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Histórica resolución: Parlamento Europeo desenmascara complicidad de socialistas españoles con dictadura cubana

Quienes tienen el deber de defender la integridad de las instituciones democráticas, no pueden adoptar actitudes ni recurrir a métodos tenebrosos que niegan sus principios

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El Parlamento Europeo (PE) aprobó la pasada semana una resolución que denuncia la violación sistemática de los derechos humanos en Cuba y exige una presión mucho más fuerte a la Comisión Europea para que la dictadura castrista garantice “la liberación de todos los presos políticos y personas detenidas de manera arbitraria exclusivamente por ejercer su libertad de expresión y de reunión”.

Mano dura en contra el régimen comunista de Cuba, salvo por parte del Partido Socialista de España.

El peso de los tres principales grupos que representan la legislatura europea —populares, liberales y socialistas— garantizó con 386 votos a favor (un 57% del total) la aprobación de esta trascendental sentencia, a pesar de las maniobras de los socialistas españoles capitaneados por su máximo dirigente, el jefe de la diplomacia europea Josep Borrell, quien desde hace tiempo venía multiplicando las gestiones para tratar de cambiar el resultado, desmarcándose del parecer general de la Cámara.

Lejos de condenar la tiranía de los Castro, el majestuoso ridículo hecho por este experimentado funcionario de la política española no tiene precedentes. El señor Borrell no solo objetó el texto claro y definitivo de los diputados comunitarios, sino que también eludió hacer cualquier referencia al incremento de las detenciones arbitrarias y de los presos políticos en la Isla, convirtiendo sus intervenciones en una especie de tributo al régimen totalitario que más ha reprimido a su pueblo en los últimos 60 años.

Precisamente, el texto aprobado por los europarlamentarios reconoce el rotundo fracaso del Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación (PDCA) suscrito en 2016 entre la UE y Cuba, y del que Borrell ha sido uno de sus principales valedores.

En este sentido, el PE lamenta que “la situación de los derechos humanos y la democracia en Cuba no ha mejorado tras la entrada en vigor del Acuerdo político con la UE», a la vez que reconoce “la falta de compromiso y voluntad del régimen cubano por realizar avances o encontrar vías para reformar el régimen”.

Asimismo, el documento subraya que, lejos de haber contrarrestado la deriva autoritaria, la situación en Cuba se ha deteriorado por lo que exige la derogación de los recientes Decretos 349 y 370 que “violan la libertad de expresión”, y el derecho y garantía a un juicio justo para activistas y disidentes.

La resolución también reprocha que la oficina que dirige Josep Borrell —tanto en la Bruselas como en La Habana— excluya de manera arbitraria a la oposición democrática cubana y a las organizaciones de la sociedad civil independientes de los diálogos políticos que propicia la Unión Europea, cuyos interlocutores son elegidos antirreglamentariamente por parte de las autoridades cubanas.

No es la primera vez que Borrell, en su condición de ministro de Exteriores de la Unión Europea (UE), rompe el consenso europeo e internacional para favorecer a la dictadura de La Habana. Por eso la resolución también amonesta el incondicional ejercicio de financiación que la UE, a través del Servicio Europeo de Acción Exterior que dirige Josep Borrell, ha mantenido durante los últimos tres años con el régimen cubano mientras niega a los opositores políticos el acceso a este tipo de fondos que pagan todos los contribuyentes europeos.

Las pruebas de la injerencia

Pero los gestos de connivencia de Borrell implican también a su gabinete y al grupo socialista del que fue cabeza de lista en las anteriores elecciones europeas.

El pasado mes de febrero, el embajador comunitario en Cuba, Alberto Navarro se posicionó políticamente junto a un grupo de artistas, intelectuales y profesionales de la isla —funcionarios cuidadosamente elegidos por su nivel de servilismo al régimen— para exigirle a Biden a través de una carta el levantamiento del embargo.

Igualmente, con el visto bueno de Borrell, Navarro boicoteo y denegó el acceso a las instalaciones de la UE en La Habana a los opositores cubanos premiados con el premio Sajarov para que participaran virtualmente en una audiencia organizada por la Delegación para América Central del Parlamento Europeo.

Las decisiones de Navarro no son los únicos indicios de que algunos miembros del equipo de Borrell podrían estar trabajando en beneficio de la dictadura cubana.

Un artículo reciente publicado en el diario ABC bajo la firma de Javier Lorrondo, presidente de la ONG Prisoners Defenders, desvela una relación íntima y estrecha de un grupo de europarlamentarios del PSOE con el régimen de La Habana.

Concretamente, unos días antes de que la Eurocámara aprobara la resolución arriba señalada, la asesora política, Pilar Ruiz Huélamo, integrante del grupo de los Socialistas y Demócratas en el PE, alertó al presidente del PSOE en Europa, Javier Moreno Sánchez, sobre el interés que tenían el Partido Popular Español (PP) y el grupo Renew Europe, en analizar en el pleno del Parlamento “la situación en Cuba”.

