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Paros, miocarditis y arritmias en atletas: ¿las vacunas contra el COVID-19 son la causa?

Paros, miocarditis y arritmias en atletas: ¿las vacunas contra el COVID-19 son la causa?

Algunos deportistas se han visto obligados a retirarse y abandonar sus carreras; sin embargo lo que no se sabe es a qué cosa culpar

El mundo deportivo ha quedado consternado porque los futbolistas se están desmoronando en pleno partido, quedan inconscientes al borde de la muerte como sucedió con Christian Eriksen o Sergio Agüero, quienes se vieron obligados a pausar el juego por arritmia, presión en el pecho o en el corazón. Los rumores no paran. Unos aseguran que los casos se deben a efectos secundarios del COVID-19 o de las vacunas. Otros aseveran que se trata de consecuencias de otras afecciones y que casualmente empiezan a relucir. Lo cierto es que a raíz de estos y otros casos, una población que se considera “antivacunas” prefiere no inmunizarse para evitar riesgos como los mencionados.

Pierre-Emerick Aubameyang, delantero del Arsenal y una de las principales estrellas del torneo, fue apartado tras los estudios que le realizaron después de tener COVID. El goleador, al igual que otros dos deportistas, arrojaron “lesiones cardíacas”.

El lateral izquierdo del Bayern de Múnich, Alphonso Davies, fue apartado de los entrenamientos debido a una inflamación del músculo cardíaco después de haber sido infectado con el coronavirus. Asimismo, Adama Traoré del Sheriff Tiraspol, Victor Lindelöf del Manchester United o Piotr Zielinski del Nápoles han tenido que retirarse del terreno de juego en algún partido aquejados de arritmias, dolor en el pecho y dificultad para respirar. 

Algunos deportistas se han visto obligados a retirarse y abandonar sus carreras. Sin embargo, lo que no se sabe es a qué culpar: a la vacuna contra el COVID-19 o al virus en sí.

Además, existen posiciones como la del tenista Novak Djokovic, quien se niega rotundamente a vacunarse y se ha convertido en un ícono de quienes luchan por “la libertad” y consideran que el hecho de inocularse contra el COVID-19 debe ser decisión individual. Se trata de disyuntivas que polarizan a una población mundial que tiene dudas ante un virus que es tan nuevo como su vacuna.

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Para aclarar estas y otras dudas, El American contactó a especialistas de la salud en Reino Unido y Estados Unidos que se dedicaron a responder cada interrogante y a exponer la importancia que tiene la vacunación y la explicación por la que consideran —según sus conocimientos científicos— debe ser de forma masiva.

Gustavo Guida, fellow en cirugía cardiotorácica en Bristol Inglaterra, y el doctor Jesus Anampa, profesor de la Facultad de Medicina Albert Einstein y médico en el departamento de oncología del Montefiore Medical Center, respondieron a las preguntas que además de aclarar la razón del aumento de casos de miocarditis en atletas, también abordan por qué consideran que la vacunación debe ser obligatoria.

Aumentan los casos de infartos, miocarditis y arritmias en deportistas muy jóvenes. ¿Cuáles son las posibles causas?

Guida explicó que lo que está aumentando son los casos de arresto cardíaco y la miocarditis, y que ambos pueden estar relacionados con el COVID-19 y con la vacuna; pero más que todo con la enfermedad.

“Hay muchos estudios que dicen que hombres jóvenes entre 20 y 40 años son los que tienen más riesgo de desarrollar miocarditis por COVID y que sucede incluso en personas que tuvieron la infección de manera asintómatica”, explicó.

“¿Existe la posibilidad de que un atleta de alto rendimiento se ponga la vacuna y después le dé miocarditis y termine teniendo un paro? Sí es posible, pero creo que es muy raro que eso suceda. Tomando en cuenta la cantidad de jugadores de futbol en el mundo y que todos ellos se tienen que vacunar, sí puede pasar que 1 o 2 terminen con un paro cardíaco, pero lo más probable, según estudios, es que estos paros se deban a problemas previos como la hipertrofia causada por el mismo COVID-19 tras haber sufrido la enfermedad antes de vacunarse, o a un COVID asintomático que termina desarrollando miocarditis. Esto último es lo más frecuente”, agregó.

Guida dijo que la incidencia de sufrir miocarditis con la vacuna va de 4 a 12 casos por cada 100,000 personas: “O sea es 0.004 % de probabilidad y la mayoría de ellos se da de forma leve o moderada”.

El doctor Anampa también explicó que el COVID-19 no es el único virus que puede causar inflamación del músculo cardiaco, pero que el riesgo de sufrir miocarditis con COVID-19 es mayor al riesgo de sufrirla por la vacuna.

“Las vacunas contra el COVID-19 han demostrado eficacia en estudios clínicos y el mundo real. En un estudio de Israel se reporta que la vacuna mRNA estaba asociada con el incremento en el riesgo de miocarditis de 3.2 veces. Entonces, si hacemos un análisis de riego beneficio vemos que el riesgo de miocarditis con COVID-19 es mayor al riesgo de miocarditis por la vacuna”, explicó.

“Las vacunas, han demostrado eficacia en prevenir casos graves y muertes”: Anampa. (EFE)

En relación con paros cardíacos en deportistas como sucedió con Eriksen, ambos especialistas coinciden en que la mayoría de los casos se dan en personas que nacen con un problema del corazón que se desconoce, pero que se exacerba debido al esfuerzo físico extremo que hacen hoy en día los atletas jóvenes.

