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Mientras New York sufre el crimen y la violencia, Hochul y Adams enfrentan el reto de salvar a La Gran Manzana

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Son días duros para la ciudad de New York. Las balas viajan por las calles, la sangre de los neoyorquinos corre y los delincuentes miran y ríen por cómo el sistema de seguridad y justicia no se atreve a imponer mano dura para combatirlos, generando inequívocamente más violencia, crimen y terror en «La ciudad que nunca duerme».

Mientras el actual alcalde de la ciudad, Eric Adams, despliega un plan de seguridad destinado a combatir la inseguridad, la criminalidad se sigue imponiendo. Solo en febrero de 2022, los principales delitos en la ciudad de New York aumentaron casi un 60 % en comparación con el mismo mes de 2021. En marzo de este año, el índice de criminalidad general de la ciudad aumentó un 36.5 %, en comparación con el mismo período de 2021.

Esa inseguridad, bien registrada por los números, también está en la psiquis del neoyorquino común, que evidentemente se preocupa por su vida y la de su familia.

«Definitivamente, a veces temo por mi hijo y, en lo que respecta a la ola de delincuencia, tenemos que recuperar el sistema de detención y registro, así como otras políticas que el exalcalde Rudy Giuliani tenía en vigor cuando limpió toda la ciudad y la delincuencia estaba en su punto más bajo», dijo a El American Eric Ortiz, un residente del Bronx que trabaja en Manhattan y toma el transporte público a diario.

«Ya no me siento tan segura como antes, también temo por la seguridad de mi hija, especialmente con el enorme aumento de los delitos en toda la ciudad», dijo, por su parte, una residente de Harlem, quien prefirió mantenerse anónima. «Se necesitan mejores medidas preventivas. Los programas de prevención del crimen, las guardias de barrio y nuestra propia policía de New York no son suficientes. Necesitamos un plan o estrategia a largo plazo que se centre en la limpieza de la ciudad, en la reducción de la delincuencia y en hacer que América sea segura y grande de nuevo».

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Más allá de la fría estadística, en 2022 New York ha vivido de primera mano una serie de ataques en el metro que atemorizan a los ciudadanos. Por ejemplo, el asesinato de una mujer asiática que fue empujada por un sintecho hacia las vías del tren en enero o el tiroteo en la estación de la calle 59 de Brooklyn que, hasta ahora, dejó el saldo de 23 heridos.

Ese tiroteo, especialmente, fue un duro golpe para los habitantes de la ciudad, sobre todo para aquellos que deben tomar el metro para ir a sus trabajos, escuelas u hogares.

Mientras New York sufre el crimen y la violencia, Hochul y Adams enfrentan el reto de salvar a La Gran Manzana
Agentes de policía escoltan a Frank James a la salida de la comisaría 9ª después de ser acusado de haber abierto fuego en el metro de Brooklyn un día antes, en Nueva York, Nueva York, Estados Unidos, 13 de abril de 2022. (EFE)

Quien mejor describe esta sensación de inseguridad latente en New York, es el columnista del New York Post, Michael Goodwin.

«El terror en el metro es el material de las pesadillas y un día de exhibición para los propietarios de las empresas de mudanzas. Ayudar a la gente a salir de su casa es un negocio en auge, y nada difunde más rápidamente la determinación de escapar de New York que el miedo a quedar atrapado en el metro con un loco con una pistola y un saco lleno de explosivos y botes de humo», atizó Goodwin, en un artículo publicado en el NYP.

«Las 40 o 50 personas que se encontraban en el vagón N del atacante son suplentes de los otros 8.8 millones de personas que ahora están aterrorizadas. Todo el mundo se da cuenta de que ellos o alguien a quien quieren podría haber estado allí. Sólo imaginar la posibilidad hace que el corazón lata más rápido», añadió el columnista.

Goodwin recordó en su pieza a un hombre de Sunset Park que le dijo a un reportero de televisión: «¿Quién quiere vivir en una ciudad como ésta? Ya nadie quiere vivir así».

«Efectivamente. Nadie quiere vivir en la ciudad en la que se está convirtiendo New York», escribió Goodwin, aceptando las duras palabras del hombre de Sunset Park. «La ciudad está en el tercer año de una ola de crímenes, con 2022 más peligroso que el año pasado, que fue más peligroso que 2020, que fue más peligroso que 2019. Eso significa que montones y montones de asesinatos, asaltos, tiroteos, violaciones, robos de coches y hurtos forman parte de la nueva normalidad».

