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The New York Times defiende a profesora que usó «material escolar de masturbación» en una clase de primer grado

The New York Times defiende clases de masturbación para niños de 6 años

Justine Ang Fonte, una profesora de educación sexual, estuvo inmersa en una polémica por impartir a estudiantes de 16-17 años una clase llamada “Alfabetización sobre la pornografía” y mostrar un material animado de masturbación a niños de 6 años; el diario salió en su respaldo

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Las últimas semanas en la “Columbia Grammar & Preparatory School” y la prestigiosa Dalton School” fueron un total hervidero. El 22 de mayo pasado, el periódico conservador New York Post, publicó un artículo titulado: «Alumnos y padres de Columbia Prep se reúnen tras una clase de “alfabetización pornográfica”». Dicha pieza nació mediante la denuncia de padres preocupados porque a sus hijos se les estuvo enseñando, sin su consentimiento, «clases de pornografía».                                   

Según el Post, Justine Ang Fonte, una profesora de educación sexual de larga trayectoria, se encargó de dar un taller para alumnos entre 16-17 años sobre educación sexual. El trabajo de la profesora fue presentado en diapositivas y llevaba por título: «Alfabetización sobre la pornografía: Un enfoque interseccional del porno convencional».

«La presentación de diapositivas, a menudo explícitas, y la conferencia de Fonte a los 120 chicos y chicas incluyeron lecciones sobre cómo el porno se ocupa de “tres grandes vulnerabilidades masculinas”; estadísticas sobre la “brecha del orgasmo” que muestran que las mujeres heterosexuales tienen muchos menos orgasmos con sus parejas que los hombres o las mujeres homosexuales; y fotos de mujeres parcialmente desnudas, algunas en situación de bondage, para analizar “qué es porno y qué es arte”».

Parte del artículo del New York Post escrito por la periodista Dana Kennedy.

Este método de estudio de la profesora Fonte parte «de la teoría social “interseccionalidad”, un componente de la teoría racial crítica», se explica en el Post.

La presentación incluyó cuáles fueron los términos pornográficos más buscados en 2019. “Creampie”, “anal”, “gangbang”, “madrastra”; fueron algunos de las palabras más solicitadas por los usuarios.

«Una diapositiva citaba varios géneros pornográficos como “con temática de incesto”, consensuado o “vainilla”, “apenas legal” y “kink y BDSM” (que incluía el porno de tortura “waterboard electro” como ejemplo)», se lee en el artículo de Kennedy.

Luego de la clase, que se llevó adelante vía zoom, varios de los padres y estudiantes hablaron con el Post y explicaron anónimamente la incomodidad e incredulidad que generó asistir a un taller de ese estilo, con ese tipo de contenido, sin previo aviso.

Los estudiantes del colegio criticaron el material por ser inapropiado, poco relevante para sus conocimientos sobre sexualidad y por quitarles tiempo de preparación para asignaturas más importantes. Asimismo, los padres cuestionaron el giro radical que está tomando la escuela Columbia Grammar para enseñar a los chicos sobre temas relacionados a la teoría crítica de la raza.

Los padres pidieron reuniones y explicaciones al colegio, al final, luego de publicarse la historia del Post, «el director de la escuela de Columbia, el Dr. William M. Donohue, envió un correo electrónico conciliador a los padres de la escuela diciendo que el “contenido y el tono de la presentación no representaban nuestra filosofía, que es educar a nuestros estudiantes de manera que promuevan su desarrollo personal y su salud general, así como expresar el respeto por ellos como individuos».

Materiales para niños sobre masturbación y adoctrinamiento de género

El 29 de mayo pasado, una semana después de la primera historia publicada sobre el controvertido taller en la Columbia Grammar, Dana Kennedy publicó otro artículo titulado: «Los padres de Dalton enfurecidos por los vídeos de “masturbación” para los alumnos de primer grado».

En ese artículo se explica que la profesora Justine Ang Fonte, en la Escuela Dalton, enseñó a niños de seis años un material sobre masturbación.

«El otoño pasado, los padres de la elegante escuela Dalton, que cuesta 55.000 dólares al año, se enteraron de que sus alumnos de primer grado recibían lecciones de educación sexual que incluían la masturbación», se lee en esa exclusiva.

«Se quejaron a los administradores de la escuela, pero les dijeron que simplemente habían “malinterpretado” lo que enseñaba la ahora famosa educadora de “salud y bienestar” de Dalton, Justine Ang Fonte».

Según cuenta la reportera del New York Post, luego de la primera exclusiva del 22 de mayo, muchos padres que tienen a sus hijos en la escuela Dalton se quejaron sobre el plan de estudios de la profesora Fonte.

El polémico vídeo al que hace referencia el Post trata sobre una animación donde una mujer, adulta, les explica a unos niños que tocar sus partes íntimas produce placer.

«Oye, ¿cómo es que a veces mi pene se pone grande y apunta al frente?», pregunta al adulto uno de los niños de la caricatura, quien responde: eso es una «erección». Luego el niño replica: «A veces me toco el pene porque me siento bien».

Justo en ese momento, el personaje que hace alusión a una niña interviene: «A veces, cuando me baño o cuando mamá me acuesta, también me gusta tocarme la vulva».

El material sobre masturbación animado no fue el único criticado por los padres de Dalton, pues, según informó el Post, Fonte también tiene dentro de su plan de estudios para los niños de primer grado temas «como el género asignado al nacer, la identidad de género y la expresión de género».

