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Tiranía, El American

Segundo día del Oslo Freedom Forum 2021: “Las tiranías del mundo hoy son una sola”

Durante el segundo día, los invitados se dedicaron a señalar las características comunes de las tiranías del mundo contemporáneo

El pasado martes en Miami tuvo lugar el segundo día del Oslo Freedom Forum 2021 de la organización Human Rights Foundation (HRF). Bajo el lema Truth Ignited, el foro de este año se dedicó a señalar los totalitarismos radicales y la amenaza que suponen para la libertad de nuestro hemisferio.

Céline Assaf Boustani, directora de Programa de la HRF, abrió el segundo día del foro dedicando unas palabras a los invitados, todos ellos víctimas políticas de las dictaduras contemporáneas: la cubana Tania Burguera, el ruso Alexei Navalny, la norcoreana Yeonmi Park y el venezolano Leopoldo López.

Boustani se refirió a los invitados como “potentes recordatorios de que, a pesar de los desafíos de los últimos 18 meses [de pandemia], todavía hay personas con la fuerza, el coraje y la determinación para seguir luchando por la verdad”, y afirmó que “sus voces son las que suelen ser ahogadas por la propaganda gubernamental”.

Cuando los cubanos dijeron “¡basta!”

La artista cubana Tania Burguera, perseguida por la tiranía castrista por expresar su opinión en forma de arte, dedicó su presentación a proveer datos sobre las protestas que tuvieron lugar en Cuba a partir del 11 de julio, y a explicar al mundo algunos de los motivos que llevaron a los cubanos a expresar su hartazgo en las calles.

“Durante mucho tiempo tuve el privilegio de, como artista, ser quien no podía ser como ciudadana cubana”, dijo Burguera, y sugirió que las protestas del pasado mes de julio fueron una muestra de libertad que tuvo severas consecuencias.

Mostrando videos y fotografías sobre los sucesos y señalando las órdenes de violencia dadas en vivo por el dictador Miguel Díaz-Canel, la artista indicó que los cubanos salieron a la calle el 11 de julio a perder el miedo y que, aunque el régimen intentó señalar el evento como un levantamiento aislado, en realidad se trató de la “acción espontánea más grande” de los cubanos “tras 62 años de dictadura”.

Artista cubana Tania Burguera en el Oslo Freedom Forum 2021. (Captura de Youtube)

“Tuvimos en un día 1,088 presos políticos”, dijo Burguera. “Lo increíble es que Cuba en un día tuvo más presos políticos que Nicaragua y Venezuela juntas, y se convirtió en un día en uno de los países con mayores tasas de presos políticos per cápita del mundo”.

Además denunció que, entre los detenidos durante las protestas había niños y adolescentes que “han sido tratados como adultos” en las prisiones del régimen, y que la misma policía política se disfrazó de personal médico para capturar artistas que se encontraban en huelga de hambre.

“Como puede ver, esas personas no están capacitadas para sanar. Esas personas están capacitadas para someter a la gente y ponerla en prisión”.

Burguera definió la Cuba de hoy como “un lugar donde los activistas independientes están en prisión por hacer periodismo por internet” y donde “las agencias de prensa extranjeras son amenazadas por el Gobierno si publican algún artículo que los cuestione”.

Según la propia experiencia de la artista, la policía política del régimen castrista amenazó a los familiares de los presos políticos con impedirles las visitas en las cárceles si se negaban a borrar todo el contenido sobre las protestas de sus redes sociales.

“Cuba es un país militarizado donde no se respeta la ley”, continuó Burguera. “El régimen cubano lo sacrifica todo, incluido el pueblo, para mantenerse en el poder. El problema con Cuba es la normalización de la violencia política”.

Rusia: tiranía de corrupción

El foro contó con la participación de la periodista Maria Pevchikh, líder de investigaciones de la Fundación Anti-Corrupción fundada por el perseguido político opositor de Rusia, Alexei Navalny. La presentación de Pevchikh fue dedicada a leer una carta pública de Navalny.

Luego de contar su propia experiencia de persecución política haciendo periodismo en Rusia y de contar la angustiosa historia de envenenamiento de Navalny por parte de las autoridades gubernamentales, Pevchikh leyó una emotiva carta en la que el perseguido político saluda la labor de los defensores de los derechos humanos e invita al mundo a escucharlos. A continuación, la transcripción completa.

Periodista rusa Maria Pevchikh leyendo la carta de Alexei Navalny en el Oslo Freedom Forum 2021. (Captura de Youtube)

«No hay nada único en dirigirse a un foro de derechos humanos por correspondencia o virtualmente. Así es como se hacen las cosas ahora, esta es la nueva normalidad por un tiempo. Y todos esperamos que, algún día, como resultado de los competentes esfuerzos conjuntos de los líderes estatales que derrotarán la pandemia, no habrá más direcciones virtuales. Nos volveremos a ver, nos daremos la mano, sonreiremos y haremos todo lo posible para superar toda tranquilidad durante las pequeñas charlas. Pero cuando llegue ese día, muchos de nosotros todavía no podremos asistir.

