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Mientras suben los precios de la gasolina, necesitamos conversar sobre los cárteles

Si te extraña que la OPEP tenga tanto poder sobre la industria petrolera, pues, sí debería extrañarte

Por Patrick Carroll

Los precios del petróleo alcanzaron esta semana su nivel más alto en 6 años al romperse las conversaciones entre la OPEP (Organización de Países Exportadores de Petróleo) y sus aliados (conocidos colectivamente como OPEP+). Se esperaba que la organización intergubernamental estableciera objetivos de producción más elevados entre sus países miembros para satisfacer la creciente demanda mundial de petróleo, pero las conversaciones se abandonaron después de que Arabia Saudita y los Emiratos Árabes Unidos no consiguieron resolver una disputa sobre los niveles de producción de petróleo.

Aunque el petróleo es siempre un mercado complicado ha sido especialmente difícil navegar por él durante la pandemia. “La OPEP+ tomó medidas históricas en abril de 2020 y retiró casi 10 millones de barriles diarios de producción en un esfuerzo por sostener los precios mientras la demanda de productos petrolíferos se desplomaba”, informa CNBC. “Desde entonces, el grupo ha estado devolviendo lentamente barriles al mercado, mientras se reúne casi mensualmente para discutir la política de producción”.

Sin embargo, incluso con el aumento de la oferta, los precios del petróleo subieron un 57 % en 2021, ya que el aumento de la demanda superó la producción. Y ahora que las conversaciones sobre el aumento de la producción se han roto, muchos analistas predicen precios aún más altos.

“Sin un aumento de la producción, el próximo crecimiento de la demanda debería hacer que los mercados energéticos mundiales se ajusten a un ritmo aún más rápido de lo previsto”, escribieron los analistas de TD Securities en una nota a los clientes. “El estallido veraniego de los precios del petróleo va a cobrar fuerza a gran velocidad”.

De hecho, la subida de los precios del petróleo ya se ha hecho patente en los surtidores. “Durante el fin de semana del 4 de julio, la gente experimentó los precios más altos de la gasolina en aproximadamente siete años”, informa el Washington Examiner, “con un promedio nacional de más de 3 dólares por galón, según la AAA“.

Ahora bien, si parece extraño que sólo este grupo tenga tanto poder sobre la industria petrolera, bueno, debería ser así. Aunque la retórica de “gestionar los niveles de producción” y “llegar a un acuerdo diplomático” pueda parecer inocua, la realidad es que todo el asunto es un cártel poco disimulado formado por 13 de los mayores países exportadores de petróleo del mundo, encabezados por Arabia Saudita.

Oficialmente, la misión de la OPEP es “coordinar y unificar las políticas petroleras de sus países miembros y garantizar la estabilización de los mercados del petróleo con el fin de asegurar un suministro eficiente, económico y regular de petróleo a los consumidores, unos ingresos constantes a los productores y un rendimiento justo del capital para quienes invierten en la industria petrolera”.

En la práctica, lo que esto significa es que la organización coordina las restricciones en la producción de petróleo entre sus países miembros para que los precios mundiales del petróleo puedan aumentar artificialmente. Aunque no tienen un control total sobre el mercado mundial del petróleo, sí tienen bastante influencia, ya que controlan aproximadamente el 80 % de las reservas probadas de petróleo del mundo.

Lamentablemente, el alcance de esta influencia significa que los precios del petróleo (y posteriormente los del gas) están dictados mucho más por la geopolítica que por la oferta y la demanda. Así, mientras que el mercado libre conduciría a una mayor abundancia de petróleo y, por tanto, a precios más bajos, la escasez artificial impuesta por el cártel hace que los consumidores tengan que pagar más.

Ahora bien, una de las cosas más divertidas de todo este tema es que, al menos para mí, en el momento en que oigo la palabra “cártel”, mi mente se va a los cárteles de la droga mexicanos. Me imagino a gánsteres con armas, a señores de la droga, a mercados negros y a todo tipo de prácticas nefastas. Pienso en cómo las bandas establecen “territorios” y utilizan la fuerza para eliminar a su competencia.

Pero si lo piensas, hay muchos tipos de cárteles que los gobiernos apoyan o incluso facilitan (basta con sustituir la palabra jurisdicción por territorio). Por supuesto, el gobierno es más profesional al respecto y tienen una legitimidad percibida. Pero desde el punto de vista económico, los resultados son sorprendentemente similares.

Al fin y al cabo, un cártel no es más que “una asociación de fabricantes o proveedores con el propósito de mantener los precios en un nivel elevado y restringir la competencia”. Si somos sinceros, esta es una descripción exacta del sistema médico americano, la industria de los taxis, la industria láctea de Canadá y otras muchas industrias. Aunque estos sistemas funcionan de forma muy diferente entre sí, todos sirven para restringir la competencia con el resultado de inflar artificialmente los precios.

Así que, mientras los precios de la gasolina vuelven a estar sujetos a los caprichos de los políticos, quizá deberíamos tomarnos un momento para reflexionar sobre el hecho de que los cárteles son un problema tanto aquí como en el mercado mundial del petróleo. Y a la luz de esa reflexión, vale la pena preguntarse si realmente queremos vivir en un mundo en el que la competencia es sofocada a la fuerza, para que unos pocos productores puedan beneficiarse a costa de todos los demás.

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