Los padres denunciaron este material como adoctrinamiento infantil. Algunos, además, también criticaron que uno de los materiales sobre «consentimiento» podía ser un poco llevado al extremo. «Literalmente, los padres deben decir a sus hijos: “¿Puedo abrazarte?», preguntó uno de los padres.

«¿Voy a pagar 50.000 dólares a estos imbéciles para que le digan a mi hija que no deje que su abuelo la abrace cuando la vea?», dijo otro.

Mientras tanto, una de las mamás también fue bastante severa contra la profesora Fonte y además sugirió que es hipócrita su clase sobre consentimiento cuando ni ella misma mostró o consultó a los padres sus materiales de primer grado.

«Los niños tienen no menos de cinco clases sobre identidad de género, esto es puro adoctrinamiento (…) Esta persona no debería en absoluto enseñar a los niños. Irónicamente, ella enseña a los niños sobre el ‘consentimiento’, sin embargo, nunca ha obtenido el consentimiento de los padres sobre el material sexualmente explícito, e inapropiado para la edad, sobre la transexualidad a los niños de primer grado». 

The New York Times en defensa de los materiales de Justine Ang Fonte

La polémica no terminó con los dos reportajes de Kennedy para el Post. El 7 de julio del 2021, Valeriya Safronova, reportera de la sección de Estilo del New York Times, escribió un artículo titulado: «Una educadora sexual de una escuela privada defiende sus métodos».

En el artículo, el Times victimiza a la profesora Justine Ang Fonte de la “persecución conservadora mediática”, de los padres preocupados por sus hijos y defiende los métodos utilizados por la profesora en sus clases.

Luego de presentar un mini perfil de Fonte, donde destacan su trayectoria como docente y las clases que imparte, el Times procedió a justificar los materiales de la profesora explicando que las organizaciones actuales y los docentes de educación sexual están desarrollando sus clases de esa manera.

«Varios educadores sexuales entrevistados para este artículo dijeron que no había nada inapropiado en sus clases allí o en Columbia. Todo estaba en consonancia con las Normas Nacionales de Educación Sexual vigentes y con las Orientaciones Técnicas Internacionales sobre Educación Sexual de la Organización Mundial de la Salud», se lee en el Times.

«Las normas nacionales también se utilizan en las escuelas públicas de la ciudad de Nueva York, donde los alumnos de los grados 6 a 12 reciben lecciones sobre sexualidad como parte de su educación sanitaria. Los padres pueden optar por no participar en ciertos aspectos del programa».

Sin embargo, el artículo de Safronova ignora los argumentos y las denuncias de los padres, que no están viendo con buenos ojos el material explícito que se le proporciona a sus hijos.

Lo que sí hace el Times es, por encima, explicar el contenido del vídeo sobre masturbación para los niños de primer grado.

«El material para su clase de primer grado nunca utilizó el término “masturbación”, dijo recientemente la Sra. Fonte. La lección trataba sobre que las partes privadas son privadas e incluía un dibujo animado en el que dos personajes utilizan nombres anatómicamente correctos para sus genitales y dicen que a veces es bueno tocarlos. “Está bien tocarse y ver cómo se sienten las diferentes partes del cuerpo, pero es mejor hacerlo solo en privado”, dice el narrador a los espectadores».

Material masturbación The New York Times, Justine Ang Fonte
Captura de pantalla del material sobre masturbación enseñado a niños de primer grado (Captura de YouTube).

«Les proporciono una forma de ejercer la agencia corporal y el consentimiento, sabiendo exactamente qué son esas partes, cómo se llaman y cómo cuidarlas», justificó su material la profesora Fonte. «Eso se combinó con lecciones sobre cuáles son las diferentes formas de decir ‘no’. ¿Y cuál es la diferencia entre un secreto y una sorpresa? Y por qué nunca debes tener un secreto entre un adulto y tú. Porque nunca es tu responsabilidad como niño guardar un secreto o información de un adulto».

Todos los expertos consultados por el Times defendieron a la profesora Fonte, pero en el mismo medio admitieron que sus métodos no son en absoluto convencionales pese a que «muchos educadores sexuales las apoyan».

La profesora Fonte agradeció públicamente a la reportera del Times por el artículo: «Me siento honrada de que @vsaffron amplificó mi historia @NYTimes».

Varios usuarios en Twitter criticaron el artículo del Times. Noah Pollak, quien se identifica como colaborador del Washington Free Beacon en Twitter, hizo alusión a los mundos distópicos que el escritor George Orwell “vaticinó” varias décadas atrás: «Orwell estaría orgulloso de este tweet. Ella estaba enseñando masturbación a estudiantes de primer grado».

Esta forma de enseñar a los niños educación sexual, a través de la interseccionalidad, identificación de géneros e, incluso, pornografía o material explícito de masturbación, forma parte «de una ortodoxia que se ha apoderado de las escuelas de todo el país», dijo al New York Post un portavoz de FAIR, la Fundación contra la Intolerancia y el Racismo.

Según este portavoz, «Se está experimentando con millones de niños con un nuevo plan de estudios que “racializa” y sexualiza a los niños pequeños, los etiqueta por rasgos como el color de la piel, el género o la orientación sexual, y les dice que los caminos de sus vidas están determinados por esos rasgos».

Muchos padres del país, no solo en New York, se están oponiendo a este tipo de materiales basados en ideología de género, teoría crítica de la raza o sexualización infantil. Por ejemplo, en febrero de este año, muchos padres en Utah protestaron contra una “literatura trans” y lograron que el distrito escolar de Murray suspenda sus paquetes de libros de equidad.

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