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Taiwán, El American

USA y el apoyo al ingreso de Taiwán en la ONU

La reciente reiteración de defensa de Estados Unidos a Taiwán frente a la potencial agresión China, deja en evidencia la ambivalencia existente en la Casa Blanca respecto a esta problemática

Durante la controvertida presidencia de Richard Nixon y en plena vigencia de la Guerra Fría, en 1971 Estados Unidos experimentó una serie de cambios en materia económica y diplomacia que tuvieron repercusión mundial: el cambio de la convertibilidad directa del dólar en oro y; la tristemente célebre Resolución 2758 de la Asamblea General de las Naciones Unidas, que significó la terrible incorporación de la China comunista como el “representante legítimo de China ante Naciones Unidas”, por tarto y desacertadamente, fueron expulsados los representantes de Taiwán de órgano, espacio que ocupaban legalmente ante el organismo.

Desde entonces, paradójicamente la China libre, capitalista y democrática no solo quedó excluida del sistema internacional, es decir, de casi todas las instituciones que conforman directa e indirectamente el sistema internacional del mundo de hoy, sino lo que es peor, ha quedado bajo la amenaza de perder su independencia tras la concepción de los sucesivos gobiernos comunistas en Pekín que solo existe “una China”, claro, la gobernada totalitariamente por el Partido Comunista.

Históricamente todos los presidentes de la China comunista desde Mao hasta Xi Jinping han prometido la “unificación de China”, la gran diferencia de hoy es que el actual mandatario chino por primera vez tiene la capacidad económica y militar para poder realizar dicha unificación mediante la fuerza. Ello explica el creciente número de episodios de tensión entre ambos pueblos, primero por la política misma de Pekín que están en plena fase de expansión imperialista, la cual le ha llevado primero con Macao, luego con Hong Kong y todo indica que la siguiente en la lista de Xi Jinping es Taiwán.

En esa tónica, el periodista peruano Jaime Bayly aseguró en su programa televisivo por la cadena Mega TV: “(…) la amenaza china, China es una amenaza peligrosísima y cada día es una amenaza más inquietante. China, en cualquier momento, va a dar el zarpazo en Taiwán y Taiwán va usar sus fuerzas militares para defenderse (…) Este es el gran peligro que se ha incubado en las costas de la China, pero Biden dirige un mensaje a la Alianza del Sudeste Asiático (…) pero ahí no está la papa caliente (…) Biden ignora el peligro que se avecina, la bota china que ya aplastó a Hong Kong, va a aplastar a Taiwán”.

Pero no todo luce tan negativo en el panorama para los valientes y heroicos taiwaneses, contrariamente a la sombría proyección de Bayly, el presidente Joe Biden ha mantenido la política de Donald Trump respecto a Taiwán. La evidencia de ello está cuando en el Foro CNN, Anderson Coper le preguntó en dos ocasiones al mandatario si Estados Unidos protegería a Taiwán frente un posible ataque por parte de China, a lo que respondió “Sí, tenemos el compromiso de hacerlo”. Con lo cual, dejó claro que Estados Unidos está comprometida en acudir en la defensa de Taiwán ante un posible ataque del imperio comunista chino.

En esa misma tónica, días más tarde, el secretario de Estado Antony Blinken declaró lo siguiente respecto a la crucial situación taiwanesa: “Alentamos a todos los Estados miembros de la ONU a que se unan a nosotros para apoyar la participación sólida y definitiva de Taiwán en todo el sistema de la ONU y en la comunidad internacional (…) Taiwán es un socio crucial de Estados Unidos y un éxito democrático”, más adelante prosiguió diciendo: “La exclusión de Taiwán socava el importante trabajo de la ONU y sus agencias”

Para concluir, la reciente reiteración de defensa de Estados Unidos a Taiwán frente a la potencial agresión China, deja en evidencia la ambivalencia existente en la Casa Blanca respecto a esta problemática, pues, formalmente Washington tiene relaciones diplomáticas con la China comunista y no así con Taiwán.

Sin embargo, ha resultado firme no solo en el mantenimiento de vínculos comerciales, sino con este sólido apoyo político frente a las amenazas de Pekín y finalmente impulsar los apoyos necesarios para la necesaria, justa y formal inclusión de Taiwán al sistema internacional, de modo que permita garantizar la convivencia pacífica de los pueblos, la pervivencia de una democracia modelo como la taiwanesa y sus aportes de esta sociedad al mundo de hoy en temas cruciales como salud, tráfico aéreo o aviación civil y combate al crimen organizado trasnacional.

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