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Pese a las críticas, el paso de Jair Bolsonaro por New York fue exitoso

Pese a las críticas, el paso de Jair Bolsonaro por New York fue exitoso

La pataleta mediática en contra del presidente brasilero no tiene sentido. Allí es donde radica el principal éxito del mandatario en su paso por «La ciudad que nunca duerme»

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¿Qué presidente hoy por hoy se atreve ir contra las normas de lo políticamente establecido? La verdad, muy pocos, pero quedan algunos, Jair Bolsonaro es uno de ellos.

El mandatario, junto a su comitiva, paseaba por las calles de New York a la espera de inaugurar la Asamblea General de las Naciones Unidas. Es mundialmente conocido que Bolsonaro no está vacunado contra el COVID-19 y, de hecho, Bill de Blasio, el alcalde demócrata de la ciudad de New York, advirtió a los presidentes del mundo, especialmente al brasilero, que «Si no quieren vacunarse, no se molesten en venir».

Bolsonaro no está para complacer a sus críticos, ni a sus enemigos políticos. Lo ha demostrado una y otra vez. Así que no solo no se vacunó contra el COVID-19, sino que además pudo disfrutar de una pizza neoyorquina que causó mucho revuelo, pues el mandatario se la comió en la calle, como un turista más, ya que no podía entrar a ninguno de los restaurantes de la Gran Manzana que exigen pasaportes de vacunación.

Las reacciones en redes fueron espectaculares. Algunos criticaron la actitud de Bolsonaro por no querer vacunarse, sin embargo, mucha gente elogió al presidente por mostrar sencillez y no caer ante el chantaje de los pasaportes de vacunas, medida a la que Bolsonaro se opone expresamente bajo el argumento de que ponerse una vacuna es decisión y responsabilidad individual.

Jair Bolsonaro come una pizza en las calles de New York. Vídeo: El Mundo, YouTube

Incluso, en una reunión con el primer ministro de Reino Unido, Boris Johnson, a Bolsonaro se le ofreció ponerse la AstraZeneca, la vacuna de mayor uso en Reino Unido. El presidente brasilero fue tajante: «Aun no».

Un discurso fuerte y sensato ante la ONU

Muchas instituciones, países, organismos internacionales y medios de comunicación querían ver a un Jair Bolsonaro decaído en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Se quedaron con las ganas. El presidente brasilero, siguiendo la tradición de la Asamblea General, fue el primero en hablar ante la ONU y su discurso fue uno de los mejores y más discutidos en todo el planeta.  

«Es un honor inaugurar una vez más la Asamblea General de las Naciones Unidas», dijo Jair Bolsonaro antes de empezar a enumerar algunos logros de su gestión que son puestos en duda por sus adversarios políticos. «He venido aquí para mostrar un Brasil diferente a lo que se publica en los periódicos o se ha visto en la televisión. Brasil ha cambiado, y mucho, desde que asumimos la presidencia en enero de 2019». 

Bolsonaro dijo que su administración está logrando combatir con éxito la corrupción además de recuperar económicamente al gigante sudamericano, asimismo, comentó que la legislación ambiental brasilera es una de las más desarrolladas del mundo y que debería tomarse como referencia en otras regiones del planeta, esto causó la indignación de los medios de comunicación y grupos progresistas “pro ambientalistas” que han sido habituales críticos del mandatario brasilero.

Fueron doce minutos de speech aprovechados al máximo por Bolsonaro. El presidente aprovechó a proyectar a su país ante el mundo, presentándolo con una economía pujante y potente que crece en infraestructura y tiene «todo lo que buscan los inversores: un gran mercado de consumo, excelentes activos y una tradición de respeto a los contratos y la confianza en nuestro Gobierno». 

«Brasil tiene el mayor programa de asociación de inversiones con el sector privado de su historia. Este programa ya es una realidad y está en plena ejecución», explicó Bolsonaro ante la ONU. «Hasta ahora se han contratado 100,000 millones de dólares en nuevas inversiones y se recaudó 23.000 millones de dólares en concesiones. En el ámbito de las infraestructuras, hemos subastado, para la iniciativa privada, 34 aeropuertos y 29 terminales portuarias». 

«Ya hemos adjudicado más de 6,000 millones de dólares en contratos privados para nuevos ferrocarriles. Hemos introducido un sistema de autorizaciones ferroviarias, que acerca nuestro modelo al modelo americano», continuó.

 Pese a las críticas, el paso de Jair Bolsonaro por New York fue exitoso
Jair Bolsonaro sostuvo un encuentro con el primer ministro británico Boris Jonhson. (EFE)

El mandatario también recordó la importancia de Brasil por su tamaño y capacidad de producción, sobre todo en materia agropecuaria y agrícola: «nuestra agricultura moderna, sostenible y con bajas emisiones de carbono alimenta más de 1,000 millones de personas en el mundo y solo utiliza el 8 % del territorio nacional».

