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No, Scarlett Johansson no ha dicho que los actores no deberían hablar de política

Scarlett Johansson ha concedido una extensa entrevista para The GentleWoman y, entre otras muchas cosas, ha hablado de política

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Scarlett Johansson ha concedido una extensa entrevista para el último número de la revista The GentleWoman y, entre otras muchas cosas, ha hablado de política -y mucho- mientras sostenía que quizás los actores no deberían hablar de política.

«No creo que los actores tengan la obligación de tener un papel público en la sociedad», aseveró Scarlett Johansson. «Algunos quieren hacerlo, pero la idea de que estés obligado a hacerlo porque estés en el ojo público es injusta. No has elegido ser político, eres actor».

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Scarlett Johansson. (Flickr)

Muchos medios de comunicación conservadores -como Fox News o The Blaze– se han lanzado a alabar esta afirmación de Scarlett Johansson, la cual es muy sensata. Pero si leemos el resto de la entrevista, podemos darnos cuenta de que es tan sensata como poco honesta.

La reflexión de Scarlett Johansson vino tras haber sido cuestionada sobre algunas polémicas relacionadas con la política en la que la actriz se había visto involucrada anteriormente, y por las cuales fue atacada por la izquierda.

Aunque con estas declaraciones Scarlett Johansson pueda parecer apolítica, lo cierto es que siempre ha mostrado un claro apoyo hacia el Partido Demócrata y las ideas izquierdistas. En 2004 hizo campaña por el candidato demócrata John Kerry, y la actriz americana creyó hablar por muchos americanos cuando, tras la reelección de George W. Bush, dijo que estaba «decepcionada y creo que ha sido una gran decepción para un alto porcentaje de la población».

En 2008 apoyó activamente la candidatura demócrata dando charlas a su favor en diversas universidades, e incluso participando en el vídeo musical «Yes We Can», que se convertiría en lema del presidente Obama.

En 2012 volvió a apoyar a Obama e hizo una cerrada defensa de Planned Parenthood. También a nivel local hizo campaña política por el candidato demócrata a «Beep» de New York City en 2011.

Y, por supuesto, en 2016 aprovechó los superpoderes que le otorgaba ser Black Widow en Avengers para -junto a Robert Downey Jr., Joss Whedon y otros artistas- luchar contra la candidatura de Donald Trump como si éste fuera el mismísimo Ultron.

En 2017, dijo sentirse «desconcertada» y -una vez más- «decepcionada» por Ivanka Trump, y en 2020, tras apoyar en las primarias a Elizabeth Warren, volvió a reunirse con los Avengers con motivo de las elecciones, para tratar de evitar la reelección de Trump, como si se enfrentara ni más ni menos que a Thanos.

En todas estas ocasiones, Scarlett Johansson no tuvo absolutamente ningún problema en meterse a hacer política siendo actriz. Han sido dos incidentes con la izquierda los que han motivado las recientes declaraciones de la actriz.

En la propia entrevista para The GentleWoman, Scarlett Johansson dijo que, por un lado, va «a tener opiniones sobre las cosas, porque soy así». Pero, por otro lado, «a todo el mundo le cuesta admitir que se equivoca en algo, y que todo eso salga a la luz, puede ser embarazoso».

Recalcó que «también soy una persona» pero que trata de aprender a «reconocer cuándo no te toca hablar».

Por supuesto, no se refiere a ninguno de sus pronunciamientos públicos anteriores, sino a las críticas que recibió por parte de la izquierda cuando quiso interpretar a un personaje transexual en la película Rub and Tug; y a cuando hizo de la Mayor Motoko Kusanagi, una prótesis de cuerpo completo sintética-cibernética aumentada, en Ghost in the Shell.

Con la película Ghost in the Shell, adaptación de 2017 del popular manga y anime de ciencia-ficción, la izquierda bramó por el hecho de que se escogió a Scarlett Johansson como protagonista, y no a una actriz asiática. Poco le importó a la izquierda occidental que los propios japoneses adoraran a Scarlett como Mayor, o que ni siquiera entendieran que eso pudiera ser un problema, ya que para ellos es perfectamente normal que el manga y el anime representen a personajes occidentalizados.

Sin embargo, en una entrevista para Marie Claire, Scarlett Johansson claudicó a la presión de la izquierda y dijo que: «La diversidad es importante en Hollywood, y nunca querría sentir que estoy interpretando un personaje que es ofensivo».

En 2018 parece que Scarlett Johansson ya interiorizó el hecho de que no hay que contrariar a la izquierda, y directamente renunció a un papel en la película Rub & Tug, después de que la izquierda se opusiera a su contratación.

El personaje que iba a interpretar era Dante Tex Gill, un gángster transgénero americano propietario de salones de masaje. A la izquierda le pareció mal que lo interpretara Scarlett, por no ser transgénero y -suponemos- tampoco gángster, ni propietaria de salones de masajes, sino que su trabajo es de actriz. Y ese trabajo es, precisamente -al menos hasta la fecha-, el de actuar como si fueras otra persona.

Scarlett Johansson no ha aprendido a no hablar de política, sino a no molestar a la izquierda

Si prescindimos del contexto, el llamamiento de Scarlett Johansson a que los actores no tengan la necesidad de hablar de política sino simplemente dedicarse a actuar, sería muy sensato.

Sin embargo, tras este breve momento de lucidez, en la propia entrevista para The GentleWoman, Scarlett prosiguió explicando cómo en la noche de las últimas elecciones, al irse a la cama mientras Trump iba ganando, no pudo dormir, nuevamente muy decepcionada. Eso sí, cuando finalmente ganó Biden, lloró de la alegría y pensó «¡Oh Dios Mío!, todo acabó. Sentí como si acabara una guerra, ¿sabes?».

Para Scarlett Johnasson, la llegada de Biden a la Casa Blanca fue «como cuando tu vida se desmorona y una persona mayor, el amigo de tus padres o tu tío, te dice: ‘Todo va a salir bien’. Y tú dices: ‘¡Aaargh!’».

Por lo tanto, podemos afirmar que Scarlett Johansson no es que haya tenido una epifanía y se haya dado cuenta de que lo más sensato para un actor sea limitarse a actuar, para así no convertirse en la marioneta de políticos ávidos por utilizar su fama e influencia; sino que las únicas lecciones que ha aprendido son que en Hollywood no debes tener opiniones políticas que molesten a la izquierda, y que debes claudicar ante las peticiones de todo aquel colectivo progresista que se sienta ofendido.

1 comment
  1. La lección que nos deja este artículo es que no debemos sacar conclusiones con una declaración aislada, como la de la actriz Johansson, sino indagar sobre su perfil político pasado; al final de sensata pasa a ser cínica oportunista.

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