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Rusia, Putin

La sanguinaria invasión de Putin paradójicamente podría terminar beneficiando a Occidente

Independientemente del resultado de la guerra, Putin muy seguramente perderá el poder de coerción que actualmente tiene sobre el mundo occidental con su energía barata

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Es una horrible afirmación, lo sé, ¿cómo podría una guerra beneficiar a alguien? Evidentemente para el pueblo ucraniano esta es una de las páginas más negras de su historia, junto al Holodomor que también perpetraron los rusos contra su población el siglo pasado. Pero, más allá del insoportable dolor, de la sangre derramada, de los hospitales destruidos, de la población bombardeada, la guerra que desató Putin podría terminar siendo beneficiosa para la civilización occidental a muy largo plazo.

Poco antes de que se iniciara la invasión de Ucrania, el mundo acababa de pasar por la pandemia del covid, una que, ciertamente, fue utilizada por gran parte de los políticos a nivel mundial para estrechar los controles ciudadanos, destrozar las libertades individuales y proclamar las democracias como un sistema inútil, algo que, incluso, una buena parte de la población comenzaba a vociferar.

Bajo esa dinámica, el incremento de sistemas autoritarios a nivel mundial parecía evidente, la población clamaba por seguridad, no por libertad, y quienes hemos estudiado la historia de la humanidad, sabemos muy bien como termina todo esto.

Sin embargo, la sanguinaria invasión de Putin podría nuevamente abrir los ojos de la humanidad. ¿Realmente necesitamos de más lideres autoritarios que impulsen sus agendas políticas por encima del bienestar de las sociedades? ¿Estará mejor el mundo bajo el mandato de tiranos a los que no les tiembla el pulso para mandar a asesinar miles de personas y anexionar más territorio a su país? ¿Son China y Rusia el modelo a seguir para la humanidad?

Should Biden Take a Cognitive Test to Remain in Office?*
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Un fuerte llamado de atención. La guerra desatada por Putin le volvió a abrir los ojos a más de uno, porque lamentablemente una gran parte de los humanos tiene una memoria muy corta, y tiende a olvidar rápidamente las aberraciones cometidas por los políticos en sus afanes megalomaníacos. El autoritarismo jamás podrá engendrar algo positivo para un país, región o ciudad, solamente sufrimiento y sumisión de la ciudadanía ante la clase gobernante. 

Una carroza de carnaval muestra una figura que se asemeja a Vladimir Putin, que se traga un objeto con los colores nacionales y la forma de Ucrania, etiquetado con “¡¡¡choke!!!” frente a la Puerta de Brandenburgo en Berlín, Alemania.

Derrotada la visión autoritaria y también las políticas progresistas

Algo que pocas personas han podido comprender a estas alturas, es que una de las mayores responsables en la invasión rusa a Ucrania es la excanciller alemana Angela Merkel, esa misma tan alabada en el mundo occidental. Las políticas de Merkel para “favorecer” las “energías verdes”, dejaron de rodillas a Alemania frente a Rusia, y además le brindó el financiamiento para poder iniciar su invasión a Ucrania.

Pero no solo Merkel pecó de ingenua al financiar durante años al régimen de Putin. Una buena parte de las naciones europeas también comenzaron a apagar sus plantas nucleares para sustituirlas por “energía verde”, siguiendo los consejos de activistas políticos progresistas, entre ellos, la “experta” en propaganda climática, Greta Thunberg, una jovencita que no pasa los 20 años, repite consignas vacías sobre el “cambio climático” y ha sido tomada por ello como una experta en el mundo científico y político occidental.



Estados Unidos no ha sido la excepción. Lo primero que hizo Joe Biden al llegar al poder fue firmar un decreto para paralizar el oleoducto Keystone XL, un proyecto que transportaría 830.000 barriles diarios de crudo de arenas petrolíferas de Alberta a Nebraska, además de paralizar las concesiones para nuevas explotaciones petrolíferas, lo que destruyó las posibilidades de Estados Unidos de convertirse en un país energéticamente independiente y le obligó a comprar toneladas de petróleo a Rusia.

