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Mike Pence y el 6 de enero: el hombre adecuado en el momento adecuado

Mike Pence tomó la decisión correcta en un momento de crisis a pesar de la enorme presión política que ejerció Trump sobre él

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Ha pasado un año desde los disturbios en el edificio del Capitolio. Seguramente se dedicarán ríos de tinta a lo que ocurrió aquel día, a lo que ha supuesto para Estados Unidos y a quién fue el responsable último del caos. Muchos señalarán con el dedo al expresidente Trump o a algunos alborotadores de la multitud. Otros elogiarán la labor de la Policía del Capitolio por recuperar el edificio. Sin embargo, la figura que probablemente pasará desapercibida es la que asumió el mayor riesgo político e hizo lo correcto ante una presión sin precedentes: el vicepresidente Mike Pence.

Las semanas previas al 6 de enero

Recordemos las semanas y días previos al 6 de enero de 2021. El expresidente Trump se pasó todos los días —una vez que quedó claro que Biden había ganado las elecciones— sembrando dudas sobre la legitimidad de la votación y presentando decenas de impugnaciones legales en todo el país. Después de dos meses, los esfuerzos de Trump no llevaron a ninguna parte: sus demandas murieron en los tribunales, los resultados que mostraban a Biden como ganador de las elecciones fueron debidamente certificados por los estados, y debían ser contados en una sesión conjunta del Congreso el 6 de enero.

No obstante, el ruido sobre la elección seguía siendo muy fuerte. Trump, comenzó a llamar públicamente al Sr. Pence para que diera un paso extremo el 6 de enero y descartara por sí solo a un número suficiente de electores de Biden, posiblemente con la esperanza de mantener la presidencia a pesar de no tener la cantidad necesaria de electores certificados para mantener el puesto. Muchos legisladores republicanos habían declarado su intención de impugnar los resultados de un montón de estados; sin embargo, dado que la Cámara de Representantes está controlada por los demócratas, cualquier maniobra legislativa para dar la presidencia a Trump tendría que contar con la aprobación del vicepresidente Pence.

Según el artículo 1, sección 1, de la Constitución y la Ley de Recuento Electoral de 1887, el vicepresidente sería el presidente de la sesión conjunta del Congreso en la que se abrirían y contarían los votos electorales. Pero lo que Trump le estaba pidiendo a Pence no era que cumpliera el papel tradicional de un vicepresidente presidiendo un procedimiento ceremonial e irrelevante, sino que decidiera unilateralmente los resultados de unas elecciones. Trump estaba pidiendo a su vicepresidente (que también estaba en la papeleta) que decidiera unas elecciones en contra de los deseos expresos de los estados, basándose en acusaciones de fraude desestimadas por los tribunales. Trump estaba pidiendo a Pence que fuera en contra de la tradición y la costumbre, sumiendo potencialmente al país en una crisis constitucional.

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Mike Pence fue presionado por Trump para anular los resultados de las elecciones tras el fracaso de su equipo en los tribunales (Imagen: EFE)

Mike Pence tomó la decisión correcta, y pagó el costo político por ello

Mike Pence experimentó una cantidad de presión política que ningún vicepresidente ha tenido en la historia reciente. Si Pence accedía a los deseos de Trump, el país se enfrentaría a una crisis de sucesión en toda regla a tan solo dos semanas del final del mandato de Trump, ya que los demócratas seguramente protestarían contra cualquier maniobra que diera la presidencia a Trump tanto en los tribunales como en las calles, mientras que los republicanos harían exactamente lo contrario. La opción alternativa, sin embargo, significaba la furia segura del presidente con el que Pence había trabajado estrechamente durante cuatro años y probablemente perjudicaría irremediablemente su suerte política en el futuro.

El vicepresidente, del que se burlaban los demócratas por ser un lacayo y títere de Trump desde 2017, dejó claro que no se sometería a los deseos del presidente. Dijo que no tenía autoridad constitucional para hacer lo que Trump le pidiera y que su juramento le impedía decidir unilateralmente qué votos eran legales y cuáles no.

Todos sabemos lo que pasó después: la protesta frente al Capitolio se convirtió en un motín y la sesión del Congreso tuvo que ser suspendida hasta que el edificio estuviera libre de intrusos. Mientras los manifestantes irrumpían en las cámaras, Trump tuiteó que Pence “no tuvo el valor de hacer lo que debería haber hecho”, marcando el inicio de una clara división entre los antiguos compañeros de fórmula.

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A pesar del motín del Capitolio, los legisladores se reunieron esa misma noche para certificar los resultados de las elecciones de 2020 (Imagen: EFE)

Como era de esperar, Pence ha pagado un costo político por su decisión, ya que las encuestas muestran que su favorabilidad neta entre los republicanos registrados ha caído sustancialmente desde los disturbios del Capitolio, mientras que la de Trump se ha mantenido alta.

Si Pence hubiera actuado sólo por sus intereses políticos personales, la decisión era bastante sencilla: Hacer lo que pedía Trump, en el mejor de los casos sería vicepresidente durante cuatro años más y se aseguraría como abanderado del movimiento Trump. En el peor de los casos, no sería vicepresidente pero pasaría la última prueba de lealtad a Trump, asegurándose un lugar fuerte dentro de la base MAGA.

La decisión de Pence no se basó en cálculos políticos personales. Certificar los resultados no le haría ganar ningún espaldarazo liberal, lo convertiría potencialmente en un paria con una parte significativa de la base del GOP, al tiempo que le haría ganar muy poco apoyo entre el público en general. Sin embargo, era lo correcto para el país.

Algunos han acusado a Pence de no ser un verdadero conservador o le han llamado cobarde. No podrían estar más lejos de la verdad: Pence tomó una decisión enraizada en la tradición republicana de los Estados Unidos y su Constitución, y decidió actuar en contra de sus intereses políticos directos haciendo lo que era correcto. Al hacerlo, fue conservador y valiente.

El 6 de enero de 2021, Mike Pence fue puesto a prueba como pocos lo han hecho antes, y demostró que los políticos aún pueden poner el país por encima del partido. Aunque los compañeros republicanos de Pence no valoren sus acciones de ese día, la historia lo hará.

1 comment
  1. por eso los de elamerican no suben como deberian, sacan 3 articulos objetivos y uno parcial, se nota la tibieza, seguro esa es la linea, 3 articulos para ir ganando entre los de “derecha” para ir soltandoles de a poco uno parcial, hasta que todo el medio sea parcial, quizas 6 meses, quizas un año, o quizsas estan cocinando el cambio para las elecciones del 2024, claro que no todo lo que hizo el naranjas el 6 de enero fue perfecto, pero de ahi a poner en un altar al tibio de pence, quizas no viste al dia siguiente cuando lo compraron con la moneda de plata, el intercambio de manos, ya el naranjas no lo veo de contendor para el 2024, se quemo, pero si para apuntarnos a un candidato e ir apoyando en otros ambitos, claro pero que no sea desantis , es muy necesario que se quede a proteger florida, en fin si haces este articulo parcial por que tienes objetivos propios que te den por el chiquito, ahora si fue por que eres super inocente, despierta

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