fbpx
Saltar al contenido

La hoguera de las verdades

La Hoguera de las Verdades

Esta entrada también está disponible en: English

[Read in English]

DURANTE LA CAMPAÑA del 2020, Joe Biden prometió que, de ganar la presidencia, su administración sería la más transparente en la historia. Al pueblo se le hablaría claro y siempre se le diría la verdad. A casi dos años de la elección de Biden, es evidente que estas eran meras palabras vacías. Desde que asumió el poder, Biden ha incurrido en un patrón de mentiras y engaños desconcertantes para tratar de esconder o minimizar los serios problemas que enfrenta el país como consecuencia de las políticas erradas de su administración.

La mendacidad de esta Casa Blanca es realmente descarada y burda. No tiene nada de elaborado o sofisticado. Ante una verdad aparente, Biden y sus portavoces sencillamente la niegan y responden que lo opuesto es la verdad. Nos pretenden vender una realidad paralela, en la cual blanco es negro y negro es blanco.

Las mentiras comenzaron temprano pues, lamentablemente, desde el inicio de la administración, llegaron las crisis, una tras otra, como nunca se había visto; todas provocadas o exacerbadas por las políticas que el presidente rápidamente puso en marcha.

La conducta mendaz de la Casa Blanca estuvo en pleno despliegue durante la mal gestionada salida de nuestras tropas de Afganistán. El presidente de entrada insistió que era “altamente improbable” que el gobierno colapsara y que los talibanes volvieran a tomar control de todo el país; empero, más tarde nos enteramos de que él ya sabía que los talibanes estaban retomando el poder e incluso le pidió al presidente afgano que mintiera y no lo reconociera públicamente.  También prometió que las tropas se quedarían hasta que todos los ciudadanos americanos salieran del país, pero, al final, muchísimos americanos quedaron varados en Afganistán después de que las tropas se retiraran. Y ante el caos total que se creó en el aeropuerto de Kabul, cuando la prensa le preguntó al presidente si veía semejanzas con la salida de las tropas americanas de Saigón, él respondió indignado: “Ninguna en absoluto. Cero”.  A pesar del consenso de que la evacuación fue un auténtico desastre que se podía haber evitado, el presidente tuvo la audacia de declarar públicamente que fue un “éxito”.

"*" señala los campos obligatorios

Should Joe Biden resign?*
This poll gives you free access to our premium politics newsletter. Unsubscribe at any time.
Este campo es un campo de validación y debe quedar sin cambios.

El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, firma dos proyectos de ley supuestamente destinados a combatir el fraude en los programas de ayuda a las pequeñas empresas Covid-19, en la Casa Blanca, en Washington, DC, el 5 de agosto de 2022. (EFE)

La crisis en la frontera se convirtió rápidamente en otra fuente de mentiras. Su llamado durante la campaña electoral a abrir las puertas a todo el que venga del extranjero, seguido por la decisión de la Casa Blanca de desmantelar las efectivas políticas de seguridad fronteriza implementadas por el presidente Trump, han producido flujos masivos y sin precedentes de migrantes a nuestra frontera con México que facilitan la entrada ilegal al país, el tráfico de drogas, la trata de personas y niños y un ambiente generalizado de violencia e inseguridad. Aun así, durante la primavera del 2021 el presidente subestimó la situación diciendo que estos eras flujos normales que se reducirían más adelante cuando subieran las temperaturas, pero esto no sucedió. Los números de migrantes irregulares que llegan a la frontera no solo se han mantenido extremadamente altos mes tras mes, sino que ya son los más altos en la historia.

No obstante, la Casa Blanca, el Secretario de Seguridad Interna Alejandro Mayorkas y todos sus subalternos se rehúsan a decir que esto es una crisis. Aun testificando ante el Congreso, cuando se les pregunta si esto es una crisis, hacen malabares para no usar la palabra. Y como si eso fuera poco, al día de hoy, siguen insistiendo que la frontera está bajo control, en contra de toda la evidencia y a las estadísticas del propio gobierno. Las cosas marchan bien porque ellos lo dicen y punto.

Los tropiezos de la economía causados por el gasto público excesivo impulsado por Biden y por la guerra que este les declarara a las fuentes fósiles de energía han ofrecido oportunidades adicionales a la Casa Blanca para demostrar su propensión al embuste insolente. Tomemos el incremento histórico en la inflación y en los precios de la gasolina. El presidente alega que estos aumentos se deben a la invasión rusa de Ucrania en febrero de este año, refiriéndose a ellos como “el alza de precios de Putin”. Sin embargo, sabemos que la inflación y los precios del crudo se dispararon varios meses después de inaugurada la administración en el 2021, mucho antes de la invasión de Ucrania.

Y, en estas semanas, a pesar de que hemos entrado de lleno en una recesión al contraerse la economía por dos trimestres seguidos, lo cual es la definición estándar de una recesión, el presidente se rehusó a aceptarlo diciendo que “esto a mi no me suena como a una recesión”, mientras que su portavoz tuvo la desfachatez de negar que esa sea la definición de “recesión” aunque esta siempre ha sido la métrica ampliamente aceptada por los economistas, periodistas y pasados presidentes del país.

Al acoger la mentira como estrategia de comunicaciones, la Casa Blanca trata al pueblo americano con gran condescendencia, como si fuera ignorante o torpe y fácil de embaucar.  Piensan que, si repiten la misma patraña diez veces, la gente va a pensar que es verdad.

Se equivocan, por supuesto. El rechazo masivo a Biden, evidenciado en todas las encuestas de opinión pública, se debe a que la inmensa mayoría de los americanos ve claramente los grandes aprietos en los que nos ha metido y se da cuenta, además, de que el presidente no está siendo honesto con ellos. La Casa Blanca debería recordarse que la mentira tiene patas cortas. Al final, la verdad sale a la luz.


El autor es presidente del Latino Partnership for Conservative Principles, exjefe de la Oficina de Ciudadanía de los Estados Unidos y columnista de El American.

Alfonso Aguilar es de Senior VP and Political Director de El American, exjefe de la Oficina de Ciudadanía de los Estados Unidos durante la administración del presidente George W. Bush y presidente del Latino Partnership for Conservative Principles. // Alfonso Aguilar is the Senior VP and Political Director of El American and former head of the Office of United States Citizenship during the administration of President George W. Bush and president of the Latino Partnership for Conservative Principles.

Total
0
Share