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Toy Story 3

Toy Story 3: la tragedia de los bienes públicos explicada para niños

Es mucho más que una simple película para niños, es una oportunidad perfecta para tratar en familia un tema tan importante como la libertad

Este año se celebra el 25º aniversario del comienzo de la saga Toy Story y el 10º aniversario del estreno de Toy Story 3, la más profunda y con mayor carga política de la serie, a pesar de ser una película supuestamente para niños.

La premisa de toda esta saga de películas de animación generadas por computadora es que los juguetes cobran vida cuando no son observados por humanos, teniendo cada uno de ellos su propia personalidad y sentimientos.

Dada la popularidad de estas películas, los juguetes protagonistas —propiedad del niño Andy— son universalmente reconocidos. El cowboy Woody, el astronauta Buzz Lightyear, la vaquera Jessie y muchos otros forman parte de los recuerdos de millones de personas en todo el mundo.

Cada una de las cuatro películas que conforman la saga nos narra diferentes peripecias a las que se tienen que enfrentar estos entrañables personajes, pero es en la tercera entrega donde encontramos un mensaje político subliminal especialmente destacable.

En Toy Story 3, Andy ya tiene 17 años y se prepara para ir a la universidad, por lo que debe mudarse a otra ciudad. Los juguetes han de enfrentar la dura realidad de que su dueño ya no es un niño, y aunque la intención de Andy es conservarlos en su desván, por un malentendido con su madre acaban siendo donados a una guardería local, Sunnyside.

Al llegar a Sunnyside son calurosamente recibidos por Lotso, un simpático osito de peluche que es el líder de los juguetes de esta guardería. Al principio, los juguetes de Andy están entusiasmados con lo que les cuenta Lotso: en esta guardería no serán propiedad privada de un niño concreto que inevitablemente crecerá, los olvidará y los acabará desechando. Todos serán propiedad común de todos los niños nuevos que cada año llegarán deseosos de jugar con ellos, en un flujo constante que hará que sean queridos y amados eternamente.

Solo Woody, que sabe que fue un malentendido, insiste en regresar con su legítimo dueño Andy e intenta convencer a sus amigos para escapar de Sunnyside, pero el resto de juguetes ha sucumbido a los cantos de sirena de Lotso y quieren quedarse en la guardería.

Woody se marcha en busca de Andy y los otros juguetes creen que serán muy felices en el paraíso comunista que les ha vendido Lotso. Cuando por fin llega el primer día de guardería, se dan cuenta de que han sido asignados a la zona de los niños más pequeños e hiperactivos, quienes en vez de jugar tranquilamente con ellos los maltratan hasta la tortura. La tragedia de los comunes explicada para niños. 

Como no son propiedad de nadie, ningún niño los cuida. Mientras tanto, Lotso y el resto de jerarcas disfrutan plácidamente de una vida de lujo en la zona noble con los niños mayores, desde donde controlan que ningún juguete escape de Sunnyside.

Toy Story 3, una película anticomunista

Al final de la película Lotso es desenmascarado como un resentido que fue abandonado por un niño, por el sistema, y que está sediento de venganza. Esconde todo su rencor tras una fachada de preciosas intenciones que acaban trayendo terribles consecuencias. Promete abrazos gratis para todos (Lotso viene de lots of hugs), pero termina asfixiando a todo el mundo. Se aprovecha del victimismo para imponer su visión particular de cómo ha de organizarse la sociedad, privando a todos de libertad.

Toy Story
(Flickr)

Como le espeta Barbie a Lotso casi al final: «La autoridad se deriva del consentimiento de los gobernados, no aplicada a la fuerza». Sunnyside, la guardería que en verdad es una cárcel podría ser perfectamente una alegoría de la Unión Soviética, Cuba, Corea del Norte o la Alemania del Este. Mientras que Lotso, el aparentemente bonachón pero en realidad tiránico osito de peluche, sería una representación de “el padrecito Stalin”, Kim Jong Un, Fidel Castro o cualquier líder comunista.

Toy Story 3 es mucho más que una simple película para niños y es una oportunidad perfecta para tratar en familia los temas tan importantes que plantea. Sin duda, ayuda a llevar las ideas de la libertad ¡hasta el infinito y más allá!.

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