Las restricciones de Covid no son las únicas razones por las que yo y muchos otros no podemos estar aquí ahora. Si bien los líderes mundiales pueden ser buenos para resolver ciertos problemas globales, su efectividad deja mucho que desear cuando se trata de proteger los derechos humanos.

Me temo que pronto se considerará un milagro si un activista mundialmente conocido de Rusia, Bielorrusia, Kiev o Hong Kong llegue al extranjero en persona en lugar de enviar un papel desde la celda de una prisión. Todos se sorprenderán y susurrarán: “Wow, qué inusual, qué persona tan original, de un destino sin precedentes, decidió destacarse en lugar de ir a la cárcel como todos los demás”.

Dirigiéndome a los participantes del Oslo Freedom Forum, a los líderes del movimiento de derechos humanos que, más que nadie, tienen pleno derecho a decir un masivo: se los dije. Es cierto que nos lo dijeron, nos advirtieron, y tenían toda la razón, y los que no les escucharon se equivocaron inmensamente. Y creen que todo líder estatal debería repetir exactamente estas palabras. Pero, en cambio, escuchamos palabras diferentes de su parte.

Durante los últimos 30 años, ¿cuántas historias nos han contado sobre los milagros de la modernización autoritaria? ¿Cuántas veces diplomáticos experimentados, ondeando auténticas pancartas políticas, susurraron en nuestros oídos: “Oh, no presionen a este dictador por los Derechos Humanos, lo espantarán; está listo para reformas económicas y eso es más importante, hay que entenderlo”? ¿Cuántas veces los banqueros de inversión nos han guiñado un ojo desde las páginas de los periódicos de negocios, diciendo: “Y qué si hay algunas antorchas aquí y allá, lo que importa es que la economía está creciendo un 7 % anual”?

Surgió toda una religión, que se puede llamar “los testigos del segundo milagro de Singapur”. Mucha gente, desde Washington hasta Frankfurt y Londres, creyó piadosamente en él y continuó haciéndolo. Ruanda, Kazajstán, Rusia, Bielorrusia, Chile, fueron los profetas de esta religión. Repitieron como un mantra: No nos molestes con temas de derechos humanos, solo llena el país de inversiones y seguramente nos convertiremos en un segundo Singapur.

Pero nunca ha aparecido un segundo Singapur. Los defensores de los derechos humanos, que todavía ocupan puestos en los comités ejecutivos mientras son silenciados cada vez con más frecuencia, resultaron tener toda la razón. No habrá crecimiento sostenible ni desarrollo real en países donde los derechos humanos no se han convertido en la base del Estado. Y mientras la observancia de los derechos humanos en un país en particular no se convierta en un factor práctico de política interna, no menos real que la tasa de interés del banco central, este país puede –en el mejor de los casos– ser un ejemplo de crecimiento autoritario temporal, que pronto se convertirá inevitablemente en problemas y pérdidas.

La organización que fundé se especializa en la lucha contra la corrupción, y esto, evidentemente, es suficiente para convertirla en extremista a los ojos de las autoridades de mi país. La corrupción es la causa fundamental de muchos problemas y desafíos globales, desde la guerra hasta la pobreza, pero el desprecio por los derechos humanos ayuda a que la corrupción florezca. Para robarle algo a una persona, primero debe privar a esa persona del derecho a un juicio justo, a la libertad de expresión y a elecciones limpias.

Un funcionario que acepta un soborno y los policías que le ponen una bolsa en la cabeza a un preso atado a una silla, son la misma persona. Su ley es la superioridad del fuerte sobre el débil; la superioridad del interés de una corporación sobre el derecho de un individuo; la voluntad de cometer delitos como acto de lealtad.

Saludo al foro y junto a ustedes quiero y exijo que se escuchen sus voces. Exijo que las cuestiones de derechos humanos dejen de ser una formalidad y el último y más insignificante punto de un comunicado de otra cumbre de líderes. Los derechos humanos y la lucha por ellos son de lo que debería tratarse la política, no de los gasoductos y la siempre vaga corporación de seguridad. La regla fundamental de la política mundial debería ser que, si una acción o un evento no conduce a mejoras reales en los derechos humanos, entonces, en el mejor de los casos, es inútil.

Ustedes nos lo han advertido. Y tenían toda la razón».

El mundo paralelo de Norcorea

El segundo día del foro también contó con la desertora norcoreana y activista por los derechos humanos, Yeonmi Park, quien ha ganado reconocimiento global por convertirse en una de las primeras figuras en escapar de la tiranía absolutista de Kim Jong-Un y decir la cruda verdad, con lujo de detalle, sobre lo que ocurre entre las fronteras de Corea del Norte.

