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Hamas, Tel Aviv, bombazos

Tel Aviv, el paraíso tecnológico de Medio Oriente en el que un día llovieron cientos de misiles

Cosmopolita, modernísima y bulliciosa. La ciudad que alberga el centro financiero de Israel representa el peligro que es estar rodeada de enemigos históricos

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Imagina caminar por la plaza Puerta de Sol en Madrid o por Times Square en New York y que de repente se enciendan todas las alarmas de la ciudad: «¡Alerta! ¡Alerta! Estamos bajo ataque, diríjase a algún lugar seguro». Imagina que estás caminando con tus hijos por Miami Beach o con tu esposa tomando un café en Roma; o simplemente disfrutando de cualquier gran urbe del mundo y que de la nada empiecen a caer misiles lanzados por un país vecino. Eso sucedió en Tel Aviv, una de las joyas de Israel, la ciudad cosmopolita, moderna y joven que emana prosperidad.

Israel, pese a ser un Estado profundamente religioso, tiene en Tel Aviv a su ciudad más liberal y bulliciosa; toda una urbe prácticamente occidental establecida en Medio Oriente.

Sus ciudadanos son libres y prósperos, pues el comercio es increíblemente dinámico, hay muchos locales nocturnos ideales para su población joven y también para los turistas. No por nada a Tel Aviv, al igual que New York, se le conoce como la ciudad “que nunca duerme”.

Tel Aviv también se convirtió un importantísimo centro tecnológico, siendo la cuna de varias de las principales startups del mundo, como Waze (luego vendida a Google) o el software de seguridad Trusteer. A la ciudad israelí la llaman Silicon Wadi, pues es considerada el segundo mayor centro de inversión e innovación tecnológica del planeta, por detrás de Silicon Valley.

La gente anda fresca. Sandalias y ropa cómoda es lo habitual, pese a tener una gran movilización, el ambiente es muy distendido. Muchas personas se movilizan en bici o en patinetas eléctricas alquiladas por módicos precios. La arena de la playa viaja por las calles y la arquitectura, laureada y premiada, van en sintonía con el estilo de vida de Tel Aviv.

Sin embargo, toda esta rutina notable, donde la libertad de andar y el disfrute de la ciudad es una mera costumbre, se vio totalmente alterada por los misiles lanzados por Hamás.

Se lee en el New York Times: «El bombardeo de Tel Aviv ha sido un giro devastador de los acontecimientos para una metrópolis bulliciosa que se marca a sí misma como la ciudad de fiesta sin escalas de Israel en el Mediterráneo y el centro financiero del país. Durante el fin de semana, las alertas entrantes y las salvas de cohetes enviaron a multitudes de bañistas a buscar refugio y cerraron muchos de los famosos restaurantes y bares de la ciudad».

El último punto es importante, pues cuando llega el Sabbat, en casi todo Israel hay un freno en las actividades. No hay transporte público y los negocios cierran, pero en Tel Aviv no; en la ciudad la vida continua.

No obstante, la ciudad que alberga al Tel Aviv Stock Exchange, la única bolsa de valores de Israel fundada en 1953, se vio frenada por los bombardeos.

Tel Aviv, Ramat Gan, bombazos
Vista de una tienda de moda dañada mientras la policía israelí inspecciona el lugar donde impactó un cohete disparado desde la Franja de Gaza en la ciudad central de Ramat Gan, cerca de Tel Aviv, Israel, el 15 de mayo de 2021. (EFE).

Testimonios de locales y extranjeros en Tel Aviv

«Hace cuatro días, la ciudad era normal y animada», dijo Shai Asraf (29) al Times. «Ha habido un cambio desde que cayeron los cohetes. La mayoría de la gente se queda en casa».

Lo curioso de los testimonios recabados por el Times, es que todas las personas manifestaron el temor que implica estar bajo ataque. Todos se refugian, pero algunos se alteran más que otros; así como muchos locales decidieron quedarse en sus casas durante los días posteriores a los bombardeos, otros salieron a bañarse en las playas o a comer en restaurantes.

