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Partido Comunista chino

Partido Comunista chino endurece medidas para conservar el poder

«Si quieres negociar en China, cantarás su melodía», dijo James Lilley, embajador estadounidense en China de 1989 a 1991

El Partido Comunista chino en la Asamblea Popular Nacional ha suspendido el debut del gigantesco Ant Group, propiedad del empresario chino Jack Ma, en la bolsa de valores. El grupo empresarial se preparaba para ingresar a las bolsas de Hong Kong y Shanghai por un valor cercano a los 34,000 millones de dólares, lo que situaba a Ma como uno de los hombres más ricos del mundo. 

Según las autoridades chinas, «un cambio en el entorno regulatorio significó que Ant ya no cumple con las condiciones de cotización o requisitos de divulgación de información».

Jack Ma pretendía que Ant Group percibiera tarifas más altas por las transacciones a costa de los bancos estatales, que además asumirían la mayor parte del riesgo. También planea crear una moneda digital, lo que le daría el control sobre la estabilidad de su sistema de pago y un gran poder sobre la economía china, lo que puso en alerta a Beijing. 

China ha hecho esfuerzos para atraer inversionistas extranjeros, sin embargo, con la suspensión a Ma de la que sería la oferta pública de inversión (OPI) mas grande del mundo, el Partido Comunista chino manda un mensaje contundente a los inversionistas. A pesar de pertenecer a este partido, Ma hizo comentarios atacando el sistema bancario dirigido por Beijing, lo que generó una ambiente desafiante que probablemente desató este segundo golpe a Ant Group en 2020, después de que en octubre de este año EE. UU. propusiera incluir a este conglomerado en lista negra por sus vínculos con la dictadura china. 

Mientras Ant Group representa para Washington una amenaza de seguridad nacional y denuncia presuntas violaciones a los derechos humanos, para Beijing el modelo de negocios de Ma representa un riesgo para la economía del gigante asiático, pues no está dispuesto a perder control ante una empresa privada. 

Actores globales juegan con las reglas de China, pero sin mencionar al Partido Comunista chino. Se regocijan de sus nuevos vínculos con la creciente potencia y al mismo tiempo aceptan y normalizan la mordaza que Beijing les pone por el hecho de negociar con ellos. Mientras gobiernos e inversores afirman por un lado que China ha dejado atrás las doctrinas marxistas, ya que ahora son una gran potencia económica mientras, por el otro este régimen les cercena su libertad de expresión o capacidad de negociación.

Hong Kong, ¿un país dos sistemas?

Las imposiciones regulatorias a Jack Ma llegaron hasta Hong Kong, donde la bolsa ha acatado nuevamente el poder de Beijing. Invertir en este territorio ya no es una cuestión de reglas locales basadas en la ley, sino que, por el contrario, los empresarios deben asumir las condiciones del régimen chino. 

Es la evidencia de que Un país dos sistemas no es viable cuando se tiene al Partido Comunista chino de por medio. Beijing ha estado intensificando su control sobre Hong Kong desde 2014 y con las recientes protestas que buscaban libertad y democracia, China ha tomado decisiones contundentes usando todos los medios legales y de facto posibles para socavar el estado de derecho de este territorio.

Desde la implementación de la Ley de Seguridad Nacional por parte del régimen chino, el Parlamento de Hong Kong perdió sus potestades, ya que ahora depende de la Asamblea Nacional, haciendo que Beijing pueda perseguir no solo a los ciudadanos, sino también a los parlamentarios que hagan ejercicio incorrecto de su curul. Es decir, que vayan en contra de las disposiciones del partido único, como sucedió con la reciente destitución de cuatro legisladores prodemocracia

La OMS y Taiwán

El pasado martes 10 de noviembre el Ministerio de Relaciones Exteriores de China elogió a la Organización Mundial de la Salud (OMS) por excluir a Taiwán de la reanudación de la sesión de la Asamblea Mundial de la Salud (AMS). Según la prensa local, el portavoz del ministerio, Wang Wenbin «se jactó de que la decisión del comité demuestra que “el principio de una sola China es inquebrantable” y afirmó que perseguir tales “propuestas impopulares relacionadas con Taiwán está condenado al fracaso”».

Al mismo tiempo, según Deutsche Welle, los internautas fueron censurados en Facebook, puesto que la OMS les restringió el uso completo de vocabulario referente a Taiwán en la transmisión en vivo. 

Antes de la reanudación de la Asamblea Mundial de la Salud, Estados Unidos, los aliados diplomáticos de Taiwán y algunos países europeos entregaron sus peticiones al secretario general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, con la esperanza de que la OMS le permitiera a Taiwán participar en el evento como observador. Al final, Taiwán no fue invitado a participar.

Por otro lado, el secretario de Estado de Estados Unidos, Mike Pompeo, anunció nuevos vínculos económicos con Taiwán, lo que provocó la reacción de China que busca mantener el control militar y económico de la región Indo-Pacífico. Cabe recordar que Estados Unidos a intensificado el apoyo a sus aliados en Asia, incluyendo a Taiwán, con el fin de contrarrestar la influencia del Partido Comunista chino.

El portavoz Wang le respondió a Pompeo recordándole que no debe interferir en las relaciones del estrecho e instó que «a Estados Unidos a que se adhiera al principio de una sola China y a los tres comunicados conjuntos China-Estados Unidos, y suspendiendo todas las formas de intercambios y contactos oficiales con Taiwan y evitando elevar su relación con Taiwan de cualquier manera sustancial».

Estados Unidos ha puesto en la mesa los derechos humanos, la democracia y la libertad a la hora de crear vínculos con China 

Los inversionistas americanos han estado en línea con las reglas del Partido Comunista chino, incluso miembros de la Administración Trump mantienen fuertes lazos comerciales con empresas Chinas. De hecho, el mismo presidente deberá responder ante el Banco de China por un préstamo de 211 millones de dólares que en 2012 hizo a nombre propio. 

Sin embargo, el trabajo del Congreso de Estados Unidos en denunciar y sancionar a China por los abusos a minorías religiosas y en las prácticas económicas ha hecho que las compañías sean más prudentes sobre dónde y cómo invertir en el gigante asiático. Algunas empresas, como Apple y Lacoste, han tenido que ajustarse a las normativas relacionadas con la protección de derechos humanos. Además del conocido caso de Huawei, gigante tecnológico vetado en numerosos países gracias al actuar de EE. UU. 

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El presidente Donald Trump en reunión con el dictador de China, Xi Jinping. (Flickr)

Respecto a un potencial gobierno de Biden se espera que continúe al menos con la defensa de los derechos humanos y la protección de las víctimas del comunismo chino. Las relaciones comerciales probablemente comiences a abrirse, pero es algo que se desarrollará dependiendo de si Biden logra o no la mayoría en el Senado. 

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