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Por qué debes evitar a toda costa invertir en la bolsa de valores de China

En China la recompra de acciones para valorizar artificialmente el precio de las compañías es una práctica común

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China ha sido vista como el milagro económico de los últimos 30 años, pasó de ser un país tercermundista con una población empobrecida a convertirse en la segunda potencia económica del mundo en poco más de una generación.

Cada vez es más común escuchar el ascenso de compañías chinas en el mercado internacional como Alibaba, en el sector del retail, o Huawei en tecnología, ocupando los titulares de los diarios económicos y de negocios.

Ante las expectativas de crecimiento de China se pensaría que el mercado de valores es dinámico y un reflejo del crecimiento real de la economía del país. Nada podría estar más alejado de la realidad.

En comparación con otras bolsas de valores, las de Shanghái y Shenzhen han tenido un desempeño mediocre; esto se debe a dos razones contradictorias: en algunos aspectos el mercado de valores chino es excesivamente regulado y en otros lo es muy poco.

Los problemas con el exceso de regulación en el mercado de valores de China

Para comenzar, las bolsas de valores Shanghái y Shenzhen, a diferencia de sus contrapartes alrededor del mundo, no son una iniciativa privada, son propiedad del Gobierno. Esta condición permite que haya un control político sobre el mercado de valores y sus reglas sean moldeadas bajos los intereses del Partido Comunista de China.

A diferencia de las otras bolsas de valores alrededor del mundo, donde a cualquier persona se le permite invertir en acciones, las de Shangái y Shenzhen exigen para poder invertir como ciudadano extranjero al menos una de las siguientes condiciones:

  • Una residencia permanente en China.
  • Ser un empleado de una compañía con acciones con calificación “A” listada en bolsa china y con participación dentro de la compañía.
  • Vivir en China.
  • Ser accionista mayoritario de una compañía con operaciones internacionales y en China.

Incluso, si un extranjero cumple alguno de estos criterios no se le permite comprar acciones corrientes, sólo preferenciales, con el objeto de impedir que tenga voto dentro de la compañía y no pueda participar en las decisiones de ésta, como el nombramiento de la junta directiva. China impone estas restricciones para procurar que sus mayores compañías estén libres de influencia extranjera que vaya en contra de sus intereses geopolíticos.

La regulaciones políticas del mercado de valores en China ha desincentivado a miles de inversionistas de invertir en compañías listas en las bolsas de Shanghái y Shenzhen. (EFE)

Estas regulaciones políticas, más que técnicas, han actuado en contra de las propias compañías chinas, pues las reglas desincentivan o impiden a miles de inversionistas extranjeros invertir en el mercado de valores, limitando la capacidad de estas bolsas de recaudar capital para sus empresas. No es casualidad entonces que las mayores compañías chinas listadas en bolsa son principalmente empresas estatales con una participación menor del público en general, causando que el comportamiento de las acciones sea mediocre con relación al crecimiento económico chino.

¿Cómo la falta de regulaciones técnicas hiere el mercado de valores en China?

Las excesivas regulaciones en materias no fundamentales del mercado accionario chino han causado que se deje de supervisar e incluso se incentive a obviar cosas que si requieren regulación más estricta.

En China la recompra de acciones para valorizar artificialmente el precio de las compañías es una práctica común, muchas veces incentivada por las propias autoridades encargadas de “regular” este tipo de práctica tan criticada en los Estados Unidos.

Por otro lado, la manipulación directa de las tasas de interés por parte del Gobierno ha hecho imposible hacer una valoración asertiva del nivel de deuda de las compañías, haciendo que el mercado de valores chino reaccione más a los impulso del gobierno que al comportamiento en el sector real de las compañías listadas en bolsa.

Las autoridades son muchas veces cómplices de las malas prácticas que ocurren dentro del mundo financiero chino. (EFE)

Pero tal vez la peor de las prácticas conocida del sector financiero chino, y que ha afectado a otras bolsas de valores, son las fusiones inversas de compañías listadas en índices extranjeros con empresas chinas de papel.

Normalmente el proceso de adquisición mayoritaria de una compañía pública por parte de una compañía no listada en bolsa es un proceso altamente auditado para prevenir posibles estafas y desvalorizar o afectar la operación de una empresa funcional.

Desafortunadamente el Gobierno chino ha dificultado intencionalmente el escrutinio de empresas en su país por parte de los reguladores norteamericanos y otras bolsas de valores, permitiendo que muchas compañías listadas en la bolsa de valores de Nueva York o la de Hong Kong terminen siendo adquiridas por empresas ficticias.

La corrupción es tal, que un inversionista mal habido puede crear con toda facilidad una empresa de papel en China que cuente solo con una dirección fiscal, una página de Internet, una bodega inoperante y libros contables fabricados, para así comprar la participación mayoritaria de compañías listadas en bolsas de valores extranjeras, anunciar una fusión inversa de ambas compañías, y luego vender todas las acciones al precio temporalmente valorizado por la fusión.

Esto se ha vuelto tan común que Estados Unidos ha comenzado a sacar de la lista de bolsa de valores varias compañías chinas o empresas adquiridas por éstas para evitar posibles fraudes en el futuro.

No hay quien los delate, ni quien los condene

Lo más preocupante es que éstas no son prácticas aisladas, pues ocurren con la complacencia o complicidad de las autoridades chinas, y lo peor es que muy pocas personas se atreven a denunciarlas, y quienes lo hacen pueden enfrentar la ira del Partido Comunista chino, como ha sucedido con inversionistas como los empresarios Ren Zhiqiang y Xiao Jianhua, quienes se encuentran privados de su libertad por hablar en contra de las horribles prácticas que ocurren no solo en el mercado de valores, sino también en el inmobiliario.

En estos momentos el fundador de Alibaba, Jack Ma, quien ha sido crítico de estas prácticas y afronta una demanda antimonopolio por parte de las autoridades chinas, lleva 2 meses por fuera del ojo público, y se teme por su seguridad.

En cierta forma el Partido Comunista Chino ha perpetuado un capitalismo estatizado y sin libertades que calla a quién lo denuncia y corrompe a quien opta por ignorar sus aberrantes prácticas. El mercado de valores en China es solo una muestra de lo corrupta que es esta dictadura que dice ser una economía de mercado.

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