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López Obrador, El American

López Obrador: el economista de secundaria

La teoría económica que López Obrador conoce es la misma que la de un vecino que tuve, a quien se le ocurrió la idea de hacer un teletón para pagar la deuda externa

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El pasado 31 de enero, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía en México anunció que la economía del país se había contraído por un segundo trimestre consecutivo, lo que los expertos y medios tradujeron como una recesión técnica. 

El anuncio no le restó optimismo al presidente López Obrador (AMLO), quien decidió que era mentira y sostuvo que la economía mexicana crecerá 5 % en 2022 y otro 5 % cada año que le resta en el cargo. Acusó también al Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), una prestigiosa escuela privada del sur de la Ciudad de México, de inventar la idea de que dos trimestres de contracciones en el PIB constituyen una recesión.

Desarrollo, no crecimiento

El problema, piensa el presidente, se encuentra en lo que le enseñaron a él en la escuela sobre crecimiento y desarrollo: “Cuando se habla de crecimiento es acumulación de riqueza… Es más dinero pero ¿en beneficio de quién?”.

La comunicación del presidente siempre es torpe y contradictoria, pero cuando se trata de hablar de la economía del país, AMLO muestra su faceta más interesante, la del anciano necio e ignorante cuyo conocimiento sobre economía está al nivel del de un adolescente que quiere imprimir más dinero para que todos seamos ricos.

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“Lo importante para nosotros es el desarrollo, no el crecimiento” repite el presidente, yendo al lugar común que seguramente le escuchó a algún profesor de secundaria, de esos que ponen a los alumnos a leer a Galeano en vez de cubrir el programa de estudios. Una mente de 14 años no está lista para disputar un aforismo de ese tipo, ¿cómo podría?  El crecimiento para él es un porcentaje, pero el desarrollo es escuelas, hospitales y días soleados, eso no se puede medir con la economía, eso no lo enseñan en el ITAM.

Claro que el presidente quiere satisfacer a todos. Para los que de todos modos siguen preocupados, les promete crecimiento y les recuerda que en 2021 fue de 5 %. Él prefiere el desarrollo, pero si la gente quiere crecer le promete dos, tres, cuatro crecimientos, es más, cinco. 

Me surgen toda clase de preguntas sobre las declaraciones del presidente, la primera es obvia, si el crecimiento no es bueno ¿por qué comprometerse a crecer un 15.76 % en lo que queda de su gobierno?, ¿por qué culpar al COVID de que el crecimiento prometido, del 6 %, no llegó?, la segunda es más importante aún: ¿Entiende el presidente lo que el crecimiento es?



¿Entiende el presidente lo que es el crecimiento?

El “crecimiento” se refiere al aumento en el Producto Interno Bruto (PIB) que, como su nombre lo indica, es una medida de producción, de valor agregado, no una medida de acumulación, ni siquiera de ahorro.

El PIB es un cálculo sobre lo que se produjo en la economía en el periodo de tiempo dado, y ahí el presidente tiene razón, el PIB no mide el bienestar, esto porque es una medida tramposa que no discrimina sobre si lo que se produjo era útil o no.

La forma más usual de calcularlo contiene tres componentes de la actividad del sector privado: el consumo, la inversión y las exportaciones netas, y un componente de la actividad del sector público, el gasto de gobierno.

Me imagino que lo primero que respondería el presidente a toda la explicación anterior sería: “Vean,  ahí dice que el PIB solo beneficia a los privados y no beneficia al pueblo”. Justo aquí es donde el discurso se conecta, el presidente salta de una pregunta sobre la recesión, a negarla, a decir “bueno, si hay recesión, pero no importa”.


El Principito no lo escribió Maquiavelo

La recesión es irrelevante para el presidente. Lo que importa es que “ahora vivimos en un país menos desigual”. Aunque no estamos seguros de contra que lo compara, ya que en sus conferencias mañaneras y documentos sigue enseñando la misma gráfica del coeficiente de Gini en la que la desigualdad estaba en su punto más bajo en 2018.

La teoría económica que López Obrador conoce es la misma que la de un vecino que tuve, a quien se le ocurrió la idea de hacer un teletón para pagar la deuda externa. En esa economía, si hay pobreza es porque el presidente así lo decretó y la solución a la misma es que el presidente decrete el desarrollo.

AMLO no puede aceptar una recesión porque ya decretó el desarrollo, y si los datos y toda la gente no percibe el desarrollo es porque… *revisa sus notas de secundaria*… “lo esencial es invisible a los ojos”.

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