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Medios quedan expuestos por mentirosos: juez Thomas no dijo que las vacunas se fabrican con células de fetos

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El juez Clarence Thomas fue presentado erróneamente por los principales medios de comunicación como si dijera que las vacunas COVID contienen células de abortos. Los titulares dejan la impresión de que Thomas dijo esto como una opinión personal al escribir un disenso en un caso sobre el mandato de las vacunas en Nueva York. Sin embargo, la realidad es que Thomas solo citaba el argumento presentado por los demandantes, no hacía una afirmación personal.  

Si los titulares de los medios de comunicación hubieran sido las únicas fuentes de información que se tenían sobre el caso, los lectores se hubieran quedado con la impresión de que Thomas afirmaba que las vacunas COVID estaban literalmente hechas con células de bebés abortados. Axios informó la noticia con el titular: “Clarence Thomas dice que las vacunas COVID se crean con células de ‘niños abortados'”; y el título de Politico, que posteriormente corrigió el artículo, decía que “Clarence Thomas sugiere que las vacunas COVID se desarrollan con células de ‘niños abortados'”. No obstante, ambos titulares son profundamente engañosos y se desmienten fácilmente al leer el texto de la disidencia presentada por el magistrado.

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Los medios de comunicación afirmaron falsamente que el juez Clarence Thomas dijo que las vacunas COVID-19 contenían tejidos fetales (EFE).

El juez Thomas citaba a los demandantes, no hacía una declaración

El caso en cuestión, el Dr. A, y otros, v. Hochul, fue desestimado por la Corte Suprema. Se trataba de una demanda presentada por 16 trabajadores sanitarios que desafiaron el mandato de vacunación de Nueva York por motivos religiosos. Los querellantes argumentaban que el Estado discriminaba sus creencias religiosas al ofrecer exenciones médicas, pero no religiosas a los mandatos.

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El juez Thomas escribió una breve disidencia, a la que se sumaron Alito y Gorsuch, sobre la decisión de la Corte de desestimar el caso en la que describía el razonamiento de los demandantes, diciendo que “se oponen por motivos religiosos a todas las vacunas COVID-19 disponibles porque se desarrollaron utilizando líneas celulares derivadas de niños abortados”. Thomas no hacía una declaración ni daba su opinión sobre el tema, solo estaba citando el argumento de los demandantes, algo que hacen todos los jueces cuando dan su opinión sobre cualquier caso.

De hecho, Thomas aclara perfectamente que parafraseaba a los sanitarios que demandaban a Nueva York. Escribió “Pet. For Cert 8” inmediatamente después de la cita utilizada por Axios y Politico que insinuaba que Thomas vendía argumentos antivacunas en el Tribunal. Según el Manual de Estilo de la Corte Suprema, los jueces deben emplear la frase “Pet. For Cert” acompañada del número de expediente del caso al citar o parafrasear los argumentos presentados en una petición de certiorari.

Por lo tanto, es evidente que Thomas hacía lo que los jueces hacen o lo que los periodistas, e incluso los estudiantes universitarios, hacen a diario: parafrasear los argumentos y las opiniones de un grupo de personas. Incluso el bloque de texto de los artículos que se publicaron contradice sus propios titulares y aclara que el juez Thomas citaba a los querellantes.

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Los demandantes dijeron tener objeciones religiosas contra las vacunas COVID-19. (EFE)

La comprobación de hechos de los medios de comunicación sobre las líneas celulares fetales carece de contexto

Además, los titulares no solo engañan al lector sobre lo que realmente dijo Thomas, sino que también dan una imagen confusa del reclamo de los demandantes. Los artículos de prensa informan con precisión que los demandantes argumentaron que las líneas celulares, procedentes de abortos, se utilizaron en el “desarrollo de varias vacunas”, incluida la investigación de las vacunas de ARNm que se utiliza ampliamente en Estados Unidos. Una afirmación que es cierta.

Las vacunas sí utilizan líneas celulares fetales en sus pruebas, como es el caso de la producción de la Johnson & Johnson. Las líneas celulares fetales no son lo mismo que el tejido fetal, son células cultivadas en un laboratorio que se derivan de los abortos de los años 70 y 80, algo que el Vaticano afirmó como moralmente aceptable al no haber otras alternativas viables de vacunas. La esencia del argumento de los querellantes era que su conciencia no les permitía estar de acuerdo con vacunas que utilizaban células derivadas de fetos abortados —incluso si se llevaron a cabo décadas atrás— que es lo que el juez Thomas parafraseó en la disidencia.  

Los medios de comunicación procedieron a desmentir la falsa afirmación de que las vacunas COVID-19 se fabrican con tejido fetal, el único problema con este hecho es que nadie hizo esa afirmación en primer lugar. Ni Thomas, que se limitó a parafrasear el razonamiento de los demandantes, ni los propios demandantes, que argumentaban que se oponían al uso de las líneas celulares fetales —no del tejido fetal— tanto en la producción como en las pruebas de las vacunas. Nunca argumentaron que las empresas utilizaran tejido fetal en la producción de las vacunas. De hecho, la palabra tejido fetal no se emplea ni una sola vez en su solicitud de certiorari.

Criticar al juez Thomas o a los demandantes es perfectamente legítimo, pero es importante aclarar los hechos.

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