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El Partido Republicano debería desconfiar de la retórica nativista de Tucker Carlson

Tucker Carlson ha argumentado que la inmigración es parte de un complot demócrata para “reemplazar” a los estadounidenses y asegurar el poder demócrata. Por eso se equivoca.

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El conservador y estrella televisiva de Fox News, Tucker Carlson, defendió la semana pasada sus argumentos contra la inmigración, no solo la ilegal, por cierto, sino la inmigración en general. Su argumento es, en pocas palabras, que los inmigrantes tienden a votar a los demócratas, por lo que aceptar más inmigrantes perjudicaría a los republicanos y diluiría el poder de los ciudadanos estadounidenses nacidos en el país.

En su entrevista en “Fox News Primetime” dijo que el Partido Demócrata está tratando de “reemplazar al actual electorado estadounidense con más votantes obedientes del tercer mundo” y que cada vez que “importan un nuevo votante, me privan del derecho de voto como votante actual”. Hizo una extraña analogía entre la inmigración y los padres que adoptan a sus hijos y los tratan mejor que a los demás, dando a entender que los inmigrantes reciben un trato preferente por parte del gobierno y que están ahí para sustituir a la población nativa (sea lo que eso sea).

Tucker Carlson argumentó que su oposición a la inmigración no se basa en la raza, sino que solo ve el asunto como uno de los derechos de voto y la protección de la democracia, que en realidad, el asunto es uno de “qué tipo de país quieres vivir” y el poder político de los estadounidenses. Para Tucker, más inmigración reducirá el poder de los estadounidenses, o al menos la definición de Tucker de los estadounidenses.

Tucker Carlson podrá pensar que los inmigrantes son una causa perdida para los republicanos, pero sabemos que eso está lejos de ser cierto (Flickr)

Puede que venda su argumento como uno de supervivencia política para el Partido Republicano, pero la realidad es que su argumento está lleno de defectos y, en última instancia, representa un lastre para el Partido.

Los inmigrantes no son un monolito

Este es el fallo más obvio del argumento de Carlson, incluso si admite que los inmigrantes de primera generación proceden de diferentes culturas, países y regiones, no tiene en cuenta esa realidad a la hora de exponer su argumento.

Constantemente se refiere a los inmigrantes como un solo grupo, decide no ocuparse de las diferentes características políticas y económicas de las muchas poblaciones de inmigrantes que llegan a los Estados Unidos. ¿Aborda las muchas diferencias dentro de la población de votantes latinos? ¿Habla de cómo los vietnamitas americanos tienden a ser más republicanos que otros asiático-americanos?

Por supuesto que no, Tucker Carlson no tiene tiempo para los matices. Para él, los inmigrantes de “países del tercer mundo” son más maleables e inevitablemente votarán a los demócratas porque parece que no saben más, al margen de los hechos.

Como se ha dicho anteriormente, hay diferencias significativas dentro de las poblaciones de inmigrantes. Por ejemplo, según un estudio del Pew Research Center de 2016, el 36% de los latinos de más edad nacidos en el extranjero se clasifican a sí mismos como conservadores, y solo el 17% de ellos se consideran liberales. En comparación, el 24% de los estadounidenses blancos se consideran liberales, lo que significa que los inmigrantes nacidos en el extranjero -aquellos que son el objetivo de las diatribas de Tucker- son de hecho menos liberales que sus conciudadanos nacidos en el país.

De hecho, los hispanos que han nacido y crecido en Estados Unidos tienden a ser más liberales que los que han nacido fuera del país. En todo caso, los inmigrantes no están haciendo a Estados Unidos más liberal, sino al revés.

Los latinos y los asiático-americanos no son una batalla perdida para el GOP

Si solo se escucharan los monólogos de Tucker Carlson en las últimas semanas, se pensaría que el objetivo de los republicanos de ganar terreno a la población inmigrante es una tontería. Que los cambios demográficos en curso en Estados Unidos destinarían al GOP a la oscuridad, lo cual es un argumento que se repite a menudo en los círculos demócratas, por cierto.

La realidad dista mucho de eso, ya que, tal y como recogía un artículo del New York Times, el Partido Republicano hizo enormes avances dentro del electorado latino en las elecciones de 2016, logrando Trump superar su récord de 2016 con la comunidad hispana en todo el país, no solo en Florida o el sur de Texas. Sin embargo, parece que Tucker Carlson no recibió el memorándum o simplemente decidió ignorarlo.

