fbpx
El comunista Pedro Castillo saca 11 puntos de ventaja a Fujimori en presidenciales de Perú, según encuesta

Pedro Castillo no es conservador

Si vinculamos la ideología sólo a las políticas, Castillo parece ser conservador. Pero entonces, también consideraremos conservadores a los revolucionarios del siglo XIX por su firme oposición al matrimonio homosexual, al voto de los esclavos y a que las mujeres usen pantalones

[Read in English]  

En las últimas semanas, el comunista de línea dura y presunto presidente electo de Perú, Pedro Castillo, ha sido llamado conservador por muchos. Los comentarios de Castillo en contra del matrimonio gay, el aborto, la eutanasia, la legalización de la marihuana, entre otras causas cercanas a los corazones progresistas, han llevado a que llamen a Castillo conservador, como si fuera un insulto.

Sin embargo, no creo, por el bien de conservadores y comunistas, que Pedro Castillo sea conservador. De hecho, creo que decir eso proviene de un error común que la gente suele cometer cuando se habla de ideología, a saber, atar una ideología a un conjunto específico de políticas en lugar de un conjunto específico de valores.

Por supuesto, si vinculamos la ideología sólo a las políticas, por supuesto, Castillo parece ser un conservador en la superficie. Pero entonces, también consideraremos conservadores a los revolucionarios liberales del siglo XIX por su firme oposición al matrimonio homosexual, al voto de los esclavos y a que las mujeres usen pantalones.

Atar la ideología simplemente a las políticas es el mismo error que suelen cometer los libertarios cuando consideran que Franco, Videla o… Milton Friedman son de izquierda.

Un individuo en Arabia Saudí que apoye que las mujeres puedan aceptar un trabajo sin autorización masculina y que, sin embargo, se oponga al mero hecho de oler una copa de vino con todo el poder de la Sharia es, sin duda, un liberal en términos saudíes. Sin embargo, si toma un avión hacia el sur de Europa, sería más conservador que la abuela de un conde británico.

Esta dificultad para definir una ideología en el tiempo y en el espacio es especialmente cierta en el caso del conservadurismo porque es, como dijo Sir Roger Scruton, una tradición marcadamente local.

¿Qué define una ideología?

¿Qué define una ideología, entonces? ¿Por qué Lisa Murkowski, que apoya el matrimonio homosexual y el aborto, es conservadora, pero Pedro Castillo no lo es?

La explicación es muy sencilla. Una ideología es una weltanschauung (cosmovisión) armada. Para explicarlo en los términos más sencillos posibles: si creo que beber un vaso de whisky durante la tarde es bueno para mi salud, eso forma parte de mi visión del mundo, aunque se convierte en una creencia ideológica en el momento en que encuentro un movimiento de bebedores de whisky para financiar un vaso diario de whisky para todos los mayores de 18 años.

Lo que lo vuelve una creencia ideológica no es el hecho de beber un vaso de whisky diario o el volver esta práctica una política pública, si no la creencia de que beber un vaso de whisky diario constituye un bien social. Es la creencia de fondo, no la práctica o la política concreta, lo que lo hace ideológico.

Con este tonto ejemplo lo que quiero decir es que la ideología tiene más que ver con actitudes y valores que con un conjunto de políticas.

Terry Eagleton, a quien no se puede acusar ciertamente de ser conservador, dice que una ideología son “ideas y creencias (ya sean verdaderas o falsas) que simbolizan las condiciones y experiencias vitales de un grupo o clase específica y socialmente significativa”. De nuevo, nos equivocaríamos si llamáramos conservador a Pedro Castillo por su apoyo o no a un conjunto de políticas. El conservadurismo, como todas las ideologías, tiene que ver con un conjunto de valores y creencias específico, más que con políticas.

Así pues, ¿qué es un conservador y por qué no deberíamos contar con Pedro Castillo entre ellos? Por una sencilla razón: Castillo es un revolucionario y de la peor clase. Y hablar de un conservador revolucionario sería tan raro como hablar de un libertario sonriente.

De hecho, si tuviera que definir el conservadurismo con dos palabras, diría que el conservadurismo se refiere a la gratitud y estabilidad. La gratitud es la emoción conservadora por excelencia porque los conservadores veneran el pasado para mantener viva la llama de la tradición, parafraseando a Mahler. Y la estabilidad porque el antónimo de un conservador no es un progresista sino un revolucionario. Por eso los conservadores suelen detestar al Papa Francisco más de lo que rechazan a Slavoj Zizek, que no encabezaría una revolución ni aunque le apunten con una pistola.

La gente olvida que el conservadurismo es una rama de la tradición liberal. El padre del conservadurismo, Edmund Burke, era un hombre que apoyaba la revolución americana pero veía la revolución francesa como algo totalmente diferente. No cortaba las ramas del árbol para que diera nuevos frutos, sino que lo estaba desenraizando. No se oponía al cambio; simplemente se oponía a cambiar Versalles por la guillotina, como haría cualquier hombre cuerdo.

Y, por supuesto, aquí radica una de las principales críticas al conservadurismo: que es como un padre impotente que, sabiendo que su hijo se escaparía a una fiesta durante la noche, le dice que vaya a la fiesta, pero sólo hasta las 11 de la noche. El conservadurismo parece tener el fin de moderar los impulsos radicales de la revolución, pero termina por apoyarla. Esta es la crítica que Jaume Balmes y Donoso Cortés dirigieron al conservadurismo español del siglo XIX, pero parece un tema para otro día.

¿Es Pedro Castillo un conservador?

La razón por la que Pedro Castillo no es conservador es sencilla: un hombre que quiere construir una nueva Constitución para sí mismo cuando parece que ganó la presidencia por unos pocos miles de votos y sin tener mayoría parlamentaria no puede ser llamado conservador porque es precisamente el antónimo del conservadurismo, un revolucionario resentido y malagradecido.

Pero, por otra parte, no voy a criticar a Castillo por el único par de posiciones sensatas que pueda tener. Sin embargo, tratar de establecer lo que es un conservador en el Perú con los mismos estándares de lo que hace un conservador americano o europeo parece un colonialismo ideológico disfrazado.

Si se considera a Pedro Castillo conservador, se debería llevar el mismo razonamiento hasta el final y decir que Franco es de izquierda y que los libertarios heterodoxos de hoy que se oponen al Big Tech, son socialistas. Pero creo que es un razonamiento excesivamente dogmático y geométrico. No voy a tomar ese camino.

1 comment
  1. Excelente articulo, claro y conciso; muestra una posición que no limita a poder cuestionarla, pero sí obliga a tener que confrontarse uno mismo sopesando informaciones que se adversan. Estupendo ejercicio de dialéctica.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Previous Article
Dólares, El American

El verdadero costo de los planes de gasto de Biden podría ser de $17.1 billones de dólares, tres veces más de lo anunciado

Next Article

Movimiento Victoria Ciudadana, el partido que busca aplicar las ideas de AOC en Puerto Rico

Related Posts
Total
64
Share