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Los palestinos se debaten entre el doble discurso de Abbas y el fanatismo terrorista de Hamas

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El presidente de la Autoridad Palestina (AP), Mahmoud Abbas, afirmó antes de reunirse el 23 de noviembre con Vladimir Putin que deseaba reiniciar las conversaciones de paz con Israel bajo auspicio de Naciones Unidas, Unión Europea, Rusia y Estados Unidos, pero también afirmó que está dispuesto a incluir a Hamas en un futuro gobierno de unidad palestina.

Hamas es un grupo terrorista apoyado por Irán, que invoca la jihad y no reconoce a Israel su derecho a existir. Esta organización no solo amenaza a Israel, sino a Abbas y su AP. Hamas y Fatah (facción de Abbas) están en guerra desde que en 2007 los terroristas tomaron la Franja de Gaza en un sangriento golpe contra la AP. En ese año Abbas prohibió a Hamas y persiguió a sus milicias armadas en Cisjordania. Desde 2010, los terroristas planearon combinar ataques en Israel con un golpe contra Abbas en Cisjordania. El golpe fue abortado por la inteligencia israelí en agosto de 2014 y el alcance del plan fue revelado por el Jerusalen Post en octubre del mismo año.

La AP de Abbas aplicó en 2018 severas sanciones económicas a la Franja de Gaza. El presidente palestino también suspendió sueldos a miembros de Hamas en el Consejo Legislativo, despidió del gobierno palestino a simpatizantes de la organización terrorista y arrestó a algunos de sus simpatizantes.

Pero cuando la Secretaria del Interior británica, Priti Patel, solicitó al parlamento “proscribir toda actividad del movimiento terrorista islámico Hamas desde el Reino Unido” el 19 de noviembre afirmando que “Hamas tiene capacidad terrorista significativa por su extenso acceso a armamento sofisticado, instalaciones y entrenamiento”, la AP de Abbas lanzó un comunicado calificando la decisión británica de “ataque injustificado al pueblo palestino” y “obstáculo” para la paz.

El mismo día que la AP condenó la decisión británica contra Hamas, las fuerzas de seguridad palestinas reprimieron a partidarios de los terroristas en Ramallah y arrestaron en Belén al maestro de escuela Hussein Ziyad. El padre del detenido declaró que su hijo fue privado de libertad y procesado por decir a sus alumnos que “prefería la bandera de Hamas”.

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Abbas sabe que Hamas no lo ha derrocado y asesinado porque Tel Aviv lo impide, así que persigue a Hamas en Cisjordania mientras crítica a Londres por ilegalizarlos. El presidente palestino ataca agriamente a Israel sabiendo que el realismo político obliga a Tel Aviv a protegerlo.

Mahmoud Abbas no logró derrocar a Hamas en Gaza. Sus sanciones contra la Franja no empujaron a los jóvenes palestinos a derrocar a su corrupto gobierno, sino a arriesgar sus vidas en el mar o pagar sobornos a oficiales de Hamas para emigrar de Gaza.

Una encuesta de la Universidad Al-Aqsa en 2020 reveló que el 51% de los jóvenes de Gaza migrarían cuando pudieran. Como están emigrando médicos y otros profesionales palestinos. En ausencia de cifras oficiales confiables se suele estimar que 40 mil jóvenes abandonaron Gaza entre 2014 y 2020.

Anas Abu Rajileh y Nasrallah al-Farra fallecieron recientemente al naufragar su bote, entre Grecia y Turquía, mientras uno de ellos dejaba un mensaje grabado a su madre. Sus muertes llevaron al hashtag de Twitter “#QueremosVivir”, en el que numerosos palestinos de Gaza responsabilizaron a Hamas y a Fatah por la miseria de la Franja de Gaza.

Ghanem Nusseibeh, miembro de la familia árabe musulmana más antigua de Jerusalén afirmó que los palestinos de Gaza, bajo Hamas, son:

“…rehenes de políticas estancadas que solo sirven a intereses de Hamas y sus aliados islamistas (…) liberar a Gaza de esas fuerzas, podría (…) crear un Dubai en el Mediterráneo o un nuevo Singapur”.

Ni Hamas ni Fatah crearán un Singapur en Gaza o Cisjordania, pero la necesidad de supervivencia del autoritario y corrupto régimen de Abbas podría obligarlo a firmar la paz si Washington mantuviese la efectiva política de Trump en el Medio Oriente.

Con la errática política exterior de Biden, Estados Unidos difícilmente llegará a un histórico acuerdo de paz palestino-israelí que se sume a a los acuerdos de varios países árabes con Israel, logrados por su antecesor.

Guillermo Rodríguez is a professor of Political Economy in the extension area of the Faculty of Economic and Administrative Sciences at Universidad Monteávila, in Caracas. A researcher at the Juan de Mariana Center and author of several books // Guillermo es profesor de Economía Política en el área de extensión de la Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas de la Universidad Monteávila, en Caracas, investigador en el Centro Juan de Mariana y autor de varios libros

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