De hecho, los datos en 2020 contradicen directamente la hipótesis de Tucker, los condados con gran concentración de población nacida en el extranjero se desplazaron hacia el Partido Republicano, mientras que las zonas suburbanas y urbanas predominantemente blancas decidieron votar más demócrata que en 2016.

A pesar del diagnóstico de Tucker, Trump experimentó un importante aumento de votantes inmigrantes en 2020 (EFE)

Trump ganó cómodamente Florida, especialmente porque obtuvo un enorme apoyo en Miami-Dade debido al apoyo de los cubano-americanos y los venezolano-americanos. Este patrón fue más allá de cubanos y venezolanos, ya que otros condados dominados por latinos votaron por el GOP en Houston, Chicago y Orlando.

Incluso los bastiones demócratas de Los Ángeles y Nueva York experimentaron un cambio sustancial hacia la derecha, con comunidades asiático-americanas e hispanas que votaron más a los republicanos que hace cuatro años. Claro que los demócratas se quedaron con ambas ciudades por cómodos márgenes, pero decir que los inmigrantes siempre votarían a los demócratas no se sostiene con los datos.

Recordemos también que el último republicano que consiguió realmente ganar más votos que un demócrata (George W. Bush, hace casi 20 años) consiguió el 44% del voto latino. Imaginemos lo imbatibles que serían los republicanos si consiguieran mantener el núcleo de su coalición y, al mismo tiempo, recuperar a los votantes blancos de los suburbios que abandonaron a Trump y seguir mejorando sus cifras con los votantes inmigrantes.

Los republicanos, de hecho, deberían impulsar el empadronamiento de más votantes latinos nacidos en el extranjero, como los inmigrantes cubanos y venezolanos si quieren ampliar su coalición. Restaurar la política de “pies secos-pies mojados” y ampliarla a los venezolanos, daría a los republicanos dos circunscripciones que tienden a votar más a los republicanos que el resto del país.

Carlson dice que aceptar más inmigrantes entregaría todas las elecciones a los demócratas, pues el 2020 le muestra lo contrario: si no fuera por la oleada latina hacia el GOP, los demócratas habrían arrasado con Trump.

Idea deformada de la ciudadanía

Lo más preocupante de los monólogos de Tucker es la forma en que define a los estadounidenses. Sigue refiriéndose a los ciudadanos naturalizados como algo sustancialmente diferente a los nacidos en el país, como extranjeros o importados. Utiliza constantemente la palabra “sustituir”, como si los ciudadanos naturalizados fueran una especie de invasores que sustituyen a los verdaderos estadounidenses del país, en lugar de lo que realmente son: ciudadanos estadounidenses.

Tucker parece no tener en cuenta que las comunidades de inmigrantes tienden a integrarse en la nación de acogida. Estados Unidos experimentó una enorme cantidad de inmigrantes irlandeses, italianos y alemanes durante el siglo XIX, sin embargo, éstos se integraron gradual pero totalmente en la cultura estadounidense. No tendría sentido argumentar que Iowa, Wisconsin o Minnesota son hoy menos estadounidenses que en 1850 porque tienen muchos ciudadanos con ascendencia alemana.

Los ciudadanos naturalizados no deben ser vistos como una fuerza de ocupación extranjera, deben ser tratados como iguales por sus conciudadanos (EFE)

Lo mismo ocurre con la población latina que está llegando al país, cuanto más tiempo pasan viviendo en Estados Unidos, menos se identifican como hispanos. Según el Pew Research Center, el 97% de los hispanoamericanos de primera generación se consideran a sí mismos como hispanos, mientras que solo el 50% de los de cuarta o superior generación dicen lo mismo.

Además, los índices de matrimonios mixtos dentro de la comunidad latina en Estados Unidos son elevados, lo que significa que, a medida que se produzca el intercambio cultural y la integración, el número de personas que se identifican como hispanos disminuirá, y serán más los que se clasifiquen como estadounidenses.

Así que los inmigrantes no son un bloque monolítico, definitivamente no son un electorado imposible para el GOP, e históricamente se han integrado en el país.

Por último, Tucker habla de restringir la inmigración solo a través de una lente política partidista, incluso acepta que la mayoría de los inmigrantes han tenido éxito en Estados Unidos. Más allá del hecho de que los inmigrantes están lejos de ser un bloque político homogéneo, ¿deberíamos definir quién se convierte en estadounidense basándonos sólo en su preferencia política? ¿Deberíamos cambiar el examen de ciudadanía por una papeleta de votación y conceder la ciudadanía sólo a los que hayan votado al GOP? ¿Es ese el terreno para construir una política sólida?

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