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Preocupación por base espacial china en Argentina

Preocupación por base militar china, El American

La vicepresidente Cristina Kirchner recibió en su despacho del Senado a Laura Richardson, jefa del Comando Sur de Estados Unidos. En la reunión participó Marc Stanley, embajador de Washington en Buenos Aires. 

El Comando Sur es una unidad del Pentágono creada para defender los intereses americanos en la zona. Tiene sede en Miami, controla las bases en América Latina y brinda formación militar e inteligencia a los ejércitos regionales, en coordinación con el Departamento de Estado. Richardson, con 35 años de carrera, es la primera mujer en dirigirlo. 

En 2012 Argentina firmó con China un acuerdo de cooperación en exploración lunar. Este le permitió a Pekín instalar en la provincia de Neuquén una base espacial. Su existencia preocupa a Occidente por el potencial uso militar que pueda tener. Existen cláusulas que impiden conocer su actividad con certeza, una obvia limitación a la soberanía del país anfitrión. Además, cuenta con una poderosa antena parabólica de 16 pisos de altura.

El arreglo formó parte del alineamiento de Cristina Kirchner con la dictadura de Xi Jinping, que ahora Alberto Fernández, presidente de Argentina, busca profundizar. Durante su reciente viaje a Pekín, Fernández, le dijo a Xi que “si fuera argentino sería peronista“. Se refería al partido político del que forma parte, creado por el general Juan Domingo Perón, un admirador de Mussolini. El argentino también elogió la historia del Partido Comunista chino. Esto provocó duras críticas por la implicancia totalitaria de sus comentarios. Como se sabe, los extremos se tocan…

Argentina utiliza parte de esta antena para estudiar planetas y objetos astronómicos, pero existen cláusulas confidenciales que impiden saber el objetivo exacto de las instalaciones. Solo Pekín conoce el uso completo de la antena. Según expertos, tiene capacidad para realizar espionaje militar. 

Buenos Aires no puede interferir en las actividades de la base. Nadie ingresa a ella, salvo con una autorización especial. Un cerco perimetral cierra el paso. El acuerdo establece que Argentina dispone apenas del 10 % del tiempo operativo de la antena para su investigación científica nacional y de cooperación regional. Se estudian los objetos astronómicos para medición de púlsares y radiogalaxias. Un objeto astronómico puede ser desde un planeta hasta un cinturón de asteroides. 

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La dirigente de la Coalición Cívica en Neuquén, Beatriz Kreitman, fue una de las voces más críticas desde el principio. Denunció que la influencia argentina sobre la base es nula. El convenio tiene una duración de 50 años y el país le cedió 200 hectáreas en comodato, asdemás de que los chinos no deben pagar impuestos por compras ni operaciones.

Por su parte, Richardson confirmó que la mayor preocupación sobre Argentina está ubicada en Neuquén. Recordó que la base es manejada por un gobierno autoritario, que no tiene interés en un hemisferio occidental libre y próspero. Y enfatizó que pertenece a una empresa estatal, concretamente del Ejército Popular chino. El Comando ya había explicado su preocupación por la creciente influencia de Moscú y Pekín en el Atlántico Sur. 

Saliendo al cruce de las críticas, Sabino Vaca Narvaja —embajador de Argentina en Pekín— respondió que “no hay nada secreto en los acuerdos con China. Eso es falso“. Una afirmación difícil de creer.

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