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Tecnología

¿Tecnología sin China? La contundente apuesta de América

América a busca suministros ‘libres de China’ por denuncias de fraude, robo intelectual y riesgos de seguridad nacional en la tecnología del gigante asiático

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Estados Unidos quiere tecnología propia y depender menos de China en suministros de productos estratégicos desde la administración de Donald Trump. Recientemente, esta apuesta se vio fortalecida con la orden ejecutiva firmada por el presidente Joe Biden para que junto con aliados americanos se construyan cadenas de suministro de chips y productos tecnológicos sin la participación de China.

Estados Unidos «importa alrededor del 80 % de sus tierras raras de China y depende del país hasta para el 90 % de algunos productos médicos». Es por eso que las nuevas medidas se centrarán en cadenas de suministro de semiconductores, baterías de vehículos eléctricos, metales de tierras raras y productos médicos, tal como lo informó Nikkei Asia.

América cedió terreno ante China en el desarrollo de su propia red inalámbrica 5G, por ello el expresidente Trump insistió en desarrollar la tecnología 6G como una forma de responder a la pérdida de liderazgo en el campo. Estas nuevas medidas van en consonancia con recuperar la delantera.

América busca una cadena de suministros de tecnología transparente en medio de escasez de chips

Estados Unidos piensa compartir información con los países «aliados sobre redes de suministro de productos importantes y buscará apalancar la producción complementaria». 

El presidente de Estados Unidos, Joe Biden, sostiene un semiconductor durante sus declaraciones antes de firmar una orden ejecutiva sobre economía y tecnología transparente. (EFE)

Dentro de las peticiones que Estados Unidos les ha hecho a sus socios desde el 2020 es que hagan menos negocios con China. Esto llevó a que algunos proveedores de Apple y Samsung mudaran sus fábricas de China a Vietnam.

Washington también ha pedido a las economías que son potencias en tecnología o recursos estratégicos, como Taiwán, Japón y Australia, que se unan a una red transparente de desarrollos tecnológicos de frente a la amenaza que representa el crecimiento de China en el campo.

A finales del 2020, este llamado llevó a que delegados de la administración Trump y sus pares del Gobierno de Taiwán acordaran «promover la cooperación tecnológica en siete áreas, incluidos semiconductores e inalámbricos de quinta generación, así como cadenas de suministro seguras y confiables».

El acuerdo permitió que Taiwan Semiconductor Manufacturing Co., (TSMC), la empresa de chips más importante de Taiwán y la más robusta del mundo en esa área, iniciara la construcción de sus instalaciones en Arizona, cuya inversión supera los 12,000 millones de dólares y se espera que genere más de 1,600 empleos. Su entrada en funcionamiento está planeada para el 2024.

Los semiconductores fabricados por TSMC cubren una amplia gama de aplicaciones en los segmentos de computadoras, comunicaciones, consumo, industrial y estándar y se utilizan en una variedad de mercados finales que incluyen dispositivos móviles, tecnología de alto rendimiento, electrónica automotriz y Internet. (TSMC).
Los semiconductores fabricados por TSMC cubren una amplia gama de aplicaciones en los segmentos de computadoras, comunicaciones, consumo, industrial y estándar y se utilizan en una variedad de mercados finales que incluyen dispositivos móviles, tecnología de alto rendimiento, electrónica automotriz e Internet. (TSMC)

En tierras raras, Estados Unidos se está asociando con Australia para trabajar en torno al dominio de China. Lynas, la minera más importante del país oceánico, «está construyendo una planta de procesamiento en Texas con el apoyo financiero del Departamento de Defensa de Estados Unidos».

Cabe recordar que las tierras raras son minerales especiales como el neodimio, el disprosio y el holmio que se emplean para crear dispositivos en la industria nuclear, imanes de alta resistencia, en la fabricación robots, vehículos, discos duros y turbinas eólicas.

Corea del Sur, por su parte, es pionero en avances de inteligencia artificial, campo en el que coopera con USA y Europa en el intercambio de información y creación del marco regulatorio. Además, gigantes como Samsung y LG trabajan con Estados Unidos para proveer baterías a vehículos eléctricos.

Japón, de la mano con América, planea transformar las industrias centrales utilizando inteligencia artificial y otras tecnologías, «invertir en gobierno digital y construir nuevas empresas de próxima generación».

China desestima la apuesta americana

China desestimó los planes de Estados Unidos para cambiar las cadenas de suministro y los considera poco realistas, según el portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de China, Zhao Lijian. Zhao dijo a los medios de comunicación que tales medidas «no ayudarán a resolver los problemas internos» y solo dañarán el comercio mundial.

El gigante asiático apela a las leyes de comercio internacional y al libre mercado a pesar de tener ventaja en todos los campos al poner en marcha políticas de esclavitud, fraude y robo de propiedad intelectual.

Fraude y robo de propiedad intelectual en la tecnología china

China prepara a empresas de chips para dominar el mercado en 2030. Sin embargo, la ambiciosa apuesta ha llevado a una «serie de inversiones imprudentes en proyectos mal planificados», lo que ha permitido que empresas chinas cometan fraude.

Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei, deja su casa para dirigirse al Tribunal Supremo de Vancouver,Canadá. Estados Unidos solicita la extradición de Meng desde que fue detenida por cargos relacionados robo de tecnología americana y asociación con una subsidiaria iraní. (Efe)
Meng Wanzhou, directora financiera de Huawei, deja su casa para dirigirse al Tribunal Supremo de Vancouver, Canadá. Estados Unidos solicita la extradición de Meng desde que fue detenida por cargos relacionados robo de tecnología americana y asociación con una subsidiaria iraní. (EFE)

Esas empresas, en colaboración con el Partido Comunista chino, han sido denunciadas de robo de material intelectual, así como diseños de compañías como Samsung, según autoridades de Corea del Sur.

La administración Trump denunció a «China como la mayor amenaza policial para Estados Unidos» y el FBI afirmó que en 2019 China robó tecnología americana por «cualquier medio necesario» y estimó un costo para la economía de USA «entre $300 mil millones y $600 mil millones» de dólares anuales.

Las decisiones tomadas desde la administración Trump le apuestan al desarrollo de la tecnología abriendo el camino al liderazgo para Estados Unidos, después de haber perdido la oportunidad que aprovechó China con el 5G y con la producción de tecnologías avanzadas.

El liderazgo americano en el sector también permitirá que los desarrollos estén respaldados por la seguridad y la confianza que brindan acuerdos transparentes con los aliados americanos potencias en el suministro de componentes de alta tecnología.

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