“Lo he discutido con especialistas en cardiología deportiva, los deportes se han convertido en disciplinas de mayor exigencia y mayor desempeño cardiovascular. Los jugadores que jugaban hace 20 años no podrían hacerlo hoy en día por el nivel de reserva cardiovascular que tienen los jugadores actualmente, y lamentablemente eso hace que muchos de estos atletas desarrollen una hipertrofia cardíaca que pueda derivar en arritmias malignas y puedan terminar en paros cardíacos”, agregó Guida.

¿Qué riesgos o efectos secundarios, tanto graves como moderados, pueden ocasionar las vacunas contra el COVID-19?

“Los riesgos con la vacuna son muy bajos, pero los efectos secundarios son muy comunes. El primer efecto secundario es una sensación de malestar general con inflamación de los ganglios linfáticos, fiebre en ocasiones, dolor muscular y dolor de cabeza”, explicó Guida.

“El riesgo más grave de las vacunas es el de anafilaxis. Eso significa una reacción alérgica exagerada del cuerpo y eso es muy infrecuente. Es menos de 0.1 %. Esa es la razón por la cual te piden que te quedes de 5 a 10 minutos luego de la inoculación. Eso es más frecuente en personas que tienen alergias a otros medicamentos”, agregó.

“En el caso de la vacuna del COVID en particular se ha observado que hay un riesgo de trombosis que son coágulos dentro de las venas. La primera vacuna en la que se observó esto es la de AstraZeneca y por eso se paró la vacunación al principio de diciembre de 2020, pero después se dieron cuenta de que a pesar de que había un riesgo de trombosis mayor, sigue siendo mucho menor que el que sucede cuando se da el contagio con COVID”, dijo Guida.

“Por ejemplo, el riesgo de trombosis con AstraZeneca es de 0.4 %; si se toma en cuenta que el riesgo de trombosis de una mujer tomando pastillas anticonceptivas va entre 1 y 4 % por año, podría decirse que el riesgo allí es 10 veces mayor que con la vacuna del COVID”, agregó.

Recordó que el otro efecto adverso de la vacuna son los casos de miocarditis, pero que los casos son muy bajos y la mayoría son leves o moderados, y pueden ser completamente reversibles.

Tras la creación de la vacuna contra el COVID-19 han surgido señalamientos que la vinculan a supuestos casos de infertilidad masculina, ¿esto es cierto?

“No hay estudios que sugieran aumento de infertilidad masculina o femenina con la vacuna COVID-19. Estudios han demostrado que personas vacunadas no tienen alteración en la probabilidad de concebir en el futuro”, dijo Anampa.

“No hay evidencia de que la vacuna ni la enfermedad tengan que ver con la infertilidad”, reiteró Guida.

¿Aun cuando existen efectos secundarios, es importante y necesario vacunarse contra el COVID-19? ¿Por qué si la vacuna no impide el contagio está siendo obligatoria?

El doctor Guida señaló que “sí es importante vacunarse a pesar de los efectos secundarios porque los efectos secundarios son leves y pasajeros”, y explicó que “Las tasas de infectividad del virus han seguido subiendo a pesar de las medidas farmacéuticas (la vacunación) y de las no farmacéuticas como las mascarillas, las restricciones, etc. A pesar de los mejores esfuerzos, el problema es que mientras más personas estén cargando el virus como reservorio, más copias del virus van a estar circulando en la población. Mientras más copias del virus haya, más chance hay de infectarse”, explicó.

“Para poner un poco en contexto, el solo hecho de entrar en terapia intensiva y necesitar apoyo que vaya más allá de solo oxígeno como respiración positiva o entubación, deja daños prolongados a la capacidad cardiopulmonar de una persona. Eso no es evidente en el día a día de las personas, pero en el caso de un deportista puede ser más obvio”, agregó.

“Ahora, cuando hablamos de riesgo social, deberíamos vacunarnos todos porque el problema es que teniendo un porcentaje de la población no vacunada, esa población se comporta como un reservorio del virus y aunque la vacuna no es 100 % efectiva en prevenir la infección. Estando vacunados todos es como se logra erradicar la enfermedad, y al final el objetivo tiene que ser erradicar la enfermedad, o crear suficiente inmunidad para que los casos que haya solo sean leves”, sentenció.

Anampa coincide con el doctor Guida: “Las vacunas, han demostrado eficacia en prevenir casos graves y muertes. Como cualquier otro tratamiento, hay probabilidad de efectos adversos, pero esta probabilidad es muy baja. La vacunación masiva nos ayudará a salir de esto lo antes posible”.

El doctor hizo referencia a estudios que demuestran que además de disminuir los casos severos, la vacuna contra el COVID-19 también disminuyen la probabilidad de infección: “En el sistema de salud de veteranos de Estados Unidos aplicado en 54,360 participantes, la vacuna Pfizer/Moderna demostró efectividad de 97.1 % en prevenir infección”.

Hizo énfasis en que “La vacunación masiva ha demostrado erradicar enfermedades como la viruela, y disminuir mortalidad de otras enfermedades como sarampión y polio. Las vacunas salvan vidas, y las del COVID-19 lo ha demostrado”.

Por último, el doctor Guida aseveró que “La vacuna es segura, los efectos secundarios son leves y los efectos secundarios graves son muy poco frecuentes y los problemas relacionados con el virus sin la vacuna pueden ser altamente problemáticos. Entonces, es mejor vacunarse. Además, gracias a que la mayor parte de la vacunación se ha vacunado, los ingresos a los hospitales han disminuido y hemos podido mantener al país (Reino Unido) andando, sin necesidad de hacer otra cuarentena”, sentenció.

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