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Presidente del Comité Nacional Republicano del Congreso se reúne con “lobistas” procastristas en el aniversario del 11-J en Cuba

Presidente del Comité Nacional Republicano del Congreso se reúne con "lobistas" procastristas en el aniversario del 11-J en Cuba

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EL 11 DE JULIO de 2021 fue un día histórico en Cuba. Cientos de miles, a lo largo y ancho de la isla, se levantaron contra el régimen que hace décadas los oprime. Se trató de una manifestación casi sin precedentes; que marcaba, al menos, una ruta de esperanza para quiénes aún creen en una Cuba libre de comunismo y autoritarismo.

Estados Unidos apoyó esas manifestaciones desde casi todos los sectores políticos, principalmente desde el Partido Republicano donde muchos referentes recordaron el aniversario de las protestas enviando mensajes de apoyo a los cubanos disidentes. Sin embargo, no todos los políticos del GOP tuvieron ese gesto con el pueblo cubano.

Tom Emmer, el republicano cercano a La Habana, pero no a los cubanos

El representante Tom Emmer (R-MN 6th District), quien es presidente del Comité Nacional Republicano del Congreso (NRCC), es conocido por promover abierta y activamente el levantamiento del embargo a Cuba, yendo en dirección opuesta a muchos referentes de su partido.

Emmer ha hecho esfuerzos no solo por levantar el embargo en los últimos años, sino también para acercar a Washington a La Habana, impulsando, por ejemplo, el proyecto de ley Cuba Trade Act of 2015con la representante Cathy Castor (D-FL).

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Ahora Emmer, justo en la semana aniversario de las protestas del 11 de julio, se reunió con personas que han sido acusadas de ser “lobistas” procastristas.

“Recientemente, tuve la oportunidad de sentarme con Care Lab para hablar de sus nuevas y emocionantes iniciativas”, escribió Emmer en Twitter, acompañada de dos representantes del proyecto Care Lab.

Una de las mujeres que aparece en imágenes es su fundadora, Sarah Stephens, quien es un personaje polémico, destacado por ciertos sectores por servir de “puente” en las relaciones entre Washington y La Habana, y cuestionada por quiénes creen que su labor es favorable para la dictadura castrista. Siendo incluso tildada de “cabildera” por activistas cubanos.

Particularmente, quien más ha cuestionado a Stephens públicamente es el activista cubano Albert Fonse, exiliado político y fundador del movimiento Los Mambises.

La reunión entre Tom Emmer y Care Lab fue el 14 de julio, tres días después del aniversario del 11 de julio. Vía. Twitter

De acuerdo con su biografía de Twitter, Care Lab está fundado por el equipo detrás de Cuba Platform, un think tank que busca acercar y mejorar las relaciones entre Washington y La Habana a través de los partidos políticos tradicionales.

En la sección donde presentan a su staff, Care Lab describe a Stephens como “una veterana líder en la defensa de los derechos humanos y la justicia social, centrada durante los últimos 20 años en las relaciones de Estados Unidos con Cuba”.

Stephens es conocida dentro de la comunidad cubanoamericana por fundar el Centro para la Democracia en las Américas (CDA), fundamental para lograr la apertura entre Estados Unidos y Cuba en 2014 bajo la administración Obama.

Según un reporte del Nuevo Herald, este centro —que tiene un estatus de organización sin fines de lucro—no es considerado un grupo cabildero ante la ley, sin embargo, ha sido muy efectivo en llevar a miembros del Congreso a Cuba, cambiando la percepción que tienen sobre el régimen castrista y el embargo comercial. Todo esto mientras ignoran a la disidencia cubana en el proceso.

Por ello, la reunión de un republicano de alto rango en el Congreso —tal es el caso del representante Emmer— con organizaciones acusadas de cabildear a favor del castrismo, ha levantado ciertas sospechas dentro de la comunidad cubanoamericana al Sur de la Florida.

“Todas estas personas, todos estos grupos, partidos y todo este tipo de ‘lobbies’ que contribuyen con la legitimización del régimen castrista son culpables de la miseria y los crímenes que se cometen contra el pueblo cubano. Porque no solo están legitimando a la dictadura, sino que le están dando más recursos con estas políticas de acercamiento, similares a las elaboradas bajo la administración Obama”, dijo a El American Luis Leonel León, periodista y exiliado cubano, director de KVC MEDIA, empresa audiovisual enclavada en Miami.

El American contactó a la oficina del representante Tom Emmer sin obtener respuesta.

Los “cabilderos” ocultos del régimen

Muy solapadamente —y con bastante sutileza— estos centros de pensamiento —como Care Lab o el CDA— muestran a La Habana como un potencial aliado de Washington a pesar de su poca afinidad geopolítica y los constantes atropellos del régimen castrista contra su población desde hace décadas. Y aparentemente tienen llegada en ambos partidos.

Por ejemplo, Dean Hingson, quien fue jefe de personal del senador Dan Coats (R-IN), dijo que Stephens le hizo cambiar su “típica” percepción de ver a Cuba como una dictadura comunista, según una cita que se le atribuye en el sitio web de Care Lab.  

En un comentario al diario Nuevo Herald, Manuel Gómez—cubanoamericano y miembro de la junta directiva del CDA fundado por Stephens— destacó que la organización llevó “a mucha gente conservadora a Cuba y les ha cambiado la visión”.

“Por mucho respeto que siento por algunos de los disidentes en Cuba, tenemos diferentes teorías sobre el tema. Creemos que las personas que van a ser responsables del cambio en Cuba son otras, que, en su mayoría, están trabajando dentro del sistema. Y en última instancia, es importante que los que diseñan las políticas escuchen sus voces y sus ideas”, le dijo Stephens al Nuevo Herald.

“Sin embargo, algunos disidentes cubanos se han quejado de que después del 2014, la mayoría de las delegaciones de estadounidenses que llegan a la isla, incluso de los congresistas, no se reúnen con ellos”, remarcó el Nuevo Herald.

La realidad es que a las organizaciones como Care Lab, Cuba Platform o el Centro para la Democracia en las Américas flaquean cuando tienen que criticar o señalar los atropellos del régimen castrista.

Un claro ejemplo es la declaración de Cuba Platform durante las manifestaciones en la isla el año pasado, donde en lugar de condenar la brutal represión contra los manifestantes, aprovecharon para impulsar su propuesta de levantar el embargo y culpar a las sanciones de Estados Unidos y al COVID-19 de la crisis socioeconómico que se vive en la isla desde hace décadas.

“El telón de fondo: Las protestas se producen en un momento de creciente tensión y penuria, que se asienta sobre muchas décadas de enormes presiones y traumas históricos”, se lee en la declaración del think tank. “La pérdida de turismo, combinada con otros impactos económicos del COVID, y el aumento de las sanciones de Estados Unidos (puestas en marcha por la administración Trump y dejadas en vigor por el presidente Biden) han causado una contracción significativa del PIB, mientras que la reforma monetaria ha disparado la inflación. Los cubanos están sufriendo largas colas y escasez de artículos de alimentación e incluso de medicamentos”.

La declaración se puede resumir en un intento de lavarle la cara al régimen castrista y de sacarle la responsabilidad que tiene en la destrucción de Cuba promoviendo el mito del “bloqueo económico”, una excusa de los apologistas del castrismo que ha sido desmontada sobradamente con datos.

Por ello, a algunos activistas cubano-americanos les preocupa que un político de alto rango en el Congreso como Tom Emmer, que anteriormente intentó levantar el embargo con apoyo bipartidista, siga estando cerca de las organizaciones acusadas de ejercer presión a favor del castrismo.

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