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Origen del COVID-19, Anthony Fauci, El American, accidente de laboratorio

Medios que acusaron de “teoría conspirativa” la salida del COVID-19 de un laboratorio se retractan

Los medios tildaron irresponsablemente de “conspiración” a una teoría sobre el origen del COVID-19 que hoy no puede ser descartada y es plausible

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Ya pasó más de un año desde que la OMS declaró la pandemia a causa del COVID-19 y todavía no se sabe con exactitud donde nació el SARS-CoV-2. La teoría más laureada es la del salto entre especies, pero ahora hay una teoría que cobra mucha fuerza: el posible origen de la pandemia por un accidente de laboratorio en el Instituto de Virología de Wuhan (WIV).

Durante gran parte del 2020, la teoría de que el COVID-19 pudo nacer de un accidente del laboratorio de Wuhan fue rechazada por los expertos y científicos. A raíz de ello, los grandes medios de comunicación, entre febrero y marzo del año pasado, posicionaron la historia defendida por la administración Trump como una teoría conspirativa o afirmación infundada.

Medios como The New York Times, ABC, Vox, USA Today o The Guardian rechazaron apresuradamente señalamientos hacia el Instituto de Virología de Wuhan como posible foco de origen del coronavirus.

De cierta forma, los medios siempre tuvieron un argumento de su lado: las opiniones de “los expertos”. Gran parte de la comunidad científica rechazó, en base a sus primeras impresiones y estudios, que la teoría del accidente de laboratorio era más plausible que el salto entre especies. Algunos expertos incluso llegaron a decir que básicamente no existía posibilidad alguna de que la pandemia iniciara en el WIV.

Sin embargo, un año después, diversos reportes periodísticos y científicos abrieron la caja de pandora: la teoría de un accidente de laboratorio en Wuhan es posible y debe investigarse.

Un personal de seguridad intenta impedir que el fotógrafo tome fotografías del Instituto de Virología de Wuhan en Wuhan, China, 27 de enero de 2021. (EFE)

¿Por qué es posible la teoría del accidente de laboratorio?

Si bien las últimas semanas se divulgaron informes periodísticos y análisis científicos que catapultaron a la teoría del accidente de laboratorio a la cima de la opinión pública, ya desde el año pasado hubo informes periodísticos por parte de Fox News y The Washington Post que planteaban ciertas dudas sobre la posibilidad real de un accidente en Wuhan.

El primer punto es que en 2017 funcionarios americanos en China enviaron cables diplomáticos advirtiendo sobre investigaciones con coronavirus de murciélagos en el WIV. Las preocupaciones no eran solamente por los estudios en sí, sino también por los bajos estándares de bioseguridad del laboratorio. Los cables diplomáticos pasaron prácticamente inadvertidos.

El segundo punto que pone de manifiesto la posibilidad del accidente son los informes que denuncian un estudio de “ganancia de función” en el WIV. Nicholas Wade, un reconocido escritor científico que trabajó durante mucho tiempo en el New York Times, explicó un detallado análisis en el Bulletin of the Atomic Scientists donde explica que la teoría del laboratorio no es una conspiración en absoluto, pues los estudios con murciélagos en Wuhan se llevaron adelante con un supuesto financiamiento por parte del Instituto Nacional de Alergia y Enfermedades Infecciosas (NIAID), dirigido por el doctor Anthony Fauci.

Wade explica que la ganancia de función buscaba «entender qué cambios debían producirse en las proteínas de pico de un virus murciélago antes de que pudiera infectar a las personas». Para muchos científicos, estos estudios son peligrosos, sobre todo en laboratorios que no cumplen los estándares de bioseguridad.

El tercer punto es el hermetismo del régimen de Xi Jinping, que sistemáticamente ha bloqueado los intentos de llevar adelante una investigación seria e independiente en el WIV.

Reafirmando el segundo y tercer punto, prominentes científicos firmaron una carta el 14 de mayo donde se pide una exhaustiva investigación sobre los orígenes del virus donde se tenga en cuenta la teoría del accidente de laboratorio.

«Debemos tomar en serio las hipótesis sobre los efectos indirectos, tanto naturales como de laboratorio, hasta que dispongamos de datos suficientes. Una investigación adecuada debe ser transparente, objetiva, basada en datos, que incluya una amplia experiencia, sujeta a una supervisión independiente y gestionada de forma responsable para minimizar el impacto de los conflictos de intereses».

Subraya la misiva.

