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10 reglas para que la oposición gane el 2021

México, 10 reglas para que la oposición le gane a Obrador

2021 es la última oportunidad para que la oposición mexicana detenga el proyecto socialista y autoritario de AMLO. Para ello hay 10 reglas que deben entender

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Este año será clave para el futuro de México. Las elecciones intermedias del 6 de junio renovarán la Cámara de Diputados, 15 gubernaturas y buena parte de los congresos locales, sumando más de 21,300 cargos de elección popular. Son la última gran oportunidad para detener el proyecto de regresión autoritaria, centralista y socialista encabezado por Andrés Manuel López Obrador.

Así lo han entendido los grandes partidos de oposición (PRI, PAN y PRD), por lo que se unieron en una coalición llamada “Va por México” con el objetivo de quitarle al oficialismo la mayoría en la Cámara de Diputados y colocar un contrapeso que impida los excesos del régimen. Si la oposición pierde el 2021, su derrota en las elecciones presidenciales del 2024 estaría casi garantizada.

La alianza fue una gran noticia para la oposición, pero no basta para ganar. El triunfo depende no solo de un acuerdo entre las dirigencias, sino sobre todo de una coalición con los ciudadanos independientes, que están decepcionados de Obrador, pero desconfían de las promesas de los políticos opositores.

¿Qué necesita la oposición para triunfar en este escenario?

Las 10 reglas del lenguaje efectivo, desarrolladas por Frank Luntz, son un excelente punto de partida. Veamos cómo se aplican al caso de México:

1. Simplicidad: el lenguaje académico se oye muy bonito en los simposios de las universidades que apuestan por una interacción dialéctica de los argumentos para desarrollar un andamiaje conceptual amplio y conspicuo. Sin embargo, en campaña no se trata de presumir que se sabe mucho, sino de comunicar. Para ello es indispensable que los ciudadanos entiendan lo que les queremos decir. En México, la oposición se equivoca al insistir en sus credenciales académicas. No han entendido que, si la gente los rechaza, no es porque los considere ignorantes, sino porque los considera mañosos.

2. Brevedad: no decir en dos frases lo que podrían decir en una. En este sentido, ‘Va por México’ es un avance en comparación con algún nombre más extenso, como “Alianza tecnocrática para contener a un demagogo que nos cae mal”. Sin embargo, es necesario que esa brevedad sea acompañada de contenido. ‘Va por México’, bueno. Pero ¿A dónde va? ¿Va para bien o para mal? ¿Quién va por México? ¿Alguien honesto o alguien corrupto?

3. Credibilidad: una vez más, el problema de los opositores no es que la gente los considere tontos. Las personas saben que son inteligentes, pero creen que son malvados. Trágicamente, la oposición sigue sin entender esa contundente lección que les dieron los votantes en 2018; pasaron 2 años enfocados en criticar a López Obrador, en lugar de dar pasos concretos para recuperar su propia credibilidad. Ahora, si no toman medidas radicales para recuperar la confianza del electorado, todos los demás esfuerzos caerán en el vacío. Incluso las palabras más dulces saben a vómito cuando las dice alguien a quien consideramos mentiroso.

4. Consistencia: encontrar un mensaje y repetirlo una y otra vez es una estrategia muy sólida. Así lo ha hecho López Obrador, por ejemplo, con el supuesto “combate a la corrupción”. Para cualquier tema que le pregunten (incluso aunque en estricto sentido no venga el caso) Obrador responde con el combate a la corrupción. La oposición ha interpretado erróneamente esa insistencia como una falta de rango de parte del presidente. En realidad, Andrés Manuel está dando una lección de consistencia discursiva que bien vale la pena aprender.

5. Novedad: ofrecer algo nuevo es muy importante y constituye el complemento de la consistencia. La alianza opositora tiene un grave problema en cuanto a que no está desarrollando ofertas novedosas. Su discurso es un refrito del que usaron Ricardo Anaya y Pepe Meade contra López Obrador en 2018. Y ya sabemos cómo les fue.

La oposición tiene el 2021 para detener al proyecto de López Obrador. Imagen: EFE/Presidencia de México/
La oposición tiene el 2021 para detener al proyecto de López Obrador. (EFE)

6. El sonido y la textura importan: En este sentido la oposición tiene un punto a favor. ‘Va por México’ suena bien.

7. Hablar aspiracionalmente: criticar a López Obrador y señalar el desastre de su gobierno funciona bien para motivar a quienes ya se encuentran en el campo opositor, pero no es suficiente para convencer a los indecisos o los obradoristas, y para ganar en 2021 la oposición necesita conseguir al menos algunos de los votos que López Obrador obtuvo en ese histórico 53 % del 2018.

Ahí es donde ‘Va por México’ entra en crisis, porque lo único que los une es el repudio hacia Obrador. Su acuerdo político está basado en la idea de “parar” a AMLO, pero no hubo un diálogo sobre cuál es el futuro al que aspira la coalición opositora. Tácitamente, la oferta de ‘Va por México’ implica regresar las cosas a como estaban en 2018; sin embargo, a ojos de la abrumadora mayoría de los mexicanos, en 2018 las cosas estaban tan mal que votaron por López Obrador. Volver a cuando estábamos “menos mal” no basta.

8. Visualizar: a través de un lenguaje que permita imaginarnos cómo se verá el México gobernado por la oposición, lo que nos regresa al problema del punto anterior. ‘Va por México’ no tiene una idea de país que sea innovadora o inspiradora. Su oferta de regresarnos al México de Peña Nieto trae a la mente de la mayoría de los ciudadanos una película de corrupción y arrogancia.

9. Plantear una pregunta: cuestionar funciona, porque implica involucrar al ciudadano en el proceso de construcción de ideas y transmite una sensación de respeto, además de facilitar que el votante se sienta dueño de la propuesta que le ofrecen. En este caso, la oposición necesita plantearle varias preguntas a su militancia y luego a la sociedad. desgraciadamente, al menos hasta ahora, la percepción es que ‘Va por México’ no está dispuesto a preguntar: ni de manera retórica y ni siquiera a la militancia de sus respectivos partidos.

10. Brindar contexto y explicar la relevancia: la oposición ha intentado cumplir con este punto, pero lo ha hecho con un lenguaje que siente ajeno y prefabricado. A todos nos queda claro que el contexto de la alianza opositora y su relevancia se relacionan con ponerle un alto al proyecto presidencialista y centralista encabezado por el presidente López Obrador. Ahora hay que convencer a la gente de que la alternativa opositora es preferible.

Los opositores llevan meses insistiendo en que “sí hay de otra” y que son distintos a López Obrador. Ese contraste ya quedó claro, pero no basta con que “haya de otra”, esa otra tiene que ser mejor.

Este es el camino. Ojalá lo entiendan.

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2 comments
  1. Felicidades Gerardo. Claro, sencillo, al punto. Objetivo, sin cargas.
    En pocas palabras, #Imperdible
    Felicidades

  2. Todo muy bien. Solo aclarar que el proyecto de López Obrador no es socialista, el Se ejerce capitalismo de cuates. Revisen sus actuaciones.
    Es preciso conocer bien la historia para no caer en errores. No es socialista ni de izquierda.

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