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¿Por qué Messi es el justo ganador del Balón de Oro?

Entre los 4 favoritos, Messi era el que mejor coincidía con la fórmula “logros colectivos + gran rendimiento individual” que había primado en otros años para entregar el galardón

En Alemania, Bild tildó de “escandaloso” el Balón de Oro a Messi. En Italia, enojados, ignoraron o minimizaron el galardón llamándolo “una obra de teatro”. En gran parte de Latinoamérica también se siente el descontento dentro de la prensa deportiva. Varios futbolistas de élite se pronunciaron incrédulos. Iker Casillas, Toni Kroos, Thomas Müller, entre otros, no entienden por qué Lionel Messi ayer se alzó con su séptimo Balón de Oro. Pero la respuesta está allí, en los números, logros, rendimiento y, sobre todo, el infravalorado contexto.

Durante la última década se estableció un relato que, a mi juicio, es engañoso: Messi y Cristiano ganaron más balones de oro porque así le convenía al negocio del fútbol. “Es marketing”, dijeron algunos grandes, como el señor Vicente Del Bosque.

Probablemente haya un poco de razón en eso. Pero si se hace la tarea y se evalúa criteriosamente los balones de oro que tanto Messi como Cristiano ganaron, se notará que en todas las galas hubo argumentos suficientes para entregarles sus premios. No se trataba ni de robos, injusticias o conspiraciones; simplemente que, en un premio donde el criterio nunca fue esclarecedor, había dos fuera de serie que año tras año impusieron su ley.

Esta temporada, particularmente, ni Messi ni Cristiano tuvieron sus mejores años individuales. Sin embargo, tampoco hubo un futbolista que destacara escandalosamente por encima del resto.

El polaco Robert Lewandowski, con su gran año goleador, tuvo la mala fortuna de quedarse out de las rondas de KO de Champions y perderse el momento más importante de la temporada a nivel clubes. Además, a Polonia no le fue bien en la Eurocopa, quedó última, pese a sus tres goles en fase de grupos. No obstante, de su lado tenía el argumento de ser el máximo goleador europeo y el delantero más en forma de las últimas dos temporadas, además de mantener el dominio local con el Bayern Múnich en Alemania. ¿Alcanzaba para ser el ganador? Quizás, pero no es descabellado que no lo ganara.

Robert Lewandowski, Balón de Oro 2021
Robert Lewandowski recibió el premio al mejor delantero del año durante la gala del Balón de Oro 2021. El polaco quedó segundo, por detrás de Messi, en la premiación por el Balón de Oro. (EFE)

Karim Benzema también se posicionó alto en la lucha por el Balón de Oro. Su nivel con el Real Madrid y la selección francesa fue brillante. En ambos fue casi un sostén colectivo, además de goleador. Rindió en casi todas las instancias y partidos importantes. Ganó la Nations League, pero se quedó corto en Champions (semifinal), en liga (segundo lugar) y en la Eurocopa (eliminado en octavos).

Para mí, Benzema tenía más méritos que Lewandowski para ganar el galardón por algunas razones: jugó, a nivel clubes, en un contexto más difícil. Su nivel en la Euro, Nations League y en Champions fue mejor. No obstante, el criterio para dar el Balón de Oro nunca ha sido del todo claro y habitualmente se intenta premiar al jugador que tuvo mejor desempeño individual sumado a logros colectivos. En este año, no hubo ni uno ni lo otro.

Karim Benzema, balón de oro 2021
El delantero francés, Karim Benzema, quedó 4to lugar en la pelea por el Balón de Oro. (EFE).

Jorginho, por ejemplo, salió campeón de la Champions con el Chelsea y con Italia en la Eurocopa. Logró ese argumento de logros colectivos y fue, desde su rol, una figura clave para la obtención de los títulos. No obstante, difícilmente pueda ser considerado el mejor jugador de la temporada; brilló en colectivos donde muchos jugadores fueron igual o más importantes para lograr sus respectivos campeonatos. Me parece que el top-3 para él es un premio justo, pero el Balón de Oro hubiese sido exagerado.

Jorginho, balón de oro 2021
El centrocampista italiano, Jorginho, entró en el podio por el Balón de Oro 2021. (EFE)

Luego viene el ganador del premio: Messi. Fue su séptimo en total. A nivel clubes, al igual que Benzema, fue el sostén colectivo de un equipo venido a menos (Barcelona). Su temporada, tras un inicio un tanto flojo, fue excelso; siendo el máximo goleador y asistente en la Liga española y también el mejor goleador y pasador en la Copa América de Brasil, donde finalmente ganó su tan ansiado título con Argentina. También levantó una Copa del Rey, siendo clave en el torneo. Sin embargo, se quedó corto en Champions (8vos) y en LaLiga (tercero). Además de las estadísticas, su despliegue futbolístico fue altísimo, el jugador que más ocasiones de gol creó, más regateó, más disparó a puerta y que más marcó desde fuera del área.

La realidad es que había mucha paridad entre los cuatro favoritos. Sin embargo, Messi era el que mejor coincidía con la fórmula “logros colectivos + gran rendimiento individual” que había primado en otros años. Por lo que existen argumentos sólidos y concretos para premiar, con justicia, al argentino. La indignación de la prensa internacional es incomprensible, especialmente cuando se resta importancia a títulos históricos e importantes como la Copa América que inclinó la balanza en favor de Lionel.

La indignación mediática por el Balón de Oro a Messi no tiene sentido
Messi, durante la gala del Balón de Oro. (EFE)

Luego está lo evidente: el criterio subjetivo de France Football y los votantes. Por eso debo decir que a mí sí me pareció incomprensible la premiación de ayer, pero no por el Balón de Oro a Messi, sino por cómo se armó el listado de los treintas mejores futbolistas del mundo. N’Golo Kanté salió quinto lugar por un par de meses buenos en el Chelsea. Thibaut Courtois no figuró en el top-5 de mejores arqueros del año futbolístico. Nicolò Barella, uno de los mejores mediocampistas de la temporada, quedó en un puesto bajísimo, 26. Federico Chiesa ni figuró en la lista. Romelu Lukaku fuera del top-10. Lo verdaderamente escandaloso estuvo allí, pero poco se habló del top-30.

Al final, la prensa deportiva, que siempre se queja de estos premios, colabora directamente con la mediocridad de estas galas.

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