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El Reino Unido acude a las urnas: segundo referéndum de independencia de Escocia

Si el SNP obtiene una mayoría absoluta en las elecciones del jueves, los llamamientos a un nuevo referéndum de independencia de Escocia podrían ser irresistibles.

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Hoy se celebran en el Reino Unido las elecciones que debían celebrarse el año pasado, pero que se aplazaron debido a la pandemia de COVID-19. La mayoría de los cargos en juego son locales en toda Inglaterra. Sin embargo, la verdadera prueba para Boris Johnson y sus conservadores estará en el norte, ya que la perspectiva de la independencia de Escocia se cierne sobre las elecciones para su parlamento regional.

El tema que estará en la mente de todos los votantes y políticos de la Unión será uno y único: la siempre espinosa independencia escocesa. En la actualidad, el Partido Nacional Escocés (SNP, por sus siglas en inglés) es el partido más numeroso de la asamblea con 63 de los 129 escaños y busca ampliar su posición hasta alcanzar la mayoría absoluta (650) a efectos de presionar a Londres para que acepte otro referéndum de independencia en el país, una amenaza que, sin duda, Westminster mira con temor.

Escocia ya ha votado sobre la cuestión de la independencia del Reino Unido en los últimos años. En 2014, el 55% del electorado escocés decidió votar en contra de la perspectiva de la independencia, un resultado que parecía condenar las posibilidades separatistas durante al menos una generación. Sin embargo, mucho ha cambiado en siete años y el divisivo asunto del Brexit (al que casi 2/3 de los escoceses votaron en contra) ha dado nueva fuerza al movimiento separatista, ya que muchos afirman que Escocia fue arrastrada fuera de la UE en contra de su voluntad.

Con el Brexit resuelto, y las próximas elecciones generales aún a tres años vista, la independencia de Escocia está a punto de convertirse en el tema que defina el gobierno de Johnson. Si los partidos independentistas consiguen asegurarse una amplia mayoría en la legislatura escocesa, afirmarán tener un mandato popular para solicitar un referéndum de independencia, y Johnson correrá el riesgo de ser recordado no como el primer ministro que resolvió el Brexit, sino como el que perdió la unión.

Reino Unido
El SNP espera prolongar su permanencia en el poder en las elecciones de hoy y pedir un segundo referéndum de independencia (Image: EFE)

Las encuestas muestran que es básicamente seguro que el SNP continuaría en el gobierno, ya que los nacionalistas tienen más de un 20% de ventaja sobre los tories o los laboristas. Sin embargo, la cuestión de si el SNP sería capaz de obtener el control absoluto del Parlamento sigue siendo una pregunta abierta. Las encuestas también muestran que un hipotético referéndum sobre la independencia de Escocia sigue siendo una elección bastante reñida, ya que YouGov muestra que el voto pro-unión tiene una ajustada mayoría sobre el bloque pro-independencia.

¿Se puede frenar la independencia de Escocia del Reino Unido?

Si el SNP consigue ganar una mayoría absoluta, su libro de jugadas es seguir presionando a Londres para conseguir un nuevo referéndum de independencia. Si el Gobierno decide no permitir que se celebren esas elecciones, lo más probable es que tengan que luchar contra esa decisión en los tribunales. Incluso si ganan tal argumento en los tribunales, esto daría al movimiento independentista munición política para promover su causa, ya que argumentarían a sus votantes que el sistema está impidiendo un resultado democrático sobre la cuestión.

Ambas partes en conflicto han acordado que un referéndum sería posible hasta que la emergencia del COVID-19 haya terminado oficialmente, sin embargo, esto es solo una estrategia de dilación mientras tanto el SNP como Londres comienzan a planear sus movimientos una vez que se cuenten los resultados de las elecciones.

Las opciones para Johnson, entonces, son dos: adoptar un enfoque como el de Cataluña o seguir el modelo de Quebec.

La cuestión escocesa seguramente traerá dolores de cabeza al gobierno del Reino Unido (Imagen: EFE)

La primera medida es bastante sencilla: utilizar todos los aspectos del poder institucional y legal que tiene el gobierno central para impedir que el SNP convoque un referéndum vinculante sobre la independencia de Escocia, bloqueando efectivamente a los nacionalistas de una ruta directa para conseguir la independencia.

A primera vista, esto parece una opción posible para el gobierno: tienen una mayoría aplastante en el Parlamento y, técnicamente, la ley que otorga a Escocia algún tipo de autogobierno también establece que la “unión de los reinos de Escocia e Inglaterra” son asuntos estrictamente reservados al gobierno central, lo que significa que corresponde a la Cámara de los Comunes determinar si la independencia es posible o no.

Sin embargo, este planteamiento también tiene importantes retos, el principal de los cuales es que galvanizaría aún más el movimiento independentista y cimentaría el estatus del SNP como partido mayoritario en Escocia, manteniendo viva la cuestión de la independencia durante décadas aunque no puedan abandonar legalmente la unión.

Esto dejaría a Escocia en una situación similar a la de Cataluña: una cuestión constitucional intratable que se convertirá en el eterno dolor de cabeza para cualquier gobierno que tome el poder en el Reino Unido.

La otra opción para Londres es aceptar el segundo referéndum que se avecina, pero aceptándolo solo en el momento en que sea más beneficioso para la opción pro-unión. La opción independentista se ha ido delineando cada vez más en las encuestas, y una buena combinación de campaña inteligente y con el debate sobre el Brexit convertido en un tema antiguo podría crear suficiente impulso y dar una segunda derrota al movimiento independentista en menos de una década.

No obstante, se trata de una estrategia de alto riesgo y alta recompensa. Como en Quebec en 1995, una victoria (incluso ajustada) puede enterrar la cuestión independentista durante décadas y Johnson puede reclamar una doble victoria, al salir de la UE y mantener un Reino Unido de una pieza. No obstante, las elecciones son siempre imprevisibles y aunque las encuestas puedan ser hoy favorables al voto de la unión, eso no es una garantía para el futuro.

La cuestión dependerá de los resultados de las elecciones de hoy y de lo fuerte que sea la posición del SNP entre el público en general. Independientemente del resultado de las elecciones, una cosa es cierta: Boris puede haber resuelto la cuestión de Europa, pero su mayor reto puede estar aún en el horizonte.

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