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El metaverso es la puerta al futuro. Imagen: EFE/EPA/META

El metaverso es la ventana al futuro que ya llegó

El metaverso es mucho más que un capricho corporativo. Es una apuesta por el futuro, con la capacidad construir nuevas lealtades y comunidades

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El metaverso brincó de la literatura y la ciencia ficción, a las primeras planas de la actualidad. El 28 de octubre, Mark Zuckerberg, fundador de Facebook, anunció que su compañía, que además de Facebook opera Instagram, WhatsApp y Oculus, cambiará de nombre a Meta, como parte de una redirección estratégica para enfocarse en la construcción del “metaverso”, un gran espacio de convivencia que le permita a las personas trabajar, convivir, jugar y descansar en un entorno de realidad virtual.

A primera vista, el anuncio parecería una mera estrategia de relaciones públicas para modificar la narrativa respecto a Facebook y distraer la atención de las graves acusaciones que han surgido en los últimos meses acerca de la pasividad de la empresa ante las cualidades adictivas de sus redes sociales y específicamente los datos del daño que Instagram ocasiona a las adolescentes. Cada vez más, Facebook parece el “big tobacco” de las “big tech” y eso no es algo bueno para ninguna empresa en América.

También pudiera ser un esfuerzo para mejorar la imagen de Mark Zuckerberg y dotarlo de un aura de visionario, semejante a la que han construido para sí mismos otros magnates como Elon Musk y Jeff Bezos. Si Musk y Bezos son los pioneros que conquistarán el espacio sideral Zuckerberg quiere ser el pionero que conquiste el espacio digital.

Sin embargo, creo que estamos ante algo más que el ego de un empresario o el lavado de cara de su compañía, incluso aunque quizá factores eventualmente tuvieron algo de influencia en la decisión. La apuesta de Facebook por el concepto del metaverso parece sólida como evolución de su modelo de negocio y como consecuencia natural del avance de la tecnología.

Entendiendo el metaverso

La visión de Zuckerberg es un mundo virtual al que los usuarios accederán conectándose a internet por medio de unos lentes de realidad virtual (que todavía no se han presentado, pero que seguramente utilizarán la tecnología de Oculus VR, otra empresa de Mark) y de tener éxito le permitirían controlar casi por completo las reglas del juego en un imperio literalmente global donde Meta, su nueva empresa, controlaría el hardware, el software y el flujo de datos.

Es cierto que el concepto de un “metaverso” virtual donde los usuarios interactúen por medio de internet en un medio personalizado a su gusto no es algo nuevo. Secondlife lleva años ofreciendo una experiencia con matices similares, Earth 2 ofrece comprar pedazos de terreno digital y la propia Oculus ya ofrece una especie de proto-metaverso llamado Horizon, donde los usuarios ya pueden colaborar en un medio de realidad virtual.

Sin embargo, a diferencia de otras plataformas que pretenden crear un nuevo mundo digital, el metaverso de Facebook arranca con un respaldo nunca antes visto para un proyecto de este tipo. Zuckerberg tiene 3 ventajas clave:

1.Dinero casi ilimitado. La semana pasada, Mark anunció que destinará $200 millones de dólares para obtener retroalimentación sobre cómo debería ser su metaverso y preparar nuevos expertos que puedan crear su metaverso, incluyendo la contratación de 10 mil personas para que trabajen específicamente en esta idea, además invertirá $10,000 millones de dólares en Facebook Reality Labs.

Las cifras son enormes, pero Zuckerberg puede pagarlas, ya que Facebook ganó 9,200 millones de dólares tan solo en el último trimestre.

2. Talento humano. Meta cuenta con un equipo de más de 58 mil personas, incluyendo a muchos de los mejores en el ámbito de las redes sociales, el marketing y la realidad virtual. El éxito del metaverso depende de un enfoque multidisciplinario sustentable a largo plazo. Meta tiene la gente correcta, y contrataran a los que les falten.

3. Una gigantesca base de usuarios. La mayor dificultad para lanzar un proyecto como el metaverso es conseguir una masa crítica de usuarios, que vuelva atractivo al concepto; después de todo, nadie querrá conectarse a un mundo digital vacío. Para una empresa que empezara de cero, conseguir esos usuarios significaría inversiones garagntuescas en publicidad.

Meta no tiene este problema, ya que tan solo en Facebook cuenta con 2.89 mil millones de usuarios activos. Sí, 2.89 mil millones, casi 9 veces la población total de los Estados Unidos.

Es decir, Meta tiene el dinero, los empleados y los usuarios suficientes como para lanzarse a construir el metaverso con posibilidades reales de triunfar en la empresa, con el valor agregado de que ello les permitiría rebasar definitivamente la creciente amenaza de otras redes sociales como TikTok, cuyo hiper enfoque en el contenido y en “shots” de dopamina la ha convertido en el primer desafío real que enfrenta Zuckerberg dentro de las redes sociales en más de 10 años.

El metaverso es la ventana a un futuro que ya está aquí. Imagen: EFE/EPA/META
El metaverso es la ventana a un futuro que ya está aquí. Imagen: EFE/EPA/META

El metaverso es tecnológico, y es político

Hace unos meses comentaba que las nuevas lealtades digitales sustituyen cada vez más a los previos patriotismos y ponen en entredicho el paradigma del estado-nación, surgido en 1648 a partir de los tratados de Westfalia. Este proceso es aprovechado especialmente por la alianza progre (woke) para rediseñar a la sociedad a partir del rechazo “a las viejas lealtades a la patria y la religión, para reemplazarlas con nuevas lealtades hacia marcas o identidades de consumo que esperan manipular con mayor facilidad”.

Bueno, pues el metaverso aceleraría drásticamente este proceso, construyendo literalmente un nuevo mundo donde las personas pasen sus vidas en una realidad que será personalizable a su gusto, pero siempre dentro del marco de las reglas de consumo y comportamiento establecidas por el nuevo gobierno con Zuckerberg como su apenas disimulado emperador.

Esto significa la multiplicación del poder de los censores de Facebook que ahora podrían no sólo eliminar una cuenta donde el usuario comparte memes, sino que literalmente podrían descartar al usuario como persona, dejándolo fuera incluso de la posibilidad de trabajar o convivir con los demás que sí están conectados. Es la versión digital de la “muerte civil”, aplicada por tribunales sin rostro, sin criterios claros y sin apelación posible.

También significa la inevitable confrontación entre el gobierno digital y el gobierno tradicional. Los estados-nación se construyeron con base en la imposición, a sangre y fuego, de una supuesta identidad nacional que les permitió conseguir el consenso de su propia legitimidad. Conforme esta se sigue erosionando, también se diluye la estructura social que sostiene al gobierno, y las burocracias eventualmente reaccionarán con furia.

Los primeros en reaccionar fueron los regímenes de talante tiránico, como China o Irán. Sin embargo, en los siguientes años incluso los gobiernos democráticos entrarán en una ruta de colisión o de colusión cada vez más clara con los gigantes tecnológicos, especialmente alrededor de aspectos como la moderación de contenido, el cobro de impuestos y la propiedad de los datos generados por el usuario.

Dependiendo de este choque de poderes, el resultado final puede ser un metaverso global controlado casi absolutamente por las grandes empresas tecnológicas, como Meta, o un batidillo de “metaversos nacionales” controlados por una inestable alianza entre gobernantes y empresas. En todo caso, el mundo ya no será como es hoy, para bien y para mal.

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