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Laurel Hubbard, Juegos Olímpicos Tokio 2020, transgénero

Laurel Hubbard, primer transgénero en participar en unos Juegos Olímpicos

La decisión del comité olímpico de aceptar a una persona biológicamente hombre en las divisiones femeninas causó diversos cuestionamientos a los reglamentos

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Es oficial, en los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 (que serán inaugurados el próximo 23 de julio) un atleta transgénero, Laurel Hubbard, tendrá la oportunidad de participar en la disciplina de levantamiento de pesas de la división femenina.

Hubbard es neozelandés y biológicamente hombre, pero pasados los 30 años decidió cambiar de rumbo en su vida y se sometió a una cirugía conocida como reasignación de género. Fue así como “Gavin Hubbard” pasó a ser Laurel Hubbard, una persona transgénero que se percibe como mujer.

El caso de Laurel Hubbard es curioso, pues el cambio de sexo no fue lo único que hizo esta persona para darle un vuelco a su vida, sino que también empezó a competir en actividades deportivas, específicamente en el levantamiento de pesas.

Hubbard, luego de hacer su transición de género en 2012, empezó a entrenar y logró cumplir con los estándares de testosterona mínimo para poder competir internacionalmente, irrumpiendo de forma positiva en el mundo del levantamiento de pesas ganando títulos importantes con relativa facilidad a pesar de su inexperiencia.

De acuerdo con un artículo del 2017 del periódico New Zealand Herald, Hubbard, que en ese entonces tenía 39 años, ganó la división femenina de más de 90 kilogramos del concurso Internacional de Australia, Melbourne, logrando cuatro récords nacionales no oficiales en el proceso.

«Hubbard levantó un total combinado de 268 kg, 19 kg más que la medallista de plata Iuniarra Sipaia, de Samoa», detalló el medio.

En 2017, el atleta trans también ganó medalla de plata en el campeonato mundial femenino de Anaheim, Estados Unidos.

Laurel Hubbard , Juego Olímpicos Yokio 2020
Sarah Elizabeth Robles de EE.UU. (c) celebra en el podio con Laurel Hubbard de Nueva Zelanda (i) y Shaimaa Ahmed Khalaf Haridy de Egipto (d) durante la competencia femenina arriba de 90 kilos en el Campeonato Mundial de Halterofilia en el Anaheim. (EFE)

En ese momento, la irrupción de Hubbard en la división femenina afectó directamente a Tracey Lambrechs, una levantadora de pesas que disputó los Juegos Olímpicos de Río y era en ese entonces la halterófila más importante de Nueva Zelanda.

Hubbard desplazó a Lambrechs de su puesto en los Juegos de la Commonwealth de Gold Coast del 2018, causando una gran polémica entre quienes apoyan a las personas trans de competir en divisiones femeninas y aquellos que argumentan que la participación de hombres biológicos afecta el desarrollo y la competitividad entre las mujeres biológicas.

«La aparición de Hubbard como levantador de categoría internacional el año pasado obligó a Lambrechs a bajar a una división de peso inferior, perdiendo 17 kg para poder cumplir con la categoría de 90 kg. Lambrechs, que ganó el bronce en los Juegos de la Commonwealth de Glasgow en 2014, admitió que al principio se sintió molesta por haber sido desbancada del primer peldaño de la clasificación por Hubbard, pero está tratando de adoptar un enfoque positivo para su futuro competitivo».

Reseña del New Zealand Herald.

Desafortunadamente para Hubbard, en la Commonwealth del 2018 sufrió una lesión en el codo que la dejó mucho tiempo inactiva; pero su recuperación está completa y ahora será parte de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020.

“Estoy agradecida y honrada por la amabilidad y el apoyo que me han dado tantos neozelandeses”, dijo Laurel Hubbard al enterarse de su participación en Tokio. “Cuando me rompí el brazo en los Juegos de la Commonwealth hace tres años, me aconsejaron que mi carrera deportiva probablemente había llegado a su fin. Pero su apoyo, su ánimo y su ‘aroha’ [afecto] me llevaron a través de la oscuridad”.

Polémica por el ingreso de Laurel Hubbard a los Juegos Olímpicos

La buena noticia para Laurel Hubbard viene acompañada de polémica y un debate fuerte entre la participación de mujeres trans (hombres biológicos) en las divisiones femeninas.

Uno de los temas controvertidos es que Kuinini Manumua —una prometedora halterófila tongana de 21 años— fue desplazada de los Juegos Olímpicos para incluir finalmente a Laurel Hubbard.

Según los críticos, lo injusto en este caso es que Hubbard hizo su transición luego de los 30 años, mucho después de la pubertad, por lo que sus ventajas biológicas continúan prácticamente intactas pese a cumplir con los requisitos de disminución de testosterona que exige el Comité Olímpico.

«Su inclusión en Tokio se debe en parte a los cambios introducidos en 2015 en las directrices sobre transexualidad del Comité Olímpico Internacional, según las cuales los atletas que pasan de ser hombres a mujeres pueden competir en la categoría femenina sin necesidad de operarse para extirparse los testículos, siempre que su nivel total de testosterona en suero se mantenga por debajo de los 10 nanomoles por litro durante al menos 12 meses», se lee en The Guardian.

Laurel Hubbard de Nueva Zelanda cierra los ojos durante la ceremonia de premiación de la competencia de peso de 90+ kg femenino en el Campeonato Mundial de Halterofilia. (EFE)

El artículo del medio inglés reseña que las reglas del Comité Olímpico fueron criticadas previamente por diversos científicos, pues se descubrió, a través de estudios, que las personas que hicieron su transición de género luego de la pubertad masculina todavía preservan ventajas físicas considerables.

«El año pasado, los científicos Emma Hilton y Tommy Lundberg descubrieron que la ventaja del rendimiento masculino en el levantamiento de pesas era del 30 % en comparación con las mujeres. Su investigación indicó que incluso cuando las mujeres transexuales suprimían la testosterona durante 12 meses, la pérdida de masa corporal magra, área muscular y fuerza era sólo de alrededor del 5 %».

Otra crítica hacia la inclusión de Laurel Hubbard en las competiciones femeninas provino de su colega de oficio, Anna Vanbellinghen, una halterófila belga de 27 años que dijo que las condiciones físicas del atleta trans le otorga una ventaja significativa sobre el resto de las competidoras. “Cualquiera que haya entrenado la halterofilia a alto nivel lo sabe de sobra: esta situación particular es injusta para el deporte y para los atletas”.

La situación deportiva de Laurel Hubbard seguramente será muy debatida en el siguiente mes, sobre todo dependiendo de su rendimiento en las olimpiadas de Tokio.

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