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La reactivación del Nord Stream muestra el control de Putin sobre Europa

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El gas natural ruso vuelve a circular hacia Alemania, ya que el crítico gasoducto Nord Stream reinició su funcionamiento tras finalizar sus operaciones anuales de mantenimiento. La reactivación del Nord Stream es un suspiro de alivio para los países europeos que dependen del gas ruso y una muestra más del poder que Putin sigue teniendo sobre la estabilidad económica y política en gran parte del continente.

El gasoducto, que no debe confundirse con el controvertido proyecto Nord Stream 2, conecta a Rusia con Alemania a través del Mar Báltico y proporciona 55,000 millones de metros cúbicos de gas natural ruso al año, que representa aproximadamente el 40 % del total de las importaciones de gas ruso a la Unión Europea. Dado que casi el 40 % del gas de la UE procede de Rusia, la situación del gasoducto Nord Stream es fundamental para el bloque económico.

El gasoducto estaba funcionando muy por debajo de su capacidad desde junio, ya que el gobierno de Putin argumentaba que las empresas energéticas rusas estaban experimentando dificultades técnicas relacionadas con las sanciones económicas occidentales aplicadas contra Rusia. Las capitales europeas entraron en modo de alerta a principios de este mes, ya que un cierre total del gasoducto Nord Stream llevaría probablemente a Alemania a una recesión económica y a una crisis energética.

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La reactivación del Nord Stream puede ser un suspiro de alivio temporal para Europa, pero la amenaza de un cierre abrupto del gas ruso aún se vislumbra (EFE)

Sin embargo, la reanudación de las entregas de gas ruso a través del gasoducto Nord Stream no supone el fin de los temores europeos a una crisis energética. Según funcionarios alemanes citados por el Wall Street Journal, se espera que la cantidad de gas natural que fluye por el Nord Stream sea muy inferior a los niveles anteriores a la invasión a Ucrania. Esto impide a Alemania y a otros países europeos acumular reservas de gas para el invierno.

Aunque Rusia ha seguido enviando al menos un poco de gas natural a Europa, la amenaza de un cierre total del gas ruso es una de las principales preocupaciones que se debaten en las capitales europeas. Como parte de este pánico, se informó que la Comisión Europea estaba elaborando planes de emergencia que obligarían a los Estados miembros a reducir drásticamente su consumo de gas para ahorrarlo de cara al próximo invierno.

Europa se ha comprometido públicamente a dejar de depender del gas natural ruso para 2024, ya que la invasión ordenada por Putin destruyó el anterior consenso político sobre la dependencia del continente de la energía rusa. Sin embargo, incluso si hubiera suficiente voluntad política para revisar completamente la política energética de la UE, no hay tiempo suficiente para hacerlo antes del invierno, cuando la demanda de gas natural aumenta drásticamente debido a las bajas temperaturas del continente.

La reanudación del Nord Stream muestra los peligros de la larga dependencia europea del gas ruso

La dependencia del continente del gas ruso significa que la estabilidad económica y política de las mayores economías europeas está en manos de Vladimir Putin. Podría decidir dejar de enviar cualquier tipo de gas natural a Europa como forma de provocar conflictos políticos internos y debilitar el apoyo occidental al ejército ucraniano, que ha resistido heroicamente los intentos rusos de someter al país este año.

Los europeos llevan años creando esta dependencia del gas ruso, a pesar de las severas advertencias de los funcionarios americanos de que hacerlo daría demasiada influencia política y financiera al Kremlin. El mejor ejemplo de esta dependencia autoimpuesta fue la política energética de Alemania durante los 13 años en que Angela Merkel estuvo al frente del gobierno.

Merkel impulsó con fuerza la construcción de un segundo gasoducto Nord Stream. Esto permitiría a Alemania obtener aún más gas ruso a través del mar Báltico, permitiendo a Berlín aumentar su dependencia del gas ruso sin depender de los gasoductos que pasan por Ucrania, que suministran otro gran porcentaje de la demanda de gas europea.

El Nord Stream 2 fue uno de los proyectos favoritos de la excanciller alemana Angela Merkel (EFE)

A pesar de la oposición de las administraciones de Obama y Trump al proyecto de Merkel, los alemanes siguieron presionando para que se completara el gasoducto. Finalmente, Biden cedió a las presiones alemanas y aceptó levantar las sanciones al canal en 2021. Lo que detuvo el Nord Stream 2 fue la invasión rusa de Ucrania, que obligó al nuevo canciller Olaf Scholz a detenerlo en febrero.

Merkel no sólo incrementó la dependencia del gas ruso, sino que también contribuyó a la dilapidación de la producción energética nacional de Alemania cuando decidió eliminar gradualmente la industria de energía nuclear del país para el año 2022. Esta decisión hizo que Alemania pasara de producir una cuarta parte de su electricidad a través de centrales nucleares nacionales en 2011, a tener previsto la nula producción de megavatios de energía cuando se efectúe el cierre de las últimas centrales a finales de este año.

Aunque Alemania no es el único país que ha seguido esta doble estrategia de aumentar su dependencia del gas ruso al tiempo que disminuye su producción nacional, la decisión de Berlín de hacerlo es una excelente ilustración de por qué la estabilidad política y económica de Europa está ahora en manos de Vladimir Putin y el ejército ruso.

Daniel is a Political Science and Economics student from the University of South Florida. He worked as a congressional intern to Rep. Gus Bilirakis (FL-12) from January to May 2020. He also is the head of international analysis at Politiks // Daniel es un estudiante de Cs Políticas y Economía en la Universidad del Sur de la Florida. Trabajo como pasante legislativo para el Representate Gus Bilirakis (FL-12) desde enero hasta mayo del 2020. Daniel también es el jefe de análisis internacional de Politiks.

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