Otro periodista científico que escribió un minucioso análisis sobre la teoría del accidente de laboratorio fue Donald G. McNeil Jr., experiodista del New York Times, quien relató como él mismo cambió de opinión sobre la posibilidad de que existiese un error en el WIV.

Los medios desinformaron sobre la teoría del accidente de laboratorio en Wuhan

«El primer paso para descubrir la verdad es no creerte la del que manda: miente más porque también tiene más a perder», dijo en una ocasión Tom Wolfe sintetizando una premisa periodística básica: el periodista debe cuestionar, indicar y ser escéptico. Al parecer muchos comunicadores se olvidaron de esto al momento de cuestionar a los expertos.

Muchos titulares y entradillas de artículos criticaron al expresidente Donald Trump, a republicanos y a conservadores en general por apuntar contra la posibilidad del accidente de laboratorio.

«Las teorías de la conspiración sobre los orígenes del coronavirus, desacreditadas», reza un titular de Vox fechado en marzo del 2020. «Hay un rumor de que el coronavirus comenzó en un laboratorio chino. Y evidencia de científicos de lo contrario», dice la entradilla del propio artículo.

Como evidencia del apresuramiento de Vox por tildar como conspiración la plausible teoría del laboratorio, el 29 de abril del 2020 el propio medio publicó otro artículo titulado: «Por qué estos científicos todavía dudan del coronavirus filtrado de un laboratorio chino».

En esa pieza se señalan varias preocupaciones actuales que explican por qué un accidente en Wuhan pudo provocar la pandemia. Sin embargo, el tema poco fue tratado de allí en adelante.

La mayoría de las historias donde se desacredita la teoría del accidente datan de marzo del año pasado. Esto publicó el servicio de fact-checking de USA Today: «Verificación de hechos: el coronavirus no es creado por el hombre ni diseñado, pero su origen sigue sin estar claro»; los informes actuales sugieren que el coronavirus si pudo crearse en una serie de investigaciones que algunos científicos califican como “ganancia de función”.

USA Today agregó en febrero una nota de editor al inicio del artículo. Explicaron que cambiaron el veredicto a que la información “parcialmente falsa”, ahora agregan el contexto de los reportes actuales.

Politifact, una organización verificadora de datos, también hizo algo muy similar a USA Today.

Otros medios, como el New York Times, criticaron vehemente al senador Tom Cotton (R-AK), quien desde enero del año pasado denunció la posibilidad de un posible escape de laboratorio.

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«El senador Tom Cotton repite la teoría marginal de los orígenes del coronavirus», dice un titular del Times en un artículo donde se critica a Cotton por difundir la teoría del accidente de laboratorio. «Los científicos han descartado las sugerencias de que el Gobierno chino estaba detrás del brote, pero es el tipo de historia que gana terreno entre quienes ven a China como una amenaza».

En un artículo fechado en mayo, The Guardian reseña: «Trump dice tener pruebas de que el coronavirus empezó en un laboratorio chino pero no ofrece detalles (…) El presidente pregona una teoría sin fundamento poco después de que el director de inteligencia nacional la rechace».

Un mes después, el propio medio publicaba otra pieza: «Ignore las teorías conspirativas: científicos saben que el COVID-19 no fue creado en un laboratorio».

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Captura de pantalla del artículo.

Para ese entonces el WaPo ya había publicado una historia importante sobre los cuestionamientos diplomáticos a la seguridad del WIV y los experimentos que se llevaron a cabo en dicho instituto de virología.

Tan solo hace dos meses atrás, CNN se hizo eco de las declaraciones del exdirector de la CDC, Dr. Robert Redfield, quien afirmó que el COVID-19 se escapó de un laboratorio.

Solapadamente, CNN quebraba la teoría del accidente en uno de los párrafos: «No hay evidencia clara que apoye la teoría de la “fuga de laboratorio”, aunque ha jugado un papel continuo en conspiraciones y especulaciones, incluidas las declaraciones de Trump».

CNN en ninguna parte de la noticia daba contexto de los nuevos hallazgos que ya circulaban con relación al accidente de laboratorio.

Fueron muchos los titulares y entradillas tendenciosas que se apresuraron a tildar a la fuga de laboratorio como conspiración. Gran parte de le prensa fue vaga, limitándose a recabar declaraciones y descalificarlas o aprobarlas comparándolas con las declaraciones de algunos científicos.

Wuhan Institute, accidente de laboratorio

Los trabajos de investigación y las presiones contra el régimen chino fueron escasos, y los pocos periodistas que se animaron a salir de la zona de confort de solo escuchar a “expertos”, como Josh Rogin, no tuvieron mucho eco.  

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