Goodwin, de forma lúcida, explica que ahora mismo la ciudad de New York necesita ser salvada de la ola de violencia y solo dos personas pueden cumplir con esa misión: la gobernadora Kathy Hochul, quien en un fuerte discurso prometió destinar todos los recursos del Estado para frenar los tiroteos en New York tras el tiroteo en el metro, y el alcalde Adams, quien ya empieza a ser cuestionado por haber cumplido sus primeros 100 días de mandato y no haber podido establecer un plan claro para combatir la criminalidad.

El alcalde, Eric Adams (C), y la gobernadora, Kathy Hochul (R), caminan juntos después de asistir a los servicios funerarios por el asesinado oficial de policía de la ciudad de New York, Wilbert Mora, en la Catedral de San Patricio, 02 de febrero de 2022. (EFE)

Uno de los planes de Adams para combatir la inseguridad es, justamente, desalojar a los sintecho que se refugian en el metro. New York se ha convertido en una de las ciudades con mayor cantidad de indigentes de Estados Unidos, lo que ha colaborado directamente con la sensación de peligro e inseguridad en el metro.

Sin embargo, hay neoyorquinos, como Jason Santiago, residente en el Bronx y graduado del City College de New York, que ven a estos esfuerzos insuficientes para combatir el crimen y acabar con el grave problema que hoy representa los sintecho en la ciudad.  

«Definitivamente hay una tonelada de personas sin hogar que se puede ver regularmente y esa es una métrica que yo usaría para evaluar al gobernador y al alcalde de NYC. Especialmente el alcalde teniendo en cuenta que su táctica es apartar a la gente de la vista del público en lugar de abordar el problema de forma integral», dijo Santiago a El American.

¿Podrán Adams y Hochul salvar a una New York decadente?

La cadena de noticias NBC News, en un reportaje tras el tiroteo en el metro de New York, explicó que la vuelta a la normalidad en la ciudad está en entredicho luego de dos años de pandemia debido a la ola de inseguridad.

Aunque la gente quiera volver a la vida cotidiana, incluso alentadas por las autoridades, la sensación de peligro, la decadencia económica de New York y el auge del teletrabajo está provocando que menos usuarios viajen en metro, menos personas transiten las calles y «La ciudad que nunca duerme», de a poco, se vaya apagando.

El miedo, especialmente, está ganando fuerza entre los ciudadanos.

«Yo como tantas madres y ciudadanos que viven en NYC no tenemos la opción de movilizarnos en carro propio, tenemos que usar el transporte público tanto en trenes como los buses, y me siento preocupada y con un poco de miedo», dijo a El American Ana Cornelio, residente del Bronx que es ingeniera nativa de República Dominicana y trabaja en Queens.

«Hay imprevistos que son inevitable y no podemos controlar. Ahora hay muchos policías en las estaciones de trenes, antes también los había, pero no tanto como ahora, después del tiroteo en el metro. Estoy más atenta a todo lo que pasa a mi alrededor y solo me queda encomendarme a Dios. El gobernador debe asignar más presupuesto a la salud mental. Con la pandemia y la inflación muchas personas están afectadas de forma emocional, física y económica», añadió.

El alcalde Eric Adams (C), habla con los periodistas mientras está junto a la gobernadora, Kathy Hochul (L), y funcionarios del Departamento de Bomberos de la ciudad de New York, en el lugar de un incendio de cinco alarmas en un apartamento de la calle East 181st, en el barrio del Bronx, 09 de enero de 2022. (EFE)

Para el propio Goodwin, es deber de Adams y Hochul hacer lo posible para salvar la ciudad antes que sea muy tarde. Para ello, afirma, lo primero que deben hacer es dejar de lado las ataduras y cálculos políticos, soltándole la mano a los progresistas y sus políticas de mano blanda, algo que luce realmente complejo.

Lo segundo, todavía más difícil, es actuar con determinación.

«Si el gobernador y el alcalde quieren sinceramente aplastar la epidemia de delincuencia, deben pensar y actuar como comandantes de guerra. Esta es una guerra por la supervivencia de Nueva York y no hay victorias parciales. Es ganar o perder», sentenció Goodwin.

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