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Meritocracia, EEUU, progresismo

La histeria progresista le declara la guerra a la meritocracia escolar

Recientemente, el Distrito Escolar Unificado de San Francisco votó para que el proceso de admisión que se basaba en al mérito sea sustituido por un sistema de lotería

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Se avecinan, a gran velocidad, tiempos de mucha complejidad. Los impulsos histéricos de un sector de la sociedad americana, vinculado al progresismo extremo, empieza a amenazar con acabar la meritocracia escolar.

La foto utilizada en este artículo es vieja, de 2011, pero refleja a la perfección lo que será el próximo lema del progresismo: «El mito de la meritocracia en América está muerto».

Un ejemplo claro es lo que sucede en la Escuela Secundaria Lowell, donde el Distrito Escolar Unificado de San Francisco, en unos cuantos minutos, rompió con toda una trayectoria de meritocracia escolar: el proceso de admisión que se basaba en al mérito fue sustituido por un sistema de lotería.

Dicha escuela secundaria es considerada una de las mejores de California y de todo Estados Unidos, su densidad demográfica es predominante asiática (61 % de sus estudiantes son asiáticos-americanos) y la decisión tomada por el Distrito Escolar en teoría busca “beneficiar” a los jóvenes hispanos y negros para que estos tengan mayores posibilidades de ingresar en el colegio.

El problema, básicamente, es que esta medida se trata de una discriminación positiva que, al final de cuentas, aumenta las tensiones entre los propios padres y estudiantes.

Según relata Asian Down, cuando los padres asiático-americanos se opusieron a los planes del distrito escolar de promulgar su nuevo sistema de “lotería” durante las fechas finales de octubre, este «criticó a los padres declarando que eran “racistas” y responsables de la “cultura tóxica” de la escuela». Esto, según el medio, derivó en la inaudita acusación de apuntar contra los padres de promover la «supremacía asiática» por hacer trabajar tanto a sus hijos. Una de las argumentaciones es que los logros de los jóvenes asiáticos «desmoralizaban a los estudiantes afroamericanos y latinos».

Pero California no es el único lugar donde ocurren estas situaciones. Según un artículo de Bacon’s Rebellion, un pequeño portal de Virginia, en la ciudad de Nueva York «los padres se enfrentan a una campaña para eliminar la prueba académica en las escuelas STEM selectivas de la ciudad, incluyendo la Escuela Secundaria Stuyvesant y la Escuela Secundaria de Ciencias del Bronx».

En Boston pasó algo similar. Las escuelas publicas están buscando las formas de desechar el examen de admisión para el próximo año escolar. Todo esto bajo la recomendación de la superintendente de Escuelas Públicas de Boston, Brenda Cassellius. Según Wbur, bajo este plan, «el 20 % de los asientos de clases disponibles el próximo año se asignarán a los estudiantes con las mejores notas de la ciudad. El 80 % restante sería admitido en las escuelas con base en su clasificación de GPA dentro de su código postal de origen, con los estudiantes elegibles de los códigos postales con ingresos más bajos como primera opción».

Muchos padres de Boston salieron a manifestarse en contra la recomendación hecha por la superintendente. «Save the test. End racism», fue uno de los mensajes más duros y con mayor repercusión entre manifestantes.

Pero lo más grave ocurrió en la Escuela Secundaria Thomas Jefferson, donde se eliminó el examen de admisión selectiva que se había iniciado en 1985 mediante la cooperación de los gobiernos estatales y del condado, así como el patrocinio corporativo de las industrias de defensa y tecnología.

En 2016, la escuela se ubicó en primer lugar en la clasificación anual de “Mejores escuelas secundarias de Estados Unidos” de Newsweek por tercer año consecutivo y en quinto lugar en la clasificación de escuelas secundarias de 2016 de US News & World Report, se lee en Qaz Wiki.

Pero la decisión de eliminar el sistema de admisión selectivo, con el objetivo de aumentar la nómina de estudiantes hispanos y afroamericanos, tendrá un impacto negativo en las calificaciones académicas de esta prestigiosa escuela.

Protesta de la comunidad de la Escuela Secundaria Thomas Jefferson en contra del sistema de lotería que eliminaría la meritocracia escolar.
La discriminación positiva amenaza a la meritocracia escolar

El problema no está en tomar medidas para que las minorías raciales como hispanos y negros tengan oportunidades justas para tener educación de primer nivel. Lo grave de esta situación es que “las soluciones” por parte de los condados y distritos escolares no están siendo otra cosa que una discriminación positiva que elimina la meritocracia académica.

Los asiáticos-americanos son, en efecto, una minoría racial. Igual que los hispanos y los negros. Pero son muy aplicados, esforzados y, los números lo avalan, tienen una excelencia académica. Dentro de los hispanoamericanos y los afroamericanos también existe talento, excelencia e inteligencia a raudales, pero si el promedio en los exámenes de admisión de la Escuela Secundaria Lowell indica que los asiáticos-americanos superan a los blancos, negros e hispanos la solución no es bajar los estándares competitivos ni privar de su cupo el esfuerzo de otro joven.

Además, la histeria de estas medidas llega al punto tal que, su misma implementación, está afectando directamente a ese joven negro o hispano que, con mucho esfuerzo, logró la nota necesaria para entrar en algunas de estas casas de estudio.

La igualdad de oportunidades en el sistema educativo no se logrará suprimiendo la meritocracia escolar. La injustica no se combate con más injusticia. Buscar una igualdad demográfica en las instituciones no solo es absurdo, sino perjudicial para la formación de ciudadanos críticos y preparados.

Un sistema educativo que desecha la preparación y la excelencia está replicando los desmanes del populismo de la justicia social, pero enfocado hacia los estudiantes más jóvenes. Si la histeria progresista ha declarado la guerra a la meritocracia escolar, será momento de combatirlo, y eso es generando políticas no solo que mantengan el sistema, sino que lo mejoren para lograr acabar con los problemas de fondo con medidas verdaderamente efectivas.

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