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¿Por qué son trascendentales estas elecciones?

Su victoria en las urnas representa la oportunidad para consolidar y expandir, sistémicamente, la expurgación de la república del socialismo

Los políticos que tienen que lidiar con elecciones competitivas, comúnmente profesan que las del momento son las más importantes. Estos comicios, sin embargo, sí son fundamentales. La contienda presidencial actual no es un enfrentamiento entre dos hombres representando a dos partidos. Lo que está aconteciendo es un duelo entre dos cosmovisiones. El resultado en las urnas producirá un cambio de paradigma.

¿Cuáles son estas dos cosmovisiones y qué cambio paradigmático producirá? Por un lado, está el modelo que personifica el “excepcionalísmo” estadounidense. Es el mismo que ha estado vigente desde el comienzo de esta nación. Adams, Franklin, Hamilton, Jefferson, Madison y Washington prefirieron a Roma sobre Grecia. La farsa de la democracia ateniense no los engañó. Consistente con sus antepasados, fundamentaron este prototipo con principios bíblicos judeocristianos. Esto quiere decir que la noción de la Ley Natural y los derechos naturales (precursores de los DD. HH.) con sus deberes cívicos tendrían primacía en el diseño convencional. El sistema institucional de frenos y contrapesos (“checks and balances”) fue colocado para limitar innatamente los excesos del poder y mitigar las asperezas entre facciones. Una república con soberanía popular cuyo papel primordial del gobierno sería resguardar la libertad de los gobernados, ha sido el objetivo del arquetipo.

La otra cosmovisión parte de un sistema malo: el comunismo. Cuando los bolcheviques lograron implantar el primer Estado socialista, iniciaron con la “Komintern” (Internacional Comunista), la guerra para subvertir el mundo. Pese al fervor, encontraron varios problemas. Todas las predicciones pseudocientíficas de Marx no se cumplieron. La clase obrera vio sus estándares de vida elevarse, la Primera Guerra Mundial probó que los pueblos irían a pelear por la nación y no la clase social. En fin, la revolución internacional que prometió el materialismo histórico nunca llegó. Pensadores más audaces como Lukács y Gramsci vinieron al rescate.

Lukács con su tesis de “reificación” y Gramsci con la de la “hegemonía“, buscaron desplazar el determinismo como factor medular y colocar en su lugar, la cultura. Otros intelectuales marxistas se les unieron. Ninguno tuvo más impacto que el grupo de comunistas alemanes de la llamada Escuela de Frankfurt: Adorno, Benjamin, Fromm, Horkheimer y Marcuse. Incorporándole al marxismo partes de la psicología freudiana, particularmente las nociones de represión, estos pensadores/activistas ampliaron el entendimiento de la primacía de la cultura como fenómeno determinante y desarrollaron la Teoría Crítica, ese ingrediente inherente en lo que muchos se refieren hoy como el marxismo cultural.

La URSS se ocupó de minar a Estados Unidos con subversivos. El impacto fue irrelevante desde el prisma estratégico de alcanzar el poder político. El quinteto de la Escuela de Frankfurt huyó del fascismo alemán hacia los Estados Unidos. Desde la tierra de Lincoln pudieron observar la cultura predominante estadounidense, con su clase media pujante y el papel importante que tenía la familia, la religión, el patriotismo, la propiedad privada y la libertad individual. Inmediatamente éstos se dieron cuenta que había que destruir todas estas instituciones. Para lograr eso habría que reformular la cultura, ya que por medio de la cultura es que uno percibe el entorno material ¿Tuvieron éxito? Podemos decir que el marco intelectual de la actualidad, el postmodernismo, ha sido sustentado por toda una gama de marxistas que priorizaron la cultura como mecanismo de identificar la “verdad” e inherentemente abrazaron la noción de la deconstrucción y las ramificaciones diferentes de la Teoría Crítica: de raza, postcolonial, feminista, queer (ideología de género), entre otros.  

La contracultura de los 1960’s/1970’s fue un resultado del trabajo de la mencionada escuela. Fue impactante y subversivo, pero no determinante ¿Por qué? Muy sencillo. La corriente socialista se vio limitada a grupos marginados, sectas radicales y otros grupúsculos. La clase política estadounidense, de modo bipartidista, rechazó cualquier noción del socialismo. En 1972, el candidato presidencial por el Partido Demócrata, George McGovern, sufrió una de las derrotas más aplastantes por tener un apego izquierdista.

Dos fenómenos ablandaron la psiquis estadounidense. El marxismo cultural (Teoría Crítica y deconstrucción) ha sido la sustentación filosófica detrás de todo, pero las causas mecánicas fueron, primero, la reacción de la clase política y la de los académicos marxistas tras la caída del comunismo soviético. Cuando el Muro de Berlín cayó (fue empujado por Reagan), Estados Unidos. abandonó el frente ideológico, creyendo erradamente que el componente económico (capitalismo) y los méritos del mercado serían suficiente. Nunca entendieron que el marxismo es una religión materialista.

Un grupo de profesores marxistas concluyeron que la única vía factible de preservar y expandir los delirios de Marx, sería por medio de la ampliación de los currículos de estudios de la Teoría Crítica. De ahí la explosión en cursos de estos estudios de agravios. Pese a que estos cursos no aportan nada al conocimiento humano, sí sirven para adoctrinar.

Obama es, categóricamente, un socialista fabiano. Los proponentes del marxismo cultural y los socialistas fabianos comparten la dependencia en la cultura como arma de guerra. El socialismo se podría edificar, concluyó Obama, lentamente concientizando a la sociedad. Las incursiones obamistas, pavimentaron la relevancia de Sanders, otros políticos auto categorizados como socialistas y toda una agenda en línea con los objetivos de estatizar al país.

El fenómeno de los grupos comunistas como “Black Lives Matter que abiertamente racionalizan sus actividades con la Teoría Crítica de raza y “Antifa”, la insurrección que hemos presenciado desde mayo y la genuflexión demostrada por los medios, las empresas grandes y una parte de la clase política, ha sido posible porque el marxismo pasó de la marginalidad al mainstream. Esto lo proporcionó la marcha roja cultural en sincronización con su toxicidad extendida al entorno político.

Es predecible el paradigma que la ultraizquierda dejaría si llegara a dominar la presidencia y el Congreso. Hay toda una maquinaria jacobina esperando desmontar la democracia estadounidense. Con la conclusión del principio legislativo del filibusterismo (mecanismo que obliga el consenso), el convertir en estados al Distrito de Columbia y Puerto Rico y el expandir la membresía del Tribunal Supremo, Estados Unidos se convertía en un modelo unipartidista.     

Trump ha sido el muro de contención contra el tsunami socialista. Su victoria en las elecciones representa la oportunidad para consolidar y expandir, sistémicamente, la expurgación de la república del socialismo. Sería, más que un rescate, una renovación de los valores que han hecho de Estados Unidos una excepción: el paradigma de la libertad.

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  1. La subversion comenzo en los EEUU DEL SIGLO XVIII con el proceso. que yo llamo contrailustracion– Sus exponentes mas visibles en la contemporaniedad son Sanders y Barack– Carecen — actulmente — de ideologos importantes. SOLO COMISARIOSEN LA MEDIA

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