Más allá de los datos presentados por Bolsonaro, para sus simpatizantes certeros para sus críticos exagerados, lo más importante de su discurso se centró en la proclamación de valores, en defensa de la propiedad privada, la libertad y Dios. También en contra de la izquierda más radical que por años azotó a Latinoamérica y también al gigante sudamericano.

«Brasil tiene un presidente que cree en Dios, que respeta a sus militares, valora a la familia y le debe lealtad a su pueblo», dijo el presidente. «Eso es mucho, es una base sólida, si tenemos en cuenta que fuimos al borde del socialismo». En otro momento, el presidente comentó que Brasil tiene «la familia tradicional como base de la civilización. Y la libertad humana solo se completa con la libertad de culto».

Por ello, Bolsonaro fue enfático al decir que su Gobierno no está a favor de la vacunación obligatoria que hoy muchos países occidentales, incluyendo Estados Unidos, están imponiendo. En Brasil, la ausencia de los pasaportes de vacunas está siendo un impedimento para llevar adelante un proceso de vacunación con relativo éxito, pues el país ya distribuyó unas 260 millones de dosis administrando, a la fecha, más de 220 millones dosis.

Bolsonaro, además, recordó que Brasil está comprometido en darle una mano a los inmigrantes y desplazados que huyen desde Venezuela debido a la tiranía comunista de Nicolás Maduro, también criticó al terrorismo islámico y dijo que a Brasil le «causa una profunda aprensión» la situación en Afganistán. Por ello, dijo, el país sudamericano concederá «visados humanitarios a cristianos afganos, mujeres, niños y jueces».

El discurso del mandatario, serio y directo, hizo que los medios pusieran el grito en el cielo. Especialmente cuando dijo que los brasileros salieron a respaldarlo en masivas manifestaciones contra los atropellos de la Corte Suprema Brasilera. La prensa de casi todo el planeta dijo que esas protestas convocadas por Bolsonaro fueron «antidemocráticas» porque el presidente «atentó» contra la separación de poderes, pero obviaron que la propia corte ha sido acusada por cometer abuso de poder desde hace mucho tiempo, incluso antes de la administración Bolsonaro.

En un reportaje del New York Times, publicado en 2019 y titulado «El poder judicial de Brasil, de símbolo anticorrupción a acusaciones por abuso de poder», se lee que muchas decisiones de la Corte Suprema pusieron en duda su credibilidad para ser un contrapeso del Gobierno antes de que juramentara Jair Bolsonaro. Este hecho ha sido sistemáticamente ignorado por gran parte de la prensa internacional, lo que es un hecho grave de negligencia periodística.

Andrzej Duda, presidente de Polonia, también se reunió con Jair Bolsonaro. (EFE)

Un paso exitoso

La prensa insiste en remarcar el paso de Jair Bolsonaro por New York como «bochornoso». Se basan, según ellos, en que el presidente dio un discurso «antivacunas» por proponer medicamentos no aprobados para tratar el COVID-19, en que dijo «falsas afirmaciones» o exageró logros en su discurso, o que simplemente se vio «humillado» por comer en la calle un pedazo de pizza. Se equivocan. El discurso del mandatario brasilero, más allá de lo que diga la prensa no afín al líder conservador, caló y tuvo mucho peso en una tribuna aun importante.

Bolsonaro inauguró la Asamblea y puso en evidencia que se puede llevar adelante un proceso de vacunación exitoso, en un país gigante, sin necesidad de imponer el pasaporte de vacunación que va contra las libertades más básicas de los ciudadanos. Similar a lo que sucede en Florida, que desde hace un año viene dejando mal parado a estados azules como California o New York. El contenido del speech, además, fue mucho más sensato que lo reseñado por la prensa global, basta con ver los elementos utilizados por el mandatario: democracia, libertades individuales, defensa a los derechos humanos y libertad de culto. También libre mercado y defensa a la propiedad.

Es bueno para el mandatario este tipo de cumbres. Pues no solamente sigue fortaleciendo vínculos diplomáticos claves —Boris Johnson, por ejemplo, manifestó sentirse “encantado” por conocer a su homólogo brasilero quien también se reunió con el presidente polaco, Andrzej Duda— sino que también genera reacciones contrarias que lo benefician. La pataleta mediática en su contra, desde redes sociales hasta medios, no parece tener suficiente base fáctica como tachar de «vergonzoso» su paso por New York, esa insensatez o exageración de la prensa internacional o enemigos políticos es donde precisamente radica el éxito de Jair Bolsonaro en esta gira neoyorquina.

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