sin duda, un hito en el trato de la Casa Blanca a la prensa. Un hito peligroso, sobra decirlo, que habla del clima en el que se encuentran las libertades en el país.

El declive de la libertad de prensa viene desarrollándose desde hace varios años en Washington. No es monopolio de la administración demócrata. El expresidente Donald Trump marcó enérgicamente el tono hostil de su gestión frente a la prensa. Toda disidencia mediática era fake news y las tensiones llegaron a su paroxismo en los días posteriores a las elecciones presidenciales de noviembre de 2020.

Fox News, la cadena que había venido acompañando al presidente, se convirtió en blanco de ataques de seguidores de Trump luego de que lo dejara solo en sus denuncias sobre fraude electoral en las últimas elecciones presidenciales. Es cierto, sin embargo, que la cuerda fue tensada por ambos bandos. Todos fuimos testigos de la guerra que le declararon las Big Tech al presidente de Estados Unidos. En un hecho inusual y muy perjudicial para la República, compañías como Twitter y Facebook se atrevieron a suprimir la presencia en redes sociales de Trump.

Pero nada ha mejorado con el presidente Biden. Y, aunque llegó con un tono conciliador y con la supuesta voluntad de sanar las heridas que, según él, había dejado Trump, Biden terminó afincando la hostilidad ante la prensa.

Sin duda fue una muestra gigante de desprecio que, en los momentos de mayor tensión durante la crisis de Afganistán, cuando todo el pueblo exigía respuestas, el presidente se negara a ofrecer ruedas de prensa y le diera la espalda a los periodistas, quienes gritaban las inquietudes de los americanos.

El mainstream media se ha coordinado convenientemente con Biden para aplastar a los medios críticos y para neutralizar la posibilidad del surgimiento de alternativas. Por ejemplo, el Partido Demócrata y algunos líderes continuamente han saboteado a medios conservadores en Florida y han obstaculizado su nacimiento. Ha habido amenazas y presiones por parte de militantes del Partido Demócrata a periodistas conservadores.

Finalmente, la tensión acentuada bajo la administración demócrata se materializó en el insulto de Biden al periodista Doocy de Fox News. Es muy grave que el presidente del país más poderoso del mundo y supuesto representante del mundo libre le diga “estúpido hijo de puta” a un periodista por hacerle una pregunta incómoda.

El ataque queda como precedente y fue registrado para el récord de la Casa Blanca. Un hito, peligroso y muy alarmante.

La apreciación de Tocqueville sobre la libertad de prensa fue disruptiva y brillante, considerando el contexto histórico. Era imposible medir en 1835 lo que harían los totalitarismos modernos. Pero, unas décadas después del viaje del pensador francés, vimos cómo Alemania y Rusia neutralizaron a la prensa, la sometieron, para luego dominar (o asesinar) a sus poblaciones. Vimos cómo la Revolución cubana enjuició o expulsó periodistas. Cómo Corea del Norte sometió toda información a la narrativa del líder supremo o cómo en Venezuela persiguen periodistas y cierran canales de televisión.

El preludio de esos crímenes fue justamente la táctica de incentivar el odio contra el disidente. El periodista, hijo-de-puta, es el enemigo. Fox News es el enemigo. Y así, poco a poco, encumbrado por un tropel que empuña antorchas y tridentes, empieza la persecución contra la libertad. Independientemente de las diferencias editoriales, todos los periodistas deberían juntarse en torno a la misma voluntad de defender la libertad plena de la prensa, nos guste o no, porque, como dijo Tocqueville, “la quiero por consideración a los males que impide, más que a los bienes que realiza”.

Orlando Avendaño is the co-editor-in-chief of El American. He is a Venezuelan journalist and has studies in the History of Venezuela. He is the author of the book Days of submission // Orlando Avendaño es el co-editor en Jefe de El American. Es periodista venezolano y cuenta con estudios en Historia de Venezuela. Es autor del libro Días de sumisión.

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