En el correo electrónico, al que ha tenido acceso el diario español, Huélamo advertía: “PPE y RENEW han pedido un punto en el próximo pleno sobre la situación en Cuba, declaración de Borrell con resolución. Uno de los puntos que quieren denunciar es el descrito en este manifiesto que han firmado ya 5 diputados. Como sabéis, va a ser difícil poder pararlo, no tenemos mayoría. Me pregunto si queréis avisar vosotros a la Embajada de Cuba o aviso yo a Heidy. El gabinete de Borrell ya está al tanto. Aprovecho el mail para pedir cita con Javier la semana aproxima para tratar este tema y otros si es posible”.

Respecto al contenido de esta conversación revelada por el periodista, los socialistas españoles, Huélamo y Moreno, intercambiaron en su e-mail al menos tres asuntos de especial interés para la inteligencia cubana. Por un lado, advierten sobre la inminencia de la resolución que ya habían firmado 5 diputados. Por otro lado, lamentan la incapacidad de su grupo político para frenarla. Y la tercera cuestión —y no menos importante— ponen en evidencia la disponibilidad de los funcionarios para informar a la Embajada de Cuba de un asunto sobre el que el gabinete de Borrell conocía al detalle.

No hay motivo para dudar de la sinceridad de Borrell en su propósito de recuperar la convivencia democrática en Cuba. Pero tampoco los hay para poner en tela de juicio las críticas de estos europarlamentarios sobre el presunto intento de Borrell de intentar boicotear un debate (en la Eurocámara) en coordinación con la Embajada de Cuba.

Viendo las cosas con perspectiva, mientras los diputados del PE en su gran mayoría se preparaban para analizar la grave situación de los derechos humanos en Cuba —con la certeza de que funcionarios de alto rango como es el caso de Joseph Borell podrían haber actuado para desarticular cualquier operación que garantizara la seguridad y la integridad de las instituciones europeas— presuntamente funcionarios del partido Socialista Español que trabajan Estrasburgo espiaban a los diputados e informaban a La Habana con lujo de detalles.

La implicación de estos altos representantes socialistas españoles en una presunta trama de connivencia con el régimen cubano deja en una situación muy comprometida al equipo de Borrell y le obliga a dar una explicación detallada de los hechos.

Esta vez va en serio

Podría decirse que la política diplomática que ha empleado Josep Borrell en Cuba ha sido inversamente proporcional a sus logros. Y su decisión de continuar respaldando al régimen totalitario de Cuba es impropia de quien debe velar dentro de la gobernanza comunitaria por el cumplimento de la defensa de los valores de la dignidad humana, la libertad y la democracia en el mundo.

A partir de ahora, Borrell no tiene autoridad moral para volver a engañar a los diputados europeos y a la opinión pública con mensajes confusos sobre la situación en Cuba.

El político socialista español ha agotado su arsenal de falsa retórica mesiánica cuando entre otras cosas, señaló recientemente en la máxima institución parlamentaria europea, que el Acuerdo de Diálogo Político y Cooperación había creado “nuevos espacios para la participación de la sociedad civil cubana”, y que le constaba que no existe un instrumento mejor para “acompañar al país en la reforma política, económica y social”.

Sus afirmaciones no se corresponden con su papel de árbitro ni con los principios democráticos que deben guiar su cargo de Alto Representante de Política Exterior de la Unión Europea. Y su falta de imparcialidad resulta especialmente innoble, cuando se trata de un pueblo y de una oposición política —sin voz ni voto— que sufren uno de los sistemas represivos más exonerados y crueles del mundo.

Borrell debería empezar por aclarar sus propias palabras y explicar a los ciudadanos europeos y a las víctimas de la represión en Cuba porque casi cuatro años después de la entrada en vigor del citado Acuerdo, continúan en la isla los arrestos arbitrarios, el terror generalizado y los crímenes de lesa humanidad.

Las manifestaciones que en días pasados tuvieron lugar en diferentes ciudades del mundo para condenar la bochornosa confabulación del Partido Socialista Obrero Español (PSOE) con el régimen en la Isla han demostrado la capacidad de movilización a la que se puede enfrentar los verdugos del régimen de La Habana y sus cómplices externos, a la hora de orquestar maniobras para legitimar los métodos represivos en Cuba.

Este fue el caso de una protesta reciente frente al consulado de España en Miami, en el que el acreditado abogado del exilio cubano, Santiago Alpízar, lanzó una dura advertencia al Gobierno de Pedro Sánchez: “Su conducta degrada la postura de España en la Europa solidaria del pacto de Lisboa y del acuerdo de cooperación con Cuba, forjado a cambio de libertades y respeto de los derechos fundamentales de todos los cubanos”.

Quienes tienen el deber de defender la integridad de las instituciones democráticas —como es el caso de Josep Borrell— no pueden adoptar actitudes ni recurrir a métodos tenebrosos que niegan sus principios.

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