Desertora norcoreana Yeonmi Park en el Oslo Freedom Forum 2021. (Captura de Youtube)

En esta oportunidad, la presentación de Park fue jocosa. Inició burlándose de Kim Jong-Un, llamándolo “cabrón” y “bastardo” para luego expresar lo bien que se siente. “Incluso si digo que es un idiota y un bastardo, ¡no me va a ejecutar!”, bromeó en sus palabras iniciales. “¡Es genial estar en este país libre y conocerlos a todos como una persona libre!”, continuó.

Park quiso utilizar su tiempo para hacer algo distinto: reír. Dijo que, luego de haber sido rehén en la frontera de China y atravesar el desierto de Gobi con destino a Mongolia mientras era una esclava de la tiranía norcoreana, llegar a Estados Unidos le abrió los ojos a un mundo que no conocía. Un mundo libre, donde la gente es lo que quiere ser.

Cuando llegó a Miami, contaba Park, le sorprendía ver mujeres en bikini, y se llevó una enorme sorpresa al saber que un hombre podía morir por amor en una película de Hollywood. “No hay una palabra para ‘amor’ en Norcorea”, dijo entre risas. Poco después fue invitada a una convención de hackers, cosa que también era una novedad para ella.

En Norcorea, Park estaba aislada del mundo exterior. No conocía la comida del mar, no sabía lo que era el Internet, no tenía idea de lo que era un gay ni cómo se comía una langosta. Su vida de esclava en Norcorea la privó de todo lo que conocemos en el mundo libre. Park no conocía nuestra libertad.

“Y, aunque me estoy riendo con ustedes en este momento, parada aquí, maldiciendo a Kim Jong-Un, y porque me enfrenté a Kim Jong-Un, él castigó a tres generaciones de mi familia que dejé atrás en Corea del Norte”, confesó.

Park agradece haber llegado a los Estados Unidos porque, según cuenta ella misma, este país le mostró la libertad y le abrió los ojos a un mundo que, porque era esclava de una tiranía totalitaria, oscura y sin escrúpulos, nunca había conocido.

“Este es un lugar donde por primera vez entendí que no estoy sola en este mundo”, continuó. “Que a la gente realmente le importa lo que está sucediendo en los rincones más oscuros de nuestro planeta”.

Venezuela y la “ola autoritaria” del Caribe

Para poner en contexto la magnitud del problema que vive Venezuela que pasó de ser uno de los países más prósperos del mundo a tener a más del 94 % de su población viviendo en la pobreza, el HRF invitó al activista político y mártir de la dictadura chavista, Leopoldo López.

Exiliado en España desde octubre de 2020, López habló de la “ola autoritaria” que azota a Latinoamérica y socava las libertades, y de cómo Venezuela tiene una enorme influencia en el desastre.

Además dijo que la situación en Latinoamérica es frágil porque “la democracia es frágil”, y dedicó su mensaje a pedir que la lucha “se unifique” contra los regímenes dictatoriales que destruyen las libertades de la región.

“El problema en Venezuela podría verse como un problema singular. Pero no lo es”, dijo López. “Es un problema global”. Señaló que existen hoy 2,800 millones de personas sobre la faz de la tierra que están viviendo bajo regímenes autoritarios de algún tipo.

Dirigente político venezolano, Leopoldo López, dirigiéndose a la audiencia del OFF 2021. (Captura de Youtube)

Además dijo que el principal problema es que todas estas tiranías se relacionan entre sí, se soportan, se financian y se retroalimentan para crecer, porque funcionan como una sola.

“La principal razón por la que Maduro sigue en el poder es porque recibe el apoyo de países poderosos y muy activos que apoyan la expansión del autoritarismo en todo el mundo”, dijo López. “Y estoy hablando de China, Rusia, Irán, Turquía y, en nuestro caso, Cuba”.

De tal manera que, según López, para combatir estas tiranías, la única solución es la unidad de criterios a la hora de enfrentarlas.

Tras la participación de Leopoldo López, el evento de la HRF cerró con la presentación musical de los legendarios jazzistas cubanos Paquito D’Rivera y Chucho Valdés, ambos expatriados por la tiranía de los hermanos Castro.

El Oslo Freedom Forum 2021 inició el pasado lunes 4 de octubre con las historias de algunas víctimas de la persecución política de los regímenes de Nicaragua, Bielorrusia e Irán, y contó con invitados de Estados Unidos, Noruega y otras naciones libres del mundo.

1 comment
  1. Las tiranías se visten de diferentes formas hoy las vemos con el Covid-19, ya las investigaciones dan por hecho que es una gripe y por eso han hecho un genocidio, y han encerrado miles de personas y niños nos han impuesto las mascarillas o bozal , y la vacuna de verdad eso lo que han hecho es un genocidio de la humanidad y toda esa gente cree en los políticos y gobiernos tiranos ese ejemplo queriendo vacunar jóvenes, niños y bebes , mujeres embarazadas han llegado hasta que todos queremos luchar contra las tiranías de la infamia ! Les pido trabajar unidos contra las tiranías y las dictaduras y la infamias del hombre que quiere esclavizarnos !! Hoy no existe ni libertad ni derechos humanos!!

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