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La Familia Grande, incesto, abuso

Incesto, abuso y «ruidoso silencio»: el escándalo de La Familia Grande que atormenta a Francia

Prominentes artistas y escritores de izquierdas franceses, amantes de la Revolución cubana, se encargaron de guardar un secreto que pesó sobre varias conciencias

La sociedad francesa atraviesa un momento tormentoso tras la revelación del secreto que llevaba a cuestas Camille Kouchner, autora del libro La Familia Grande. En esta obra, recientemente publicada, Kouchner revela uno de los grandes dramas de su vida: su padrastro, el famoso politólogo izquierdista Olivier Duhamel, abusó de su hermano, y todo el círculo cercano de la élite intelectual francesa —incluyendo su propia madre— decidió encubrir la historia de incesto y abuso con un «ruidoso silencio».

«Camille Kouchner, una mujer delgada y de mirada clara que durante décadas estuvo consumida por la culpa, se ha convertido en la gran perturbadora de la sociedad francesa. Su lucha por liberarse de un doloroso secreto familiar ha tocado un nervio en toda Francia», se lee en las páginas de The New York Times.

Kouchner decidió escribir La Familia Grande por culpa, remordimiento y pesadez. «La culpa es como una serpiente», reflexiona en su texto que, en un abrir y cerrar, le está dando la vuelta al planeta y durante varios días ha sido tendencia.

Fue difícil contar la historia del abuso y el incesto de su hermano para Kouchner. «Olivier Duhamel, su padrastro y el hombre al que acusa de haber abusado sexualmente de su hermano gemelo cuando eran adolescentes, estaba en la cúspide de la vida intelectual y cultural parisina antes de renunciar a todos sus cargos en vísperas de la publicación del libro de Kouchner», reza el Times.

Duhamel es miembro del Partido Socialista de Francia, funge como politólogo y experto constitucional y es una personalidad respetada por la élite intelectual francesa, sobre todo la más afín a las ideas izquierdistas.

Camille Kouchner (45 años) y su hermano gemelo son hijos de Bernard Kouchner —exministro de Relaciones Exteriores de Francia y cofundador de la organización benéfica Médecins Sans Frontieres (MSF)— y de la académica Evelyne Pisier.

La madre de los gemelos, Pisier, quien falleció en 2017, contrajo matrimonio con Duhamel luego de separarse de Bernard Kouchner.

Pisier representa a la perfección por qué fue tan complejo para Camille llevar adelante la publicación: «Évelyne Pisier, una destacada escritora que fue amante de Fidel Castro y que falleció en 2017, se había vuelto vehementemente en contra Kouchner por la acusación. La “familia grande” del título del libro era, por extensión, una cierta élite cultural francesa de izquierdas que había optado por proteger a uno de los suyos», reseña el Times.

«Porque mi madre está muerta», fue una de las respuestas espetadas por Kouchner cuando se le preguntó la razón para escribir La Familia Grande.

En uno de los fragmentos más estremecedores, la autora cita a su fallecida madre: «Si hubieras hablado, podría haberme ido. Tu silencio es tu responsabilidad. Si hubieras hablado, nada de esto habría ocurrido. No hubo violencia. Tu hermano nunca fue forzado. Mi marido no hizo nada. Es tu hermano quien me engañó».

El fallecimiento de una de las cómplices ante el supuesto hecho, el sentimiento de culpa y la necesidad de exponer a su padrastro fue como una fórmula ideal para sacar a la luz La Familia Grande.

El nacimiento de su hijo, según relata el Times, también tuvo incidencia en la decisión de Kouchner, pues se dio cuenta de «que no podía callar sobre Duhamel por miedo a que volviera a atacar».

La Familia Grande, Francia
La Familia Grande, de Camille Kouchner.
La Familia Grande: un caso de abuso e incesto en la élite intelectual francesa

Por supuesto no hay que dejar de lado el centro de la cuestión, a La Familia Grande, que decidió encubrir y hacerse de la vista gorda ante el incesto y abuso que Kouchner denuncia. Todos ellos, prominentes artistas y escritores franceses de izquierda, amantes de la Revolución cubana —algunas literalmente— se encargaron de guardar un secreto que durante décadas pesó sobre varias conciencias.

«Muy rápidamente, el microcosmos de la gente en el poder, Saint-Germain-des-Prés, estaba al tanto. Muchos lo sabían y la mayoría de ellos actuaron como si nada hubiera pasado», escribe Kouchner.

«Este caso recuerda al del escritor francés Gabriel Matzneff, investigado por pedofilia después de que una de sus víctimas, Vanessa Springora, describiera la relación que tuvo con él cuando era apenas una adolescente y el control que ejercía sobre ella en el libro Le consentement. En ese libro, publicado hace un año, Springora expuso lo que el mundo literario parisino siempre supo y vio, sin nunca condenarlo: la pedofilia asumida y reivindicada del escritor», se lee en una pieza de la agencia de noticias AFP.

En el caso de Duhamel, la hermana del gemelo también asume culpa: «Mi culpa es de consentimiento. Soy culpable de no haber detenido a mi padrastro, de no haber entendido que el incesto está prohibido».

También se señala que la familia materna de la autora sufría de depresión y los suicidios eran constantes, así que había miedo a que su madre pudiera suicidarse. Al final murió de cáncer.

Duhamel, por otro lado, contrató a un poderoso abogado para su defensa y avisó en Twitter que renunció a sus puestos de trabajo porque no quería mancillar el nombre de las instituciones donde prestaba servicios.

«Ha quedado claro que Duhamel se benefició del silencio de muchos en su círculo de amigos de París, un patrón recurrente en los casos que involucran a hombres poderosos. Jean Veil, destacado abogado de París, y Frédéric Mion, director de Sciences Po —donde el intelectual fungía como jefe de organismo—, han reconocido que conocían las acusaciones de abuso sexual, pero no tomaron ninguna medida contra Duhamel», explicaba el Times.

La historia ha conseguido un peso importantísimo. El hermano de Kouchner, llamado “Victor” en la historia, presentó por primera vez una demanda contra Duhamel.

«Al tomar esa “pequeña oportunidad” ella ha causado lo que los franceses llaman affaire, una suerte de explosión político-cultural. La etiqueta #MeTooInceste (#YoTambiénIncesto) ha despegado a medida que decenas de miles de víctimas francesas rompen el tabú. El libro, publicado este mes, ha vendido más de 200,000 ejemplares. Varios amigos de Duhamel, entre ellos Élisabeth Guigou, ex ministra de Justicia, han renunciado a cargos importantes», se sigue leyendo en las páginas de The New York Times.

Incluso el mandatario francés Emmanuel Macron se manifestó en Twitter para aplaudir «la valentía de una hermana que ya no podía callar» y condenó «un silencio construido por criminales y sucesivos actos de cobardía».

Pese a ello, aún queda por verse en qué desencadenará toda esta historia de incesto, abuso y «ruidoso silencio» de La Familia Grande que ha consternado a toda Francia.

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