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Legisladores de Georgia pasan polémica reforma electoral

La nueva lucha por las reglas electorales en Georgia probablemente no será la última que veremos en los próximos meses.

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La Cámara de Representantes de Georgia aprobó la H.B 531, la última de una serie de propuestas legislativas destinadas a reformar los estatutos que rigen el proceso electoral en dicho estado. El proyecto de ley, que ha sido muy controvertido, fue aprobado con un margen de 97-72 votos según las líneas de partido y pasará al Senado estatal, dominado por los republicanos, a finales de este mes. El Senado también ha aprobado una serie de proyectos de ley de reforma electoral, lo que significa que en las próximas semanas habrá que llegar a una versión que sea un punto medio.

Georgia se ha visto inmersa en una nueva batalla política centrada en las reglas electorales del estado, después de que durante meses el expresidente Trump y su equipo legal pusieran en duda la integridad electoral del estado tras perder las elecciones presidenciales de 2020, e incluso llamaran al secretario de Estado Raffesperger para presionarle para que cambiara el resultado de las elecciones de Georgia, como informó The Washington Post. El GOP de Georgia ha dicho que estas reformas son urgentes si se quiere que la gente recupere la confianza en el proceso electoral, que es alarmantemente baja entre los republicanos registrados (sólo el 33 % de ellos dice confiar en el sistema, según una encuesta de Morning Consult)

El proyecto de ley ha sido muy criticado por los demócratas, ya que argumentan que supondría una carga para los votantes de las minorías, que suelen votar a los demócratas. El líder de la bancada del Partido Demócrata en la cámara estatal calificó la medida de “proyecto de ley de supresión de votos” en una declaración publicada en la cuenta de Twitter del Partido Demócrata de Georgia y la excandidata a gobernadora de Georgia Stacey Abrams dijo que los proyectos de ley del Partido Republicano (tanto en la cámara como en el senado) “harían retroceder el reloj” en lo que respecta al derecho de voto.

Los republicanos, por su parte, han argumentado que este proyecto de ley no hará lo que los demócratas acusan. El principal patrocinador del proyecto de ley, el representante estatal Barry Fling, afirma que el proyecto “empezaría a devolver la confianza de nuestros votantes al sistema electoral”. Además, el vicegobernador de Georgia, Geoff Duncan, apoyó las propuestas del Senado e incluso republicanos moderados, como Jeb Bush, han señalado su aprobación a algunas de estas iniciativas legislativas dirigidas al sistema electoral de Georgia. De hecho, el comunicado de prensa de Geoff Duncan, incluso da apoyo a un proyecto de ley propuesto por un senador demócrata de Georgia, ya que dice que “sólo apoyaría reformas electorales de sentido común”.

Dado que tanto el Senado como la Cámara de Representantes tienen que debatir y ajustar sus proyectos de ley, es muy probable que el proceso se alargue todavía un tiempo antes de que se pueda firmar un proyecto y enviarlo al gobernador para su aprobación. Sin embargo, si la votación de la Cámara nos indica algo, el proyecto de ley final se aprobará sin un solo voto de los demócratas, dejando la puerta abierta para que los demócratas argumenten que Georgia ha incurrido en una supresión generalizada de votantes, deslegitimando aún más el proceso electoral.

La nueva lucha por las reglas electorales en Georgia probablemente no será la última que veremos en los próximos meses. Ambos partidos harán todo lo posible por presentar a sus rivales como supresores de votantes o conspiradores de fraude electoral. De hecho, los demócratas de la Cámara de Representantes ya han presentado la H.R 1, un proyecto de ley destinado a revisar el sistema electoral en todo el país.

Georgia - el american
El Senado de Georgia ahora revisará el proyecto de ley aprobado por la Cámara (Flickr)

El hecho de que no haya habido pruebas sustanciales de un fraude electoral significativo en las elecciones de 2020, no impide apoyar muchas medidas de sentido común que pueden adoptarse para facilitar a los funcionarios el procesamiento del voto de forma segura y transparente. Además, aunque es completamente comprensible que los estados hayan empezado a ampliar el alcance del voto por correo, anticipado y en ausencia (un récord de 92,1 millones de votantes solicitaron el voto en ausencia en 2020) el año pasado debido a la pandemia que está haciendo estragos, eso no significa que esto deba ser la nueva normalidad.

Estados Unidos está entrando en una peligrosa espiral de desconfianza democrática. Los republicanos se han pasado gran parte de los últimos meses diciendo que el sistema electoral estadounidense está amañado y que hay muchas pruebas de que hubo un fraude generalizado. Por otro lado, los demócratas están haciendo su propia versión de la saga de Lin Woods al tachar cualquier nueva regulación del voto de “supresión” o de ser los sucesores espirituales de las leyes de Jim Crow.

Esto es fuertemente perjudicial para la salud de la República, ¿cómo puede gobernarse el país sin siquiera ponerse de acuerdo en la forma de contar los votos? Trump ha jugado un gran papel en la disminución de la confianza en el sistema electoral, pero los demócratas que comparan un estado que pide identificación para votar como una nueva ley de Jim Crow también dan un fuerte golpe en la integridad del sistema a largo plazo.

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