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El populista Gavin Newsom

El populista Gavin Newsom quiere comprar su absolución con el dinero de los contribuyentes

El gobernador demócrata de California enfrenta un proceso electoral revocatorio y su estrategia es simple: aprovechar un inesperado y gran superávit aumentando considerablemente el gasto público con subsidios

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Es insultante la facilidad de los políticos para utilizar en su beneficio el dinero de los contribuyentes, sobre todo cuando su situación política es delicada y compleja. El populista Gavin Newsom, gobernador de California, lo ejemplifica a la perfección.

La crisis en del Golden State

California tuvo un año dramático; la pandemia azotó con mucha fuerza el sistema de salud del estado, llegando a provocar, incluso, escasez de insumos médicos en determinados momentos. La economía también se vio afectada. La tasa de desempleo se ubica por encima del 8 %, la pobreza no deja de crecer, la crisis de vivienda sigue recrudeciéndose y, para más problemas, los millonarios dejan el Golden State para irse a estados rojos como Texas y Florida. La clase media también está migrando a otras regiones.

Miles de negocios quebraron a raíz de la crisis pandémica, los estratos sociales menos favorecidos vieron cómo sus ingresos medios bajaron, además, la inseguridad está fuera de control en varios de los condados más importantes.

Para nadie es un secreto que California es uno de los estados más progresistas no solo de América, sino del planeta; no en vano es el modelo de estado que admiran los demócratas más radicales en Washington. Sin embargo, pese a ser un estado azul, el gobernador demócrata de California enfrenta un proceso electoral revocatorio para finales de este año, y su estrategia para superarlo es simple: aprovechar un inesperado y gran superávit aumentando considerablemente el gasto público con subsidios.

Básicamente, Newsom, en un movimiento digno de político demagogo latinoamericano, quiere comprar su absolución con el dinero de los contribuyentes.

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Gavin Newsom es igual al político populista promedio latinoamericano. (EFE)

¿Cómo el populista Gavin Newsom quiere comprar su absolución?

Si bien el gobernador de California tiene posibilidades de ganar el revocatorio, el mismo aceptó él riesgo de ser destituido. La popularidad de Newsom, que el año pasado obtuvo buenos números al inicio de la pandemia, se desplomó por completo.

Las draconianas restricciones sanitarias —mientras él iba a una fiesta entre amigos—, la guerra con los padres por abrir las escuelas, el aumento de los homicidios y la crisis de los sintecho son algunas de las razones por las que Newsom perdió apoyo.

Pero el demócrata tenía un as bajo la manga; uno inesperado: un superávit out of context sin precedentes.

El pasado viernes, el demócrata presentó un plan de recuperación económica de 100,000,000 de dólares. Ese dinero saldrá de un superávit de un poco más de $ 75,000,000 y la ayuda federal de unos 26,000,000 de dólares.

¿Cómo es que California logró presentar un excedente tan grande? Primero las grandes empresas tecnológicas tuvieron un buen año pese a la pandemia. La posibilidad de los empleos remotos les dio estabilidad y los mercados bursátiles les sonrieron. En consecuencia, sus ingresos se mantuvieron estables y hasta crecieron notablemente; y como California tiene las tasas impositivas más altas del país para los millonarios, sus recaudaciones no se vieron afectadas por la pandemia.

«Las arcas de California están abarrotadas gracias al Silicon Valley de alto vuelo, al mercado de valores en alza y a una gran parte de profesionales que pudieron seguir trabajando a distancia durante Covid-19», se lee en Politico. «El estado cuenta con una estructura progresiva del impuesto sobre la renta que se apoya en gran medida en las rentas más altas, lo que ha permitido al estado disfrutar de unos ingresos récord a pesar de la pérdida generalizada de puestos de trabajo en los sectores de viajes y servicios, que ha mantenido la tasa de desempleo de California entre las más altas del país».

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Skid Row es una zona de Los Ángeles, California, donde la indigencia está desatada desde hace mucho tiempo. (EFE).

En un artículo de Capradio, que recoge las noticias más importantes a nivel estatal, se específica cómo se gastará el plan de 100,000,000 de dólares por parte de Newsom.

Por ejemplo, «la propuesta de Newsom incluye 12,000,000 de dólares para enviar cheques de estímulo de 600 dólares a los californianos que ganan hasta 75,000 dólares al año y que no recibieron un cheque de la primera ronda de fondos de ayuda del estado». Según el artículo, «las personas con dependientes y los residentes indocumentados recibirán 500 dólares más». En total, 2 de cada 3 californianos recibirán subvenciones según los funcionarios estatales.

Probablemente estos cheques signifiquen un pequeño alivio para las ajustadas familias californianas, sin embargo, estos subsidios son insostenibles y contraproducentes.

California venía de un gran déficit fiscal de más de 50,000,000 millones de dólares; consecuencia de los primeros meses de la pandemia y el alto gasto público. Pero que en un año tengas un excedente, no significa que el dinero se deba gastar por completo; además, enviar cheques mensuales no resolverán, bajo ningún parámetro, los problemas estructurales del estado.

Cuando un gobierno envía subsidios a sus ciudadanos sin generar un ambiente económico y social sano, mejorando la actividad comercial y la calidad de vida, lo único que está buscando es comprar votos mediante el dinero de los contribuyentes. En este caso, es el dinero de los más ricos, que hoy están huyendo despavoridos a estados como Texas y Florida.

¿Qué pasará cuando los ricos quieran irse del estado y paguen impuestos en otros lugares? ¿Se va a reducir el gasto público cuando esto suceda? ¿Para ese entonces ya no habrá crisis de viviendas y el ambiente comercial para la clase media-baja será saludable? Son preguntas válidas que pocos se están haciendo ante este plan de recuperación presentado por el gobernador demócrata.

Gavin Newsom, en su afán por no perder el revocatorio, elige gastar más en cheques de estímulo ($ 12,000,000) que en ayudas para pequeñas y medianas empresas ($ 4,000,000) que quizás puede resultar más beneficioso para la actividad comercial de California.

El gobernador también elige aumentar el gasto público para «combatir el problema de la vivienda», esto mientras crece el número de californianos que se quedan sin hogar y la crisis de los indigentes se profundiza. El problema es que su elección de gasto no ataca la raíz del asunto: las restricciones estatales para construir nuevos edificios y viviendas para satisfacer la demanda.

La escasez de vivienda es un problema que atañe a los californianos hace mucho tiempo y, a medida que el gasto público aumentó, también lo hizo el número de personas sin hogar.

Martin Litwak, abogado argentino residente en Miami, quien funge como experto en planificación patrimonial y en temas impositivos, dijo a El American que lo peligroso de este plan en California es su insostenibilidad.

«El gran problema que veo en el plan es que no es sostenible. Que en un año de pandemia te haya ido excepcionalmente bien no significa que haya que gastarse toda la plata. En todo caso, lo que deberían hacer las autoridades de California es bajar los impuestos para que, en años que no sean tan buenos, también se genere un superávit creando puestos de trabajo mientras los privados sigan invirtiendo».  

Martin Litwak, abogado argentino, residente de Miami.

Newsom y un movimiento de República bananera

En su plan Newsom aprovecha un excedente circunstancial y una jugosa ayuda del Gobierno federal que ya está siendo criticada por los republicanos en Washington. Con esto se busca paliar la crisis de popularidad y comprar el boleto de salida para todos sus problemas políticos.

En Latinoamérica es una costumbre que los políticos de izquierda (y también los que dicen ser de derecha) utilicen el dinero de los contribuyentes, de la clase que sea, para aprobar dádivas estatales constantes. Sin embargo, nunca resuelven los conflictos principales en estos países: pobreza, desempleo, inseguridad y servicios básicos deficientes. Al final, los ciudadanos terminan siendo dependientes del gobierno en un contexto hostil para el desarrollo económico. Gavin Newsom parece político de una “República bananera”, utilizando el dinero de los americanos para mejorar su popularidad.

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