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Políticas socialistas en la agenda pública de Biden cambiarían el rumbo de EEUU

Biden implementaría un salario mínimo diario de 15 dólares, una disposición que podría establecer controles de precios nacionales y atentar contra el libre mercado.

La disputa electoral entre Donald Trump y Joe Biden se mantiene en instancias judiciales, sin embargo, grandes medios de comunicación ya declararon al demócrata como el próximo mandatario de Estados Unidos.

Los resultados electorales aún no son los definitivos, pero de comprobarse que Biden ganó legítimamente los comicios, desde analistas políticos hasta miembros del Partido Republicano deberán mantenerse alertas ante las políticas socialistas que podrían tomarse desde la nueva presidencia, con Joe Biden y Kamala Harris en el poder.

«Nuestro país no puede sobrevivir como nación socialista, y eso es lo que los demócratas quieren que sea. Estados Unidos nunca se convertirá en una versión a gran escala de Venezuela. Ya se le está quitando todo el control a Joe (Biden). ¡Tiene cero para decir!», dijo Trump durante su campaña electoral.

Para evitar que se cumpla la “profecía” de Trump será necesario vigilar las iniciativas o políticas socialistas desde un Gobierno demócrata con Biden a la cabeza y estar atentos a los indicios que muestren un cambio de rumbo perjudicial para la libertad de los estadounidenses.

Un reportaje de Foundation for Economic Education (FEE) reveló que la agenda de transición de Biden está llena de planes para aumentar el control del Estado.

La dupla Biden-Harris ya publicó sus propuestas, y entre ellas las cosas que más preocupan es que utilizarían La Ley de Producción de Defensa para atender el tema de la pandemia del COVID-19. Esta ley permite al Gobierno federal tomar el control de industrias privadas y ordenar fabricación.

De acuerdo con FEE, Biden usaría esta ley para apoderarse de más fabricantes privados y obligarlos a aumentar el suministro de equipos de protección temporal.

Otra normativa que preocupa es que en el marco de la recuperación económica de emergencia, Biden implementaría un salario mínimo diario de 15 dólares, una disposición que podría establecer controles de precios nacionales y atentar contra el libre mercado.

Un artículo publicado por el periodista Brad Polumbo para FEE menciona un estudio realizado por cuatro economistas de la Universidad de Stanford, en donde se analizaron las propuestas de Biden. En él se concluye que intervenciones desde el Gobierno distorsionarían los incentivos laborales, disminuirían la productividad y matarían puestos de trabajo. Esto sería algo similar a lo que hizo el chavismo en Venezuela.

Según el consejo editorial del Wall Street Journal «el riesgo de las políticas de Joe Biden no es que hagan que la economía se tambalee de inmediato», sino que tendrán un impacto a largo plazo.

«Tendrán un impacto corrosivo a largo plazo al aumentar el costo del capital, reducir el incentivo para trabajar e invertir, y reducir la productividad en toda la economía. Los estadounidenses pagarán el precio con un nivel de vida más bajo de lo que de otra forma lo harían, y que se merecen», señala el editorial del diario estadounidense. 

En una entrevista para El American, el reconocido analista político, escritor y cineasta Dinesh D’Souza señaló cuáles serían las políticas que desde el Gobierno federal le podrían abrir las puertas de Estados Unidos al socialismo.

«Deberíamos observar con mucha atención y analizar qué políticas adoptan que muevan a Estados Unidos a una dirección socialista como Venezuela», dijo D’Souza, y añadió que un Gobierno de Biden podría iniciar medidas y penalizaciones contra las empresas reduciendo así las inversiones en el país:

«Lo primero que estaría buscando es la continua demonización de los ricos. Ya vimos en la campaña, pero es posible ver que esta retórica continúe apoyada por políticas; incluso con altas tasas de impuestos o medidas confiscatorias que traerían como consecuencia la expulsión de empresas y gente rica de los Estados Unidos».

El analista también señaló que Biden-Harris buscarán controlar los principales sectores de la economía, como el energético. «El gobierno de Obama ya expandió su alcance sobre la industria automotriz y sobre los bancos en el sector de inversiones”, recordó. 

«Creo que un objetivo probable en particular para los demócratas es el sector energético, como cuando Hugo Chávez despidió al personal técnico competente de Pdvsa y lo reemplazó por burócratas que arrasaron con la compañía petrolera», dijo.

D’Souza también explicó que «Una tercera señal de socialismo (del Gobierno Biden-Harris) sería una intensificación continua de las divisiones raciales, tal y como se ha visto en Venezuela donde Hugo Chávez abrió una brecha entre la gente blanca y la gente negra, morena e indígena. De manera similar aquí, veríamos que la política racial se usaría para intensificar las divisiones en la sociedad».

El analista también hizo hincapié en que «la continua reescritura de la historia, el derrocamiento de monumentos, el control de las iglesias, las restricciones a la libertad de expresión y finalmente el respaldo a movimientos hostiles como Antifa o Black Lives Matter (Las vidas negras importan) serían indicios preocupantes de que Estados Unidos se dirige no por el camino de Escandinavia, a donde pretenden ir muchos izquierdistas, sino directamente a lo que hoy es Caracas».

Más indicios: Harris y sus políticas socialistas

De confirmarse la victoria electoral del Partido Demócrata, Harris, quien fue considerada como la senadora más radical entre la extrema izquierda estadounidense, llegará a la Vicepresidencia de Estados Unidos.

Según el sitio web de vigilancia GovTrack.us, un análisis del historial de Harris en el Senado revela que es la política más izquierdista en la Cámara Alta, por encima del socialista Bernie Sanders.

Entre las normativas populistas más parecidas a las presentadas por el chavismo en sus inicios, Harris propuso un proyecto de ley en el que enviaría a la mayoría de los americanos cheques por 2.000 dólares mensuales, sin importar las necesidades o circunstancias relacionadas con la pandemia por COVID-19.

Además, en los inicios de la resolución del Green New Deal en el Senado, Harris fue una de sus copatrocinadoras, compañera de la resolución de la representante Alexandria Ocasio-Cortez (AOC) en la Cámara de Representantes. Durante su campaña presidencial, la demócrata de California apoyó a viva voz una versión del plan climático de la extrema izquierda con un billonario gasto público.

Harris también ha apoyado repetidamente las estrictas leyes de «control de rentas» que imponen al gobierno controles de precios en las viviendas.

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