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Mr. Jones, Fake News

Mr Jones: la película que muestra la hipocresía de Occidente frente al comunismo

Esta película es un grito de frustración ante la hipocresía de Occidente con el comunismo, en aquellos tiempos y aún ahora

La película “Mr. Jones” (2019) toma su título del apellido del periodista británico que la protagoniza, Gareth Jones (Gales, 1905-1935), quien fuera conocido por ser uno de los primeros periodistas extranjeros en entrevistar a Adolf Hitler en 1933 y, sobre todo, por ser el primer corresponsal en publicar en el mundo occidental un reportaje sobre el Holodomor, la hambruna soviética y genocidio ucraniano de 1932-1933, el cual fue sistemáticamente ignorado por la prensa internacional, cuando no directamente encubierto.

Mr. Jones – Tráiler

Dirigida por la cineasta polaca Agnieszka Holland (Varsovia, 1948), es una película atípica por varias razones. No es exactamente una película biográfica, porque sólo narra unos pocos días de la vida del señor Jones. Incluso se podría decir que el foco sobre su protagonismo se desvía hacia personajes como George Orwell, William Randolph Hearst y, en especial, Walter Duranty, sobre quien luego nos extenderemos. Por momentos pareciera que el personaje de Jones y la película son una excusa para contarnos lo nunca antes contado sobre ellos.

Tampoco es una película histórica al uso, porque apenas deja entrever lo que acontece durante esos días, siendo todo narrado de forma minimalista a través de lo que ven los ojos del protagonista, sin mostrar los terribles acontecimientos del comunismo estalinista y el “Holodomor” ucraniano en toda su magnitud y contexto.

Pero sobre todo, se sale de lo común por el mero hecho de ser una película que denuncia el Holodomor y el comunismo en general. Hemos visto cientos de películas -muy buenas y muy necesarias- sobre el Holocausto y el fascismo, pero apenas podemos encontrar un puñado de películas que muestren los horrores del otro totalitarismo de la época, el comunismo. Si buscamos en Wikipedia el listado de películas sobre el Holocausto, encontraremos una sección dedicada, con más de 200 películas al respecto, la primera realizada ya en el año 1940.

Sin embargo, si buscamos películas sobre el Holodomor, no encontraremos sección alguna en la enciclopedia online. Como mucho encontraremos poco más de una docena de cortos y documentales, así como unos seis largometrajes sobre este genocidio, siendo la primera del año 1991, coincidiendo con la caída y disolución de la Unión Soviética.

A saber: “Holod 33”, una película ucraniana de 1991; “Under Jakob’s Ladder”, del 2011; “Povodyr”, hecha en Ucrania en 2014; “Child 44”, un fracaso de taquilla en 2015 con Tom Hardy; “Bitter Harvest”, una película destrozada por la crítica del año 2017; y la propia “Mr. Jones” del 2019. Un total de 6 películas -casi desconocidas- para 10 millones de vidas humanas segadas por la locura comunista.

Podría decirse que “Mr. Jones”, más que una película sobre el Holodomor, es una meta-película (obra autorreferencial) sobre lo frustrante que es intentar informar sobre el Holodomor. Se trata de una visión intimista del paulatino proceso de descubrimiento que hace el personaje sobre la realidad soviética, y de los obstáculos que se encuentra al intentar denunciar la tragedia; proyectando un inquietante paralelismo con la realidad, tanto de aquel tiempo como de la actualidad.

Durante esos primeros años del estalinismo, Occidente no sólo desconocía los horrores del comunismo, sino que incluso veía con buenos ojos e ilusión el proyecto socialista. En parte, esto se debía al hermetismo y opacidad del propio régimen pero, en mayor medida, era causado por la propaganda con la que los colaboracionistas periodistas occidentales alababan el experimento soviético.

El ejemplo paradigmático de este colaboracionismo fue Walter Duranty (Inglaterra, 1884-1957), magníficamente interpretado por Peter Sarsgaard en este film. Desde 1922 hasta 1936 fue el jefe de la oficina de corresponsales del New York Times en la Unión Soviética. Apodado “nuestro hombre en Moscú” por su periódico, el más prestigioso del mundo, llegó a ganar el Premio Pulitzer en 1932 gracias a sus reportajes hablando sobre la, según él, maravillosa transformación social y económica de Rusia gracias al comunismo.

Las “fake news” no son un fenómeno reciente

En la película se muestra cómo este personaje, totalmente corrupto y siniestro, ocultó deliberadamente al mundo las atrocidades cometidas por Stalin, a cambio de una vida de lujo y perversión. Y no sólo se encargó de blanquear al régimen comunista, sino que impuso un relato único en todo Occidente amparándose en su prestigio e influencia, atacando ferozmente a todo aquel que lo cuestionara, como fue el caso del señor Jones.

Mr. Jones, Holodomor
Pero sobre todo, se sale de lo común por el mero hecho de ser una película que denuncia el Holodomor y el comunismo en general. (Flickr)

Jones, siguiendo su olfato periodístico y jugándose la vida, eludió la férrea vigilancia soviética hasta conseguir adentrarse en Ucrania. Allí pudo presenciar el macabro espectáculo de la hambruna artificial creada por Stalin, quien expropió sistemáticamente y sin piedad todo el grano y las cosechas de la región, empujando a millones de personas a la inanición, el canibalismo y la muerte.

A su vuelta a Inglaterra, lejos de encontrar el apoyo de gente abrumada por su testimonio, se topó con la indiferencia y la burla de prácticamente todo el mundo. Preferían creer a sujetos como Duranty o Bernard Shaw, -quien frívolamente desdeñó sus acusaciones diciendo: “¡nunca he comido tan bien como durante mi viaje a Rusia!”-.

Algunos hombres valientes como William Randolph Hearst o George Orwell, hicieron caso a Gareth Jones, haciéndose eco de sus testimonios. El primero le brindó sus periódicos, y el segundo parece que incorporó sus relatos en el libro Rebelión en la Granja.

Gareth Jones fue asesinado en China un par de años más tarde por agentes del “NKVD”, la policía política de Stalin. Walter Duranty aún conserva su premio Pulitzer. En nuestros tiempos, donde la cultura de la cancelación campa a sus anchas y el revisionismo histórico es aplaudido, derribando estatuas sin ton ni son, nadie se atreve a pedir que se le retire el premio a Duranty, a pesar de que el propio New York Times considere que sus crónicas “son una muestra del peor periodismo publicado por este diario”. 


Esta película es un grito de frustración ante la hipocresía de Occidente frente al comunismo, en aquellos tiempos y aún ahora. Nadie se atreve a criticarlo y todo el mundo juzga a esta ideología por sus intenciones, pero nunca por sus nefastos resultados.

Es habitual escuchar que el socialismo es una muy bonita idea en la teoría pero que no ha funcionado en la práctica… aún. La próxima vez funcionará, dicen los Duranty de ayer y hoy, mientras la miseria aumenta y los cadáveres se siguen amontonando, como en los campos de la muerte del Holodomor ucraniano.

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  1. Pienso que el hecho del silencio de los medios occidentales es que Rusia fue aliado para derrotar el nazismo y por lo tanto después de la 2a guerra mundial era “políticamente incorrecto” abrir una querella contra los que fueron aliados, de hecho Churchill, advirtió lo que se venía, o lo que estaba pasando en la URSS pero lo tildaron de “war monger” y le costó la elección de 1945. para él no existía la frase políticamente correcto. Que conste que este comentario lo hago sin haber visto la película, de hecho por este artículo me animé a verla.

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