Quizás, para algunos israelíes, el ruido de las bombas no sea tan ensordecedor como para alguien no acostumbrado, en especial los extranjeros.

«En el marco de una hora se tiraron unos 150 misiles. Cuando empiezan a sonar las sirenas tenemos que salir corriendo rápido hacia los refugios del edificio donde vivo. Sé que hay algunos heridos y fallecidos, y se siente miedo cada vez que salimos corriendo y escuchamos las bombas afuera. Esperemos que la situación se calme definitivamente y no vuelva a pasar más nada».

Dijo a TNT Sports el futbolista argentino Eial Strahman, de 31 años, que reside en Tel Aviv y juega para el Hapoel Bikat haYarden.

«Hay que estar atentos porque pueden volver a lanzar en cualquier momento. Pueden volver a sonar las alarmas para salir corriendo, y hay que estar preparados. Acá nos recomiendan dormir vestidos por si hay que salir corriendo».

La realidad es que no debe ser fácil, por más que una buena parte de los cohetes de Hamás ni siquiera superan la frontera de Gaza porque no salen de su territorio, y por más que cuentes con un sistema antimisiles de gran precisión como el “Iron Dome”, siempre hay cohetes que llegan y superan la defensa; estrellándose finalmente en la cosmopolita Tel Aviv.

Los ataques de Hamás contra Tel Aviv dejaron, hasta el momento, un saldo de dos personas muertas y 8 heridos; además de los destrozos que dejaron los impactos en las calles.

Se acostumbre a decir que Tel Aviv vive en una burbuja con relación al resto del país, pero esa burbuja se rompió en esta ocasión, y sus ciudadanos vivieron el terror como protagonistas.

«Normalmente aquí no se siente mucho nada, es como vivir en una burbuja respecto al resto del país, pero esta vez fue muy fuerte. Muy duro, muy intenso», comentó Ludmila al portal español 20 minutos, una española que reside en Tel Aviv desde hace 9 años. «Me da miedo que caiga un misil cerca de casa».

En un reportaje de The Guardian, titulado «’Todo lo que vi fue fuego’: los cohetes fracturan la sensación de seguridad en Tel Aviv», también se recogen varios de los testimonios de los ciudadanos asediados.

«Para los niños menores de siete años de Tel Aviv, esta semana ha sido probablemente la primera vez que sus padres han tenido que despertarlos en estado de pánico y correr a un refugio antibombas e intentar explicarles lo que estaba ocurriendo», se lee en la pieza. La urbe no era atacada desde 2014, durante la guerra con Hamás.

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Equipos de emergencia israelíes en el lugar donde impactó un cohete disparado desde la Franja de Gaza en la ciudad central de Ramat Gan, cerca de Tel Aviv, Israel, 15 de mayo de 2021.

El caso de Konstantin Kandaurov, un ingeniero de software de 48 años, es aterrador de solo imaginarlo. El hombre estaba viendo el fútbol en la sala de su casa y de pronto «la sirena de ayuda aérea empezó a sonar en Rishon Lezion, justo al sur de Tel Aviv», relata The Guardian.

«Corrió al sótano, pero sólo llegó al hueco de la escalera cuando el cohete impactó, haciendo temblar el suelo».

«Todo lo que vi fue fuego», dijo Kandaurov. «Un gran incendio». Desafortunadamente, uno de los cohetes que superó al Iron Dome se estrelló «directamente frente al número 18, matando a una mujer que vivía allí y dejando toda una sección de la calle en ruinas».

No debe ser fácil. Imagina vivir en Tel Aviv, una ciudad donde normalmente se vive en armonía y donde el ambiente agradable te da la sensación de estar en total paz, seguridad y libertad. Pero un día el sueño se acaba y la trágica realidad azota: no estás en una capital europea o en una cosmopolita ciudad americana. Estás, al fin y al cabo, en Israel. Un país que está rodeado de adversarios históricos que abogan por destruir lo que ellos consideran su máximo enemigo: el Estado judío.

Debe ser aterrador.

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