Ahora, tras el inicio de la guerra, Biden ha prohibido las compras del crudo ruso, pero está dando brincos por el mundo a ver quién le puede proveer del petróleo que él se negó a producir en Estados Unidos, y en sus desvaríos ha mandado una delegación para negociar con el tirano Nicolás Maduro, la compra de petróleo venezolano, ese mismo que ha sido acusado por el Departamento de Justicia por narcotráfico, y sobre cuya cabeza el gobierno americano ha ofrecido una recompensa de 15 millones de dólares.

Quiere decir que, independientemente del resultado de la guerra, Putin muy seguramente perderá el poder de coerción que actualmente tiene sobre el mundo occidental con su energía barata. Las naciones europeas y Estados Unidos deberán comenzar a trabajar en la autosuficiencia y esto debilitará geopolíticamente a Rusia, gane o pierda en Ucrania.

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, y la canciller alemana, Angela Merkel, participan en una rueda de prensa conjunta en la Sala Este de la Casa Blanca en Washington, DC, Estados Unidos, el 15 de julio de 2021. EFE

La unión de Europa y Estados Unidos

Uno de los primeros gobiernos en protestar y condenar abiertamente la invasión de Rusia a Ucrania, fue el del líder conservador de Hungría, Viktor Orbán. Durante los últimos años Orbán ha sido tratado casi como una paria en el sistema de relaciones europeas por oponerse a sus políticas progresistas, sin embargo, este conflicto ha obligado al resto de naciones a escuchar a Orbán y aliarse para destruir la amenaza que Putin representa para el orden mundial.


Toda esta crisis, en gran parte debido a las políticas progresistas, le abrirá los ojos a una buena parte de la población sobre la nociva propaganda de izquierda que facilitó la invasión de Rusia a Ucrania, lo que también propiciará la unión de las naciones democráticas.

Cuando las relaciones occidentales parecían debilitarse y el crecimiento de los sistemas autoritarios parecía inminente, apareció Putin para darle a la OTAN y al mundo occidental una nueva razón para fortalecer lazos y hacer frente a la amenaza en común que representan los regímenes autoritarios de China y Rusia, este paso en falso de Putin, insisto, termine ganando o perdiendo en su intento de adhesión a Ucrania, lo dejará debilitado geopolíticamente, y además, habrá destruido la nueva visión de Orden Mundial que intentaba posicionar su hoy aliado estratégico, China, en el mundo libre.

hungría, big tech
Viktor Orbán (Archivo)

¿Qué pasará con Ucrania tras la invasión de Putin?

Todavía es muy pronto para saber que sucederá con Ucrania. Debemos tener en cuenta que pese a la heroica resistencia de los ucranianos, actualmente se enfrentan a la segunda potencia militar del mundo, por lo que sin la ayuda de las potencias occidentales, sus opciones de vencer parecen realmente limitadas.

Sin embargo, actualmente no se puede menospreciar el efecto que las sanciones económicas y diplomáticas ocasionan en Rusia; si bien el Ejército de Putin es el segundo más grande el mundo, el PIB de todo Rusia no alcanza si quiera el tamaño de la economía de Texas; Putin podrá tener muchos soldados, pero no tiene el pulmón financiero para soportar los gastos de una guerra prolongada; mientras que los ucranianos van a contar con el respaldo financiero de Occidente, y el orgullo de su gente, quienes después de este sanguinario ataque, ni por un segundo van a pensar en sucumbir ante el ejército ruso, cada vez más desmoralizado por la injusta causa que llevan adelante.

Independientemente del resultado final de esta guerra, considero que el mundo occidental saldrá fortalecido y unido, y no solo se hará más fuerte, sino que, además, la insensatez de las políticas progresistas y el autoritarismo han quedado en evidencia, algo que a su vez debilita enormemente las pretensiones expansionistas de Putin